EL PAIS › SEMINARIO EN LA FUERZA AEREA

Derechos humanos de fajina

“No alcanza con que los militares se sientan obligados a respetar los derechos humanos, deben sentirse sujetos de los derechos humanos por su condición de ciudadanos”, señaló ayer la ministra de Defensa, Nilda Garré, durante la ceremonia de cierre de un seminario sobre el tema, del que participaron cuarenta oficiales y suboficiales de la Fuerza Aérea. Estas iniciativas “buscan rescatar la condición igualitaria de ciudadanos y ciudadanas de aquellas personas que optan por la profesión militar”, agregó Garré, acompañada por el jefe de la Fuerza Aérea, brigadier Normando Costantino.

Fiel a su postura de impulsar la presencia femenina, antes de clausurar el “Seminario Permanente de Derechos Humanos y Ciudadanía en el Contexto Democrático”, la ministra almorzó con las cadetas de las tres Fuerzas Armadas que recibirán hoy las insignias y sables de oficiales de manos del presidente Néstor Kirchner. A las 17, Garré dejó el comedor del octavo piso del Edificio Libertador y se dirigió el Edificio Cóndor. Allí, a los costados de la alfombra roja, dieciocho efectivos provistos con un máuser cada uno la esperaban en el hall. Con un vestido ajustado, de fondo gris y estampado de flores rojas, la ministra irrumpió en lo que suele ser el microcine de la sede de la Fuerza Aérea. Detrás suyo se encolumnaron los subsecretarios de Asuntos Militares, Germán Montenegro, y de Fortalecimiento Institucional, Gustavo Sibilla, y la directora de Derechos Humanos, Ileana Arduino. Sólo faltó a la cita el secretario de Derechos Humanos de la Nación, Eduardo Luis Duhalde, “por razones de agenda”.

Los oficiales y suboficiales charlaron animados sobre el curso pese al Acta Acuerdo de confidencialidad que firmaron. Allí se estipulaba que todas las afirmaciones que se hicieran durante los debates no pueden ser divulgadas para evitar “cualquier efecto inhibidor de las expresiones”. También se aseguraba que las opiniones de los inscriptos no serían “pasibles de sanciones disciplinarias ni susceptibles de ser sometidos a la jurisdicción de los tribunales de honor”. La participación fue voluntaria y el curso se extendió durante tres meses, divididos en siete clases de tres horas cada quince días. La ministra instó a evitar “construir un tipo de ciudadanía especial” y remarcó el “conjunto de atributos y condiciones elementales que por encima de las distintas opciones de vida que tomemos nos igualan bajo la categoría común de ciudadanos y ciudadanas”. Garré se mostró orgullosa de la “agenda poco convencional” que lleva adelante su ministerio, donde confluyen temas relacionados con la diversidad ideológica, el trabajo en el marco del derecho, la problemática de género, el contacto con las realidades del país y sus injusticias.

“Esto alimenta el prestigio y el ascendiente, fortalece el principio de autoridad, facilitando nuestras tareas cotidianas”, destacó el brigadier Costantino, quien se “puso a disposición” para seguir apoyando iniciativas similares. Sus palabras fueron seguidas con atención por el jefe del Ejército, general Roberto Bendini, y su colega de la Armada, almirante Jorge Godoy. El jefe militar destacó el “interés genuino” que despertó el seminario entre los participantes y puso como ejemplo los debates realizados, que en muchos casos se extendieron más allá del horario previsto. A su vez, los participantes aseguraron que dentro del curso prevaleció la horizontalidad y se pudo “discutir sin jerarquías” entre hombres y mujeres de entre 24 y 50 años.

“Desgraciadamente”, según explicó el brigadier Raúl Acosta (jefe a cargo del área de educación de la Fuerza Aérea), sólo se pudieron inscribir parte de los interesados, porque “se trató de armar un curso manejable, con equipos de trabajo y por eso no se pudo dar cabida a todos”.

Informe: Emilio Ruchansky.

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La ministra Nilda Garré clausuró el seminario.
 
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