EL PAíS › “GODOY SABIA Y QUEDAN PRUEBAS”

Carta de Scilingo

Desde la cárcel española, Scilingo le pidió al almirante Godoy la instrucción de un sumario para determinar el destino de cada desaparecido y dijo que aún quedan pruebas en la Armada.

 Por Horacio Verbitsky

Desde la cárcel española donde espera la iniciación del juicio oral y público por los delitos de torturas, terrorismo y genocidio, el ex capitán de la Armada Adolfo Francisco Scilingo dirigió una carta abierta al Jefe de Estado Mayor, almirante Jorge Omar Godoy. Le solicita que instruya un sumario para esclarecer el destino de cada persona detenida-desaparecida en jurisdicción naval y sostiene que en la Armada se conservan pruebas que pueden ser aportadas a los familiares de las víctimas. Afirma que el propio Godoy debería ser el primer oficial en declarar y las conclusiones del sumario deberían ser elevadas al presidente de la Nación. Scilingo, quien fue el único oficial de las Fuerzas Armadas que confesó en forma voluntaria su participación personal en los crímenes horrendos de la dictadura militar, sostiene que el discurso del 3 de marzo de Godoy le causó asombro, porque le consta que el actual Jefe de Estado Mayor no se enteró por la Justicia de las aberraciones que se cometían en la ESMA, que las conocía y las aprobaba. No dice que hubiera tenido participación directa en ellas.
Manuscrita con castrenses mayúsculas, la carta tiene un tono coloquial. Está dirigida al “Estimado Jorge”, a quien dice conocer muy bien y al despedirse afirma hacerlo “afectuosamente”. Godoy egresó de la Escuela Naval Militar como Guardiamarina en 1968 y Scilingo dos años después. Scilingo narró en 1995 su participación en dos vuelos en los cuales arrojó al mar a 30 personas que habían sido drogadas para que no se resistieran. A raíz de una causa por estafa inventada por un juez que quiso complacer al gobierno de entonces, estuvo dos años preso. En 1997 viajó a Madrid para declarar ante el juez Baltasar Garzón, quien ordenó su detención. Scilingo está alojado en la cárcel de Alcalá de Henares, a 31 kilómetros de Madrid. Terminada la instrucción, Garzón elevó el expediente a juicio. Está previsto que la audiencia pública se desarrolle en el segundo semestre de este año.
Lo que siguen son algunos párrafos de la carta al almirante Godoy: “Lo primero que debo preguntarte es dónde estabas cuando en la ESMA se torturaba, se hacía desaparecer a miles de personas y se robaban niños. Te lo recordaré: en la misma Armada Argentina donde todos los oficiales tomamos conocimiento del Placintara 1976 en el que el entonces Comandante de Operaciones Navales, vicealmirante Luis María Mendía, ordenó, dentro de las llamadas operaciones militares especiales, esos aberrantes métodos, los cuales fueron detalladamente explicados por el propio firmante del plan”.
“No puedo olvidar tu subordinada aceptación a tales directivas, con la supuesta justificación de que, tal como lo explicaban los entonces almirantes, era la única forma de aniquilar el terrorismo. Tampoco olvido tus personales críticas cuando esos mismos almirantes ocultaban su responsabilidad, permaneciendo en silencio mientras la Justicia actuaba contra chivos expiatorios como son los oficiales de mínima graduación.”
“No puedo aceptar que ahora, desde tu alta responsabilidad, digas que ‘sabemos hoy por la acción de la Justicia’ que la ESMA fue utilizada ‘para la ejecución de hechos calificados de aberrantes y agraviantes de la dignidad humana’. Te recuerdo, una vez más, que lo sabías desde marzo de 1976 y nada hiciste por evitarlo porque estabas de acuerdo con ello y cuando fuiste ascendiendo a mayores jerarquías mantuviste un cómplice silencio y en nada ayudaste al esclarecimiento y juzgamiento de los hechos”.
“El estigma con que carga la Armada no se neutraliza con demagogia barata. Ese no era tu estilo. Tampoco eras hipócrita por lo que no creo que tus dichos sean meras palabras huecas en busca de réditos políticos. La ciudadanía, y en especial los familiares de las víctimas exigen hechosconcretos. ¡Basta de efímeros discursos y de mentiras! Comparto que ‘no se puede pensar en el porvenir ni construir en el presente permaneciendo prisionero del pasado’, pero ello no es óbice para no rendir cuentas de ese pasado. Mucho queda por hacer y mucho es lo que tu puedes y debes hacer.”
“Bien sabes que los entonces comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas, pese a contar ‘con todos los instrumentos legales y los medios para llevar a cabo la represión de modo lícito, sin desmedro de la eficacia, optaron por la puesta en marcha de procedimientos clandestinos e ilegales’ (sentencia de la causa 13/84), cuya consecuencia fue la consumación de delitos de lesa humanidad, los cuales según la legislación vigente son imprescriptibles. Por eso, en uso del derecho que me otorga el artículo 14 de la Constitución Nacional de peticionar a las autoridades, te solicito públicamente que por la atribución que te otorga el artículo 62, párrafo 3º, de la Reglamentación de las Leyes de Justicia Militar para la Armada, dispongas la instrucción de un sumario donde, comenzando por ti, se apersonen a declarar o sean citados a ello, todos los que tengan conocimiento o hayan participado de algún hecho relacionado con la desaparición de personas o el cambio de identidad de menores, elevándolo para su posterior resolución al presidente de la Nación, tal como lo dispone el artículo 63.a de la misma normativa. Desde ya me pongo a disposición del futuro instructor para aportar no sólo mi declaración sino también para colaborar en la localización de pruebas que todavía existen en la institución que conduces y que no he podido revelar para evitar su destrucción. Espero que rectifiques tus errores del pasado y ayudes a que se haga justicia, para bien de la Armada Argentina y de nuestra Patria.”

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La carta de Scilingo: “Aún hay pruebas en la Armada que no fueron destruidas”.
 
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