EL PAíS › ULTIMO MOMENTO: CAYO EN SAN LUIS EL RESTO DE LA BANDA

Capturados los tres prófugos

Anoche fue el final para la banda que secuestró y asesinó a Axel Blumberg: los tres últimos prófugos fueron detenidos en San Luis. Los investigadores del caso daban así por apresada a la banda entera. La noticia fue conocida a última hora y sólo se supo que en el operativo no participaron efectivos de la Policía Federal. Las capturas fueron realizadas por personal de las fuerzas de San Luis y Córdoba, y de la SIDE. Los prófugos fueron encontrados en una vivienda de la calle Mitre al 1600 de la capital puntana.
El mismo día, Martín “El Oso” Peralta, de 32 años, después de careos y algunas marchas y contramarchas, insistió en que fue José “El Negro” Díaz, de 23, uno de sus cómplices, el que asesinó de un balazo en la cabeza a Axel, aunque el acusado negó esa versión. Según Díaz, el autor material fue otro miembro de la banda, que seguía prófugo hasta ser capturado en San Luis. Peralta, que al principio habría dejado entrever que Díaz mató al joven en forma accidental, durante un forcejeo, terminó afirmando que El Negro le tenía “bronca al pibe porque creía que les estaba mintiendo cuando les decía que su padre no contaba con el dinero para pagar el rescate”. El desencadenante, según la versión de El Oso, se produjo cuando Axel se quitó la venda y pudo ver el rostro de Díaz. “Hay que matarlo, me vio la cara”, habría sido la frase que dijo Díaz, según Peralta, una vez que el joven estudiante de Ingeniería pudo escapar del cautiverio, en una casa del barrio Santa Paula, en Moreno, y se quitó la venda que le cubría los ojos.
Tanto Peralta como Díaz aseguraron que luego del tiroteo con la policía, cerca de las diez de la noche del lunes 22 de marzo, al fracasar el intento por cobrar el rescate, que habría sido de una suma cercana a los 20.000 pesos, tenían la intención de liberar al joven. El cambio se produjo cuando Axel intentó escapar y se quitó la venda. Las precisiones del caso surgieron en la madrugada de ayer, luego de un careo entre los dos principales implicados, El Oso Peralta y El Negro Díaz, quienes fueron detenidos el miércoles pasado en la ciudad cordobesa de La Falda. El Oso también le dijo ahora al fiscal Jorge Sica que Díaz es una persona que pierde el equilibrio cuando está bajo los efectos de la droga y que se había dado “un saque” cuando regresaron al lugar donde Axel estaba cautivo, luego del tiroteo con la policía. En esas circunstancias, según El Oso, el joven estudiante intentó escapar, fue recapturado y Díaz lo mató poco después en el descampado de La Reja, cerca del barrio Santa Paula. El detenido Díaz sólo reconoció su participación en el secuestro, pero sostuvo que él “no es el asesino”. Acusó, en cambio, a uno de los tres miembros de la banda que siguen prófugos y cuyos nombres son mantenidos en reserva.
El tercer detenido en Córdoba, Ramón Bazán, declaró ante el fiscal federal Sica que no formaba parte de la banda y que la noche de la detención, cuando los tres estaban por ingresar al cabaret Emir, en la ruta provincial 38, tuvo apenas “la desgracia” de estar en compañía de los otros dos acusados. En el tiroteo, según Peralta y Díaz, fueron ellos dos y dos de las personas que están prófugas. Después del tiroteo, según los dos principales imputados, habían decidido liberar a Axel, una vez que se frustró el pago del rescate, en una estación de servicio. La cifra convenida, según ellos, era cercana a los 20.000 pesos.
Tras el tiroteo, los delincuentes le prendieron fuego al Volkswagen Passat blindado robado en el que se movilizaron y lo dejaron abandonado en Wilson y Velázquez, de Los Polvorines. En ese lugar robaron un Fiat Uno con el que volvieron al barrio Santa Paula para “liberar a Axel”. Peralta dijo que lo desataron a Blumberg, le devolvieron sus documentos y lo subieron al Fiat robado. Después se dedicaron a “limpiar el aguantadero para evitar que quedaran evidencias que pudieran identificarlos”. Díaz se fumó un porro y en ese momento Axel aprovechó para escaparse del auto y pidió auxilio a los gritos, lo que fue advertido, porque llamaron a la policía, pero nunca llegó un patrullero.
La banda lo persiguió, lo recapturó y en la casilla lo golpearon duramente. “Hay que matarlo, me vio la cara”, habría dicho Díaz y eso determinó que fueran hacia el descampado de La Reja. Allí lo tiraron al piso y lo mataron de un balazo.

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