EL PAIS › LOS ENCUESTADORES TRAZAN UN PANORAMA DE LA TENDENCIA A UN MES DEL VOTO

En la recta final

La tendencia sigue estable, con Cristina Fernández disfrutando de una nítida ventaja y la baja posibilidad de un ballottage. Daniel Scioli aparece también firme en la provincia.

 Por Raúl Kollmann

Hay acuerdo entre los profesionales en que no se registraron cambios significativos en el cuadro electoral nacional en las últimas semanas. Cristina Fernández de Kirchner sigue mostrando una ventaja nítida, resulta difícil que tenga que ir al ballottage y sus porcentajes oscilan entre el 45 y el 55 por ciento de los votos, dependiendo de la encuesta. Daniel Scioli también aparece firme en la provincia de Buenos Aires y la izquierda va camino a hacer una elección muy débil. Siete conocidos encuestadores dialogaron con Página/12 sobre el diagnóstico a cuatro semanas de los comicios y el clima que se vive en este último tramo de campaña. Estas son las respuestas de Hugo Haime, de Haime y Asociados; Artemio López, de Equis; Manuel Mora y Araujo, de Ipsos-Mora y Araujo; Analía Del Franco, de Analogías; Rosendo Fraga, del Centro de Estudios para la Nueva Mayoría; Heriberto Muraro, de Telesurvey, y Roberto Bacman, del CEOP.

- ¿Cuál es el diagnóstico a cuatro semanas de las elecciones?

Hugo Haime: –Hoy lo único que se está discutiendo es cuántos puntos arriba del 45 por ciento va a estar Cristina Fernández. En una palabra, cuál va a ser el nivel de consenso del próximo gobierno. No estamos discutiendo ni quién va a ganar ni si habrá ballottage. Está claro que no lo habrá. Entonces, la duda es si Cristina Kirchner va a sacar 48, 50 puntos, 55 e incluso 60. Hoy por hoy en todas las proyecciones está arriba de 45 y se estaciona entre ese porcentaje y los 55 puntos.

Artemio López: Tal cual viene sucediendo, la palabra que define esta elección es estabilidad. Cristina supera los dos parámetros establecidos por la Constitución para ganar en primera vuelta. Saca más del 45 por ciento de los votos y obtiene más de 40 con mucho más de diez puntos de diferencia respecto del segundo. Hoy, nosotros la tenemos en 48 puntos.

Manuel Mora y Araujo: No hay cambios, en algunos distritos puede haber mejores o peores elecciones locales, pero sigue ganando Cristina en primera vuelta y esa tendencia viene desde hace rato, sin modificarse.

Heriberto Muraro: Esto es espantosamente aburrido. Es un resultado por default. La oposición está dividida y no tiene ninguna personalidad. La gente está distante. Cuando un encuestador de nuestra empresa va a la provincia de Buenos Aires y les muestra las boletas a los encuestadores tiene que explicar mucho de la oposición. Que el Alfonsín que está en una boleta no es el ex presidente sino el hijo, que el Macri que figura en otros no es Mauricio sino un primo, que Lavagna tiene dos candidatos a gobernador. Han destruido tanto el sistema de partidos que no hay personalidad ni identidad. Cristina en cambio es la Coca Cola, o sea el producto que está claro qué es. Al que no le gusta la Coca Cola y quiere cambiar, no sabe qué hacer, tiene un problema mental. Eso lleva a un triunfo de Cristina en primera vuelta. Hay alguna discusión sobre quién es el segundo.

Analía Del Franco: El escenario de tendencia electoral hace ya varios meses que se presenta cristalizado de la siguiente manera: liderando la candidata oficial con 45% de intención de voto aproximadamente. Y un segundo lugar en situación de empate entre Carrió y Lavagna. Por lo tanto puede decirse que hay poco margen para la sorpresa en el caso del primer lugar y puede haber sorpresa para el segundo puesto: en este último tramo la tendencia es hacia el posicionamiento de Carrió en segundo lugar. No veo margen de sorpresa.

Roberto Bacman: Está todo similar, no hay cambios en el escenario nacional. Cristina Fernández está muy firme, con un 46 por ciento y eso sin proyectar los indecisos. Tiende a llegar al 52 por ciento. La economía sigue siendo la principal preocupación electoral de la gente. Si sigue marchando positivamente y si los precios y la inflación se mantienen un poco en cauce, nada cambiará en esos porcentajes. La oposición tiene problemas, carece de proyecto alternativo. Con la crisis de los partidos y la ruptura de las lealtades políticas, la gente no elige en función de ideologías, sino con criterios prácticos. Por eso, en provincias donde encontró proyectos alternativos al oficialismo, los votó. El caso emblemático es la Ciudad de Buenos Aires, pero en la misma línea está también Santa Fe. Sin embargo, en el nivel nacional la oposición no encuentra un proyecto alternativo.

Rosendo Fraga: Hay tres situaciones. El sistema electoral es importantísimo. Si la Argentina tuviera el ballottage francés, con la necesidad de obtener 50 por ciento, habría ballottage. Como el sistema no requiere del 50 por ciento para evitar el ballottage, Cristina Fernández gana en primera vuelta. Y esto se combina con la oposición más divida de la historia argentina. Si hubiera un opositor con el 30 o 35 por ciento, podría haber ballottage. Este cuadro de situación hace que, claramente, el oficialismo tiene todas las chances de ganar en primera vuelta.

- ¿Por qué muchos perciben un ambiente tenso, que parece hostil a Cristina Kirchner, y que no parece coincidir con la ventaja que la candidata tiene en las encuestas?

Mora: Es muy sencillo. La mitad de la población no vota a Cristina. Si esa mitad está concentrada en los lugares donde uno se mueve, la persona tendrá la sensación de un gran clima anti-Cristina. Entre los universitarios, gente de clase media alta, la senadora Kirchner tiene más del 30 por ciento de los votos, que es mucho. Pero eso significa que un 70 no la vota. Ahora bien, en las franjas con las que la clase media no tiene contacto, entre los sectores de menores recursos, a Cristina la vota la gran mayoría.

Hugo Haime: Hay varias razones. Los sectores de clase media son resistentes a la candidata. Lo mismo sucede con el periodismo, los líderes de opinión, gran parte de los empresarios y, obviamente, los políticos de oposición. Todo proceso de cambio genera muchos dolores. Hoy existe un liderazgo, que es el de Néstor Kirchner, y si se la vota a Cristina es fundamentalmente por el liderazgo y el proyecto de Néstor. Por eso el liderazgo de ella no está afirmado y que su marido se vaya del Gobierno genera malestar. Y ése es el clima. Ahora bien, las elecciones plantean siempre la cuestión de la continuidad o el cambio y la realidad es que se vota a Cristina porque la gran mayoría no tiene razones para querer el cambio. Tal vez se pretenda una actualización, pero no un cambio.

Artemio López: Hay una mezcla de varios factores. Uno principal es que la oposición se siente derrotada y entonces genera una campaña electoral durísima. Además se apoya, para poner todo en duda, en los errores de las encuestas en los últimos doce meses. Hay un clima mediático muy fuerte y por supuesto los errores del Gobierno generan turbulencias innecesarias y provocan confusión.

Muraro: Hay un fenómeno electoral que es la solidez en el voto a Cristina. Ahora bien, la imagen del gobierno ha caído sustancialmente en los últimos cinco meses. Santa Cruz, que le dio al Ejecutivo un perfil autoritario; Skanska, que lo vincula con un caso de corrupción, más las crisis electorales en Chaco y Córdoba. Néstor Kirchner no está más en el 60 por ciento de opiniones positivas. Ha perdido cerca de diez puntos. Todos coinciden que Cristina va a ganar, pero el día después no será fácil. Hay un fenómeno insidioso que es la inflación y que la gente lo siente en el bolsillo. Igual nadie cree que la oposición tiene una alternativa mejor.

Analía Del Franco: En principio, no me consta que esté instalado un ambiente hostil en la sociedad frente a la candidata oficial. Sí, de todos modos, la alta exposición de CFK, por su doble condición de primera dama y candidata, la expone públicamente en hechos políticos, más que a cualquier candidato. Se suma a esto que todos los candidatos a presidente, senador, diputado –y es lógico que esto sea así– arman su argumentos enfrentando a la candidatura oficial. Indefectiblemente esto reproduce en el espacio público un clima antioficial. Argumentado desde cuestiones de corte netamente político-económico hasta de “manera de ser”. Igual, para una mayoría importante, Cristina es una candidata preparada para el rol, talentosa, fuerte, inteligente, pero distante. Esa arista se convierte en un flanco para la oposición. También considero que no es gratuito –aun en estos tiempos– ser una mujer candidata a presidente, con amplias chances de ganar la elección.

Bacman: Depende dónde uno esté parado. En ciudad de Buenos Aires, Cristina tiene un 34 por ciento de intención de voto. Gana, pero tiene un 66 por ciento que vota a otros candidatos. En la clase media alta también ocurre algo similar. A Cristina la en votan la clase media y en los sectores de menos recursos. En la provincia de Buenos Aires logra uno de sus mejores desempeños.

Fraga: Probablemente, más de la mitad del electorado vote a los candidatos de la oposición. Y eso es lo que se refleja en ese clima. Tal vez los opositores saquen el 55 por ciento, pero con un grado de atomización que les quita toda chance. Hay un estado de opinión opositor que no se traduce en una acción política opositora.

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