EL PAIS › UNA FAMILIA QUE GRAVITA EN EL PODER DE NEUQUEN DESDE LOS ’60

La historia de un clan político

Elías, Felipe y Amado Sapag fundaron el Movimiento Popular Neuquino en 1961, cuando el peronismo estaba proscripto. Desde entonces, el partido provincial ganó todas las elecciones a la gobernación de la provincia.

 Por Nicolás Lantos

Desde Neuquén

En junio de 1955, a través de la Ley 14.408, promulgada por Juan Domingo Perón, el territorio nacional de Neuquén alcanzaba el status de provincia, adquiriendo, entre otros derechos, el de elegir sus propias autoridades. Pocos meses más tarde, Perón era depuesto por la llamada Revolución Libertadora, que inició una larga proscripción de todo lo que tuviera que ver con el ex presidente. En ese contexto, en todo el país, dirigentes criados al calor del justicialismo comenzaron a buscar caminos alternativos para poder continuar sus carreras. En Neuquén, un grupo de políticos comunales junto a sindicalistas petroleros fundaron, en 1961, el Movimiento Popular Neuquino. Su presidente, desde entonces hasta 1985, fue Elías Sapag, el primogénito del clan que dominaría la historia local durante el último medio siglo. Jorge Sapag tenía apenas diez años cuando se fundó el MPN y ahora, cincuenta más tarde, acaba de ser reelecto para gobernar la provincia cuatro años más.

Jorge es el segundo Sapag en gobernar Neuquén, y el antecedente no es liviano. Su tío Felipe, hermano menor de Elías, fue el máximo mandatario de la provincia en cinco ocasiones y quien forjó buena parte del llamativo record que ostenta el MPN: ganó cada elección a gobernador que hubo en Neuquén en estos cincuenta años. Lo hizo por primera vez en 1962, aunque el golpe de Estado que derrocó a Frondizi dejó sin efecto esos comicios. Volvió a imponerse al año siguiente, y gobernó hasta el ’66, cuando fue depuesto por el golpe que encabezó el general Juan Carlos Onganía, el mismo que en el ’70 lo fue a buscar para que asumiera como interventor. Volvió a ser electo en el ’73, cuando se plantó ante el pedido de Perón de disolver el MPN a su regreso del exilio: “Los neuquinos nos hemos puesto los pantalones largos”, sentenció en esa ocasión.

Su mandato fue interrumpido una vez más en 1976, y en el ’83 volvió a ser electo. En 1987 completó un mandato por primera vez en su vida y dejó la gobernación en manos de su delfín, Pedro Salvatori. A Salvatori lo sucedió Jorge Sobisch, el primer dirigente que pudo imponerse a los Sapag en una interna. Por ese motivo, el eterno Felipe Sapag decidió volver a presentarse a los cuatro años, para gobernar por última vez entre 1995 y 1999. Sobisch volvió a ganar la gobernación en 1999, acompañado en la fórmula por el actual gobernador. El asesinato del docente Carlos Fuentealba y una fallida proyección nacional hicieron retroceder a Sobisch y avanzar a Jorge Sapag, que luego de ganar su reelección buscará recuperar el control del partido, todavía a nombre de su predecesor.

Además del par de gobernadores, la familia Sapag ha dado otras figuras importantes a la política neuquina, comenzando por el viejo Elías Sapag, que fue senador siempre que funcionó el Congreso entre 1963 y su muerte en 1993. Su hijo Felipe Rodolfo también ocupó una banca en la Cámara alta, al igual que su hija Luz María, que además fue tres veces intendente de San Martín de los Andes y constituyente nacional en el ’94. Amado, hermano de Elías y Felipe, fue el hombre fuerte en la ciudad de Zapala desde la fundación del MPN hasta su muerte, hace una década. Y en el clan hay también lugar para una oveja negra: Silvia Sapag, hija de Felipe, también fue senadora nacional y hoy forma parte de las filas del derrotado Frente Neuquino y es una importante crítica de algunos manejos de su familia.

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El gobernador Jorge Sapag al votar, ayer, en Neuquén.
Imagen: Télam
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