EL PAíS › AVANZADA KIRCHNERISTA SOBRE LOS INTENDENTES DUHALDISTAS

A horadar

Desde el oficialismo intentan convencer a los alcaldes que aún apoyan la candidatura de Chiche Duhalde que corten boleta, que protejan los resultados pensando en sus Concejos Deliberantes pero que otorguen libertad de acción y no muevan sus aparatos– para las candidaturas a diputados y senadores. Ello mellaría las chances de Chiche. Los problemas del discurso. El turno de Camaño. Una mirada sobre otros territorios.

 Por Sergio Moreno

La confrontación de poder que interpretan Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde define cada día que pasa, por acción de sus actores, los roles de cada uno. Duhalde es tan adversario para Kirchner como lo son Ricardo López Murphy y Elisa Carrió, tal la definición que el viernes ofreció públicamente el jefe de Gabinete de ministros, Alberto Fernández. La pelea será tan encarnizada como el Presidente decida y, por lo que se ha visto y por los planes que se pergeñan, habrá un incremento de las escaramuzas y de la virulencia. Valga como ejemplo la tarea a la que se han dado algunos ingenieros electorales de la Casa Rosada sobre los intendentes que han quedado del otro lado del Jordán, como parte de las huestes del caudillo de Lomas de Zamora: muchos de ellos están siendo inducidos a que den vía libre a sus tropas para que corten boleta, esto es, votar a sus candidatos a concejales, pero dar libertad para que el sufragio en las nóminas a senadores y diputados nacionales –y, si se quiere, provinciales– sea para el Frente para la Victoria.
“Vamos a horadar por abajo: los intendentes, que leen las mismas encuestas que nosotros, se están empezando a desesperar ante la chance de perder los Concejos Deliberantes. Si eso ocurre, los legisladores nuevos que entren, pueden hacerles juicios políticos y echarlos. Por eso, van a mandar a cortar boleta, van a garantizar a sus concejales, a poner la fuerza de sus aparatos para no perder esos legisladores y van a dar libre albedrío arriba (en las listas de diputados y senadores), que el votante haga lo que quiera. Vamos a trabajar eso. Socavar a los intendentes que están con Chiche también de esa manera.” La parrafada, que expone con claridad la táctica que ya han comenzado a ejecutar en distintos municipios del Conurbano que aún se mantienen fieles al duhaldismo, salió de los labios de uno de los más cercanos estrategas del Presidente.
La estrategia del terror, por utilizar términos caros a Robespierre, va acompañada del fantasma del hambre. “Hay varios intendentes de ellos (del duhaldismo) que comenzaron a preguntarse cómo harán para ‘cruzar el desierto’ durante dos años, con el gobernador (Felipe Solá) y el Presidente en contra. Les está entrando algún miedito”, ensaya el contertulio de Página/12.
El porqué de esta faena se encuentra en los números que poseen en la Casa Rosada, que cuantifican la performance de Hilda “Chiche” González de Duhalde. Según sea la encuesta, la mujer del ex presidente oscila entre los 20 y los 14 puntos. La intención de los expertos comiciales del Presidente es mantener lo más bajo posible esa intención de voto, de modo que Chiche no llegue a los 20 puntos porcentuales o, de máxima –para el paladar del kirchnerismo–, salga tercera, detrás de López Murphy. “Es una pena que el Gordo (por López Murphy) sea tan mal político y peor candidato. No nos ayuda”, sostienen, ayunos de ingenuidad, en Balcarce 50.

Oxímoron:

Los capitanes del patagónico observan cuidadosamente la calidad y forma del discurso que han desplegado los candidatos duhaldistas hasta el momento y se regodean porque, entienden, el núcleo de su mensaje constituye un oxímoron. “El discurso de Chiche es muy malo: ¿cómo es esto de ‘vote a Chiche y apoye a Kirchner’? Si uno quiere apoyar a Kirchner, vota a Cristina (Fernández de Kirchner); si quiere votar contra Kirchner, vota a López Murphy. No hay otro lugar. Ellos (el duhaldismo) no encuentran el lugar”, coligen y deducen que esa contradicción llevará a los campeones del caudillo bonaerense a bajar aún más en las encuestas y “terminar discutiendo el segundo lugar con López Murphy”.
Esos mismos centuriones proponen que una solución de sus adversarios para salir de esa trampa sería radicalizar el discurso y enfrentar a Kirchner sin cortapisas. “Deberían romper definitivamente, cerrar con (Luis) Pattiy hacer campaña contra el Presidente, abiertamente. Pero Duhalde no se la banca”, acomete un viejo conocedor de internas y externas del peronismo.
Lo que este consejero no dice sobre la alternativa que antecede este párrafo, lo expone uno de sus pares en el gabinete nacional. El hombre, ducho en fragores conurbaneros, sostiene que si se diese esa alquimia, endurecer el discurso y coligarse con el ex subcomisario acusado de secuestros, torturas y asesinatos, Patti, todo sería ganancia a los anhelos del Gobierno. “Para nosotros sería genial –se sincera el funcionario–: se meterían en una sola bolsa Duhalde, (Carlos) Menem, Adolfo (Rodríguez Saá) y Patti. Quedaría un enemigo perfectamente definido, sin dobles lecturas posibles.”
A pesar de que algunos negociadores duhaldistas cruzaron los límites del municipio de Escobar, poco indica que en las tiendas del caudillo se esté pensando en tomar decisiones tan drásticas como las que desean en las casernas pingüinas. Por el contrario, allende la General Paz sostienen que su discurso no confrontativo y, por ello mismo, radicalmente opuesto al del Presidente, les genera más ganancias que pérdidas. “Ellos (el kirchnerismo) no se dan por enterados de que a ‘la gente’ no le gusta que los políticos nos peleemos”, dice a Página/12 un ladero del titular del Mercosur, apelando a la gaseosa categoría que supuestamente engloba a la sociedad, bonaerense en este caso.

Pesares:

Hay, entre aqueos y troyanos, quienes ven con pesar el alejamiento del titular de la bancada peronista de Diputados de la Nación, José María Díaz Bancalari, y esgrimen argumentos similares cuando analizan el porqué de este desenlace. El Mono, como llaman amigos y adversarios al hombre de San Nicolás, solicitó una licencia al cargo y a la banca, sin goce de dieta, con el argumento formal de dedicarse a la campaña, ya que acompaña en la boleta de aspirantes a una senaduría nacional a la mujer del caudillo bonaerense. Ni en el mejor de los escenarios, según las probabilidades, Díaz Bancalari será electo senador.
“Por ese motivo –dice un amigo del diputado que lo observa tras las líneas kirchneristas–, Duhalde lo mandó al matadero: no va a ser senador, no volverá a ejercer el cargo de presidente del bloque de diputados y, peleado con Kirchner, no le queda futuro político. Duhalde sabía esto, y lo inmoló pidiéndole que sea candidato. La depresión del Mono es insondable (ver página cuatro).”
Pero el episodio Díaz Bancalari aún no ha terminado, según sostienen en Gobierno. “Este –dice un lugarteniente del Presidente, apuntando con un dedo hacia el despacho principal de Balcarce 50– va a decir que con la licencia no alcanza, que debe renunciar (a la presidencia de la bancada).” Hasta ahora, la avanzada final no se ha concretado. Podría ocurrir esta semana. El gesto muestra cómo cierra el patagónico sus cancelas ante las narices de quienes, hasta ayer, eran sus aliados. “Si cruzaste la línea, si te saliste del proyecto, estás frito”, relató a este diario un conocedor del pensamiento presidencial.
Díaz Bancalari encontrará a corto plazo un homólogo. El titular de la Cámara de Diputados, Eduardo Camaño, también tiene los días contados en su cargo. “Ya fue por el Mono. El que sigue en la lista es Camaño”, relataba un habitante del primer piso de la Casa Rosada a este reportero. Sin embargo, el hombre ponía la tilde en el origen de este hecho aún no consumado, la salida de Camaño de la Presidencia de la Cámara baja. “El Negro –por el apodo que recibe Duhalde– se cargó a los mejores hombres que tenía: a Díaz Bancalari le exigió que sea candidato; a Camaño que sea quien confronte con el Presidente. Los mandó al muere, y los van a matar. Ellos se están preguntando a cambio de qué”, contaba a Página/12 un habitual interlocutor de ambos legisladores duhaldistas. “El acuerdo estuvo tan cerca –se lamentó ante este diario un intendente que permanece fiel al ex presidente–, Kirchner hasta le había dado la cabeza de lista de diputados nacionales en la tercera sección electoral, iba a ir (Osvaldo) Mércuri. Incluso habría otros de los nuestros en las otras listas. Pero Duhalde pudrió todo.” Ahora es tarde y Kirchner va a por todo.

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