EL PAíS › EL OFICIALISMO DICE TENER NUMERO EN DIPUTADOS

La aprobación en el bolsillo

 Por Adriana Meyer

Cuando todavía discutían anoche en el Senado la reglamentación de los decretos de necesidad y urgencia (DNU), la Cámara de Diputados se disponía a abrir el debate la semana próxima. Con la tranquilidad que le da al oficialismo tener el número para aprobar el proyecto que viene de la Cámara alta, el dictamen será analizado el martes en una reunión especial de la Comisión de Asuntos Constitucionales y al día siguiente en el recinto. “El Parlamento se fortalece con el debate por los DNU y también por los mal llamados superpoderes, porque esto no es una caja de Pandora en la que suceden cosas oscuras”, dijo ayer el diputado oficialista Alberto Balestrini.

Así lo expresó el presidente de la Cámara baja en una conferencia de prensa organizada por el Círculo de Periodistas Parlamentarios sobre los avances en la modernización de la actividad en el Congreso. “Estamos discutiendo temas que se vienen hablando detrás de bambalinas durante muchos años y ahora lo ponemos sobre la mesa”, completó Balestrini. Lo miraban de cerca la vicepresidenta de la Cámara, Patricia Vaca Narvaja, y el diputado PRO, Eugenio Burzaco, presidente de la Comisión de Modernización Parlamentaria, que participaron del encuentro.

En el mismo sentido que lo expresado por Balestrini, en el kirchnerismo de Diputados aseguraron a Página/12 que están dispuestos a “romper un silencio legislativo de más de una década” al proponer la reglamentación de los decretos, que ningún gobierno impulsó durante ese período. Según explicó un influyente operador del oficialismo, hasta ahora esas normas mantenían su vigencia por un “vacío legal” que ahora el Parlamento pretende enmendar. Sin embargo, expresó que si bien la intención es “terminar con la sanción ficta” que se derivaba de la falta de pronunciamiento del Poder Legislativo, “tampoco vamos a permitir la derogación ficta que se produciría si en un determinado plazo el Congreso no se expide”.

Este es uno de los puntos medulares porque la oposición considera necesario poner un plazo obligatorio, y de hecho el radicalismo firmó un dictamen en disidencia en el que propone fijar 60 días para la discusión de los DNU y vencido ese término se caerían. El oficialismo pretende justamente lo contrario, es decir que pasado ese plazo rigen en lugar de caerse. “Que la minoría junte los votos si quiere anularlos, mientras tanto rige el criterio de necesidad y urgencia”, agregó la fuente. Y especuló que la semana próxima habrá un “debate democrático, sin que corra sangre, ni largo ni tedioso, sino interesante y ameno”.

Aunque el Gobierno requiere de una mayoría calificada para aprobar el proyecto, sus hombres en Diputados están tranquilos respecto de alcanzar los votos necesarios. De hecho, contarían con el apoyo del duhaldismo residual reunido en el bloque Peronista Federal. Por lo tanto, es poco probable que el radicalismo, el ARI, el socialismo y el PRO puedan torcer el destino de este proyecto.

“El Poder Ejecutivo no quiere que lo controlen, más bien quiere controlar. Salvo la reelección, las demás instituciones de la reforma molestan. Por eso el jefe de Gabinete no viene, por eso seguimos con los DNU y con la demora en sancionar las leyes que esa reforma exigía”, se quejó el presidente del bloque radical, Fernando Chironi.

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