EL PAíS › LOS ASAMBLEISTAS NO CRUZARON A FRAY BENTOS

El contrafestival

En Gualeguaychú se encontraron con un fuerte operativo de seguridad uruguayo para evitar que protestaran en el festival de Botnia. Decidieron hacer el suyo, desde la otra orilla.

Súbitamente, el olor comenzó a ser penetrante. Los síntomas se fueron acelerando y el humo anaranjado que salía intermitente de aquellas chimeneas se fue tornando insoportable. Los asambleístas de Gualeguaychú sabían que del otro lado el megafestival organizado por Botnia en Fray Bentos traería repercusiones. Que la presencia, entre otros artistas, de Jaime Roos y la probable masiva concurrencia le darían fuerza a su más enconado enemigo, que el evento sería la inauguración de la pastera que nunca se pudo realizar oficialmente. Por eso volvieron ayer a la ofensiva. Avanzaron los 10 kilómetros que separan el bloqueo en Arroyo Verde del puente Internacional y armaron un contrafestival al que llamaron, en alusión a la vieja fórmula romana, “Pan y Circo”.

La idea original de los asambleístas era impulsar una serie de medidas sorpresivas. Se hablaba de un avión y varios barcos, de un intento por cruzar la frontera para llevar alimentos no perecederos producidos en el parque industrial de Gualeguaychú al “recital solidario” de Botnia. Pero el clima no ayudó. Tampoco hubo comisión para pasar para el lado uruguayo: “Ellos sacaron una ley del siglo pasado que prohíbe cualquier tipo de manifestación contra el gobierno. Armaron un superoperativo para anular cualquier intento. Cruzar era inútil, era para que nos detuvieran de gusto”, disparó José Pouler en conversación con Página/12. Efectivamente, este diario intentó pasar la frontera y se encontró con un no rotundo por parte del importante operativo de seguridad (ver subnota).

La estrategia, entonces, fue el armado de un contrafestival sobre el mismo puente. Allí se leyó una proclama contra la pastera y se bailó al ritmo de las muchas canciones de protesta que los asambleístas vienen componiendo desde el inicio del conflicto. Sobre un improvisado atril, Norma fue la oradora: “Denunciamos y repudiamos a Botnia que, cual nuevo circo romano, busca atraer al pueblo de Fray Bentos y mantenerlo entretenido para disimilar los daños que a corto, mediano y largo plazo su política devastadora ha de provocar en la gente de Uruguay”. Y añadió sin medias tintas: “Son terroristas ambientales”. Una de las cuestiones que más indignación generó fue la certeza de que del otro lado asistirían los principales directivos y accionistas de Botnia. Ocurre que a pesar de que la empresa se encargó de negarlo en cuanto foro pudo, los vecinos están convencidos de haber visto ayer al director internacional de la empresa, Erkk Varis, “comiendo un pescado junto a su familia en las Cañas”, un balneario uruguayo. Lo que sí está confirmado es que el martes el empresario se reunirá con Tabaré Vázquez y su gabinete.

El cambio de planes y el clima hostil dificultaron la concurrencia. La lluvia apremiaba y los autos fueron llegando muy paulatinamente. Sin embargo, para los manifestantes el balance fue positivo: “Algo había que hacer, no podíamos quedarnos de brazos cruzados”, explicaba Delia Reinoso mientras, entre nerviosa y entusiasmada, apretujaba su bandera argentina. A su lado, su esposo asentía.

Informe: Diego González.
Desde Gualeguaychú.

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Imagen: Martín Acosta
 
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