EL PAíS › LA TENSA RELACION ENTRE ELISA CARRIO Y ANIBAL IBARRA

En silencio, esperando enfrentarse

Fueron amigos, ella lo apoyó “sin pedir nada”, él sigue hablando bien de ella, personalmente. Pero los lugares tan diversos que tomaron frente a Kirchner los enfrentaron.

 Por José Natanson

La última vez que hablaron fue el 14 de septiembre del año pasado, cuando Elisa Carrió se comunicó con Aníbal Ibarra para felicitarlo por su triunfo. Aunque en aquella oportunidad habían unido fuerzas, más tarde se fueron alejando: la líder del ARI acusa a su antiguo socio de haberse kirchnerizado en exceso, y el jefe de Gobierno asegura que la chaqueña se ha inventado una oposición desmedida. Definitivamente alejados, todo indica que los antiguos socios terminarán enfrentándose en las elecciones legislativas de 2005.
Aunque se conocían de antes, Carrió e Ibarra se acercaron política y personalmente en junio del año pasado, cuando la líder del ARI, con su prestigio intacto luego de las presidenciales, decidió apoyar al frepasista en los comicios porteños del 24 de agosto. Antes, la chaqueña tuvo que vencer la resistencia de su partido, cuyos dirigentes, dispersos y enfrentados entre sí, coincidían en un punto: su rechazo a la gestión ibarrista.
“Yo no te voy a pedir nada a cambio”, le dijo Carrió a Ibarra en una de las primeras charlas en el departamento de la chaqueña en Barrio Norte. Así, el ex fiscal obtuvo el apoyo del ARI, que sumó al del kir-
chnerismo, el socialismo, sectores de la CTA y del Frente Grande. Electoralmente efectivo, fue un acuerdo chino para el ARI, que a pesar de ser uno de los ejes de la coalición no obtuvo ningún diputado nacional (sus hombres figuraban en el tercero y el cuarto lugar de la lista) y apenas dos legisladores de la Ciudad.
Carrió, que acompañó a Ibarra durante la campaña, prefirió no participar de los festejos. “Yo te voy a ir a saludar si perdés”, le había dicho la chaqueña, en una de esas decisiones un tanto indescifrables que suele tomar. Y cumplió. En el discurso de la noche del ballottage, el ex fiscal agradeció la “generosidad” de Carrió. La líder del ARI lo llamó para felicitarlo. Y hasta el día de hoy no volvieron a hablar.
La relación empezó a enfriarse con el paso de los meses, en simultáneo con el acercamiento de Ibarra a la Casa Rosada y la decisión de Carrió de convertirse en la principal referente de la oposición. Cada vez más distantes, rompieron su relación cuando el jefe de Gobierno desoyó la instrucción de Carrió, que había ordenado a sus seguidores no aceptar cargos en el Gabinete, y le ofreció a Rafael “Balito” Romá la Secretaría de Desarrollo Social.
En una entrevista con Página/12, la chaqueña calificó a Ibarra como un “pasajero en tránsito” y descalificó con una frase ingeniosa el proyecto de transversalidad lanzado por Kirchner. “La transversalidad es un no lugar, como los aeropuertos y los shoppings. O se está en el movimiento nacional justicialista o se está en la oposición”, explicó Carrió.
Para Carrió, la raíz del conflicto tiene que ver con el tono que fue tomando la relación entre Ibarra y la Casa Rosada. “Está totalmente kir-
chnerizado”, se quejan en el ARI. Y especulan sobre lo que podría haber sido (y no fue): “Aníbal podría ser una figura nacional, un referente de gestión progresista, como (Hermes) Binner. Pero está siempre a mitad de camino, siempre midiendo milimétricamente cada paso, si le conviene o no, si va con las encuestas o no”.
Aunque insiste con que lo quiere, Carrió piensa parecido: “Le falta ese no se qué”, sostiene la chaqueña cuando le preguntan por su antiguo socio.
Ibarra también destaca la calidad personal de la chaqueña. “Nos apoyó en un momento difícil, y a cambio de nada”, reconoce. Sin embargo, tiene un problema: simplemente no la entiende. “Estuvo con nosotros en la campaña, aceptó integrar las listas legislativas: ¿por qué no pueden participar de la gestión?”, se preguntan cerca del ex fiscal, que acepta –aunquedefinitivamente no comprende– que otros dirigentes del ARI participan en cargos menores en su administración con el apoyo de Carrió.
Más allá de la negociación de los cargos, Ibarra cuestiona la decisión de Lilita de convertirse en la principal referente de la oposición. “¿Cómo puede ser que se oponga a la designación de (Raúl) Zaffaroni y a la de Esteban Righi, que critique tanto la política social, que no apoye con más fuerza los cambios en materia de derechos humanos?”, se pregunta el jefe de gobierno.
Socios en las últimas elecciones, más tarde distanciados, Ibarra y Carrió podrían convertirse en adversarios políticos el año que viene. Por lo pronto, la líder del ARI ya anunció que encabezará la lista de diputados de su partido en la Capital en las elecciones de 2005, en una jugada fuerte, que supone un cambio de distrito y en la que arriesga buena parte de su capital político. “Quizá saque el diez o el quince por ciento, lo cual no es mucho pero tampoco está mal. ¿Pero qué pasa si saco el 40 por ciento, o si gano?”, se pregunta la chaqueña, coqueteando con la idea de producir un golpe político en la sociedad Ibarra-Kirchner.
El jefe de Gobierno no está muy contento con la idea de enfrentar a Carrió, pero sabe que no le quedará más remedio y que, a su pesar, seguramente terminarán compitiendo. “Si Kirchner sigue así, yo no dudo de qué lado voy a estar”, sostiene Ibarra, cuya energía se centrará de ahora en más en negociar con el Gobierno el mejor candidato. Un trámite complejo, que concierne a actores variados (Kirchner, Alberto Fernández y Rafael Bielsa, por nombrar sólo algunos) y que hasta ahora podría derivar en unos pocos nombres: Cristina Kirchner, aunque muchos creen que su futuro territorio es el bonaerense; Roberto Lavagna, aunque en el Gobierno hay dudas sobre la conveniencia de retirarlo del Ministerio; Fernández, cuya performance en las encuestas no llega a conformar; o el mismo Bielsa.
Si finalmente Carrió compite con un candidato respaldado por el tándem Ibarra-Kirchner, se definirá un escenario muy parecido al que el centroizquierda logró evitar el año pasado, cuando los diferentes sectores dejaron de lado sus rencillas de conventillo y se unieron para enfrentar a Mauricio Macri. Con una performance más que aceptable en su primera aventura electoral, un bloque importante en la Legislatura y su perfil de centroderecha intacto, Macri ya anunció que se presentará en la Capital. Todo indica que esta vez el progresismo no logrará hacer causa común para enfrentarlo.

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En otros tiempos, Carrió apadrinó y apoyó a Ibarra, disciplinando el centroizquierda.
 
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