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Límites e independencia

Cuando en la apertura del año judicial, o en general, usted habla de “poner límites” o “defender la división de poderes” se interpreta que es una crítica directa al Poder Ejecutivo. ¿Es así?

–Hay interpretaciones muy primitivas y otras que son intencionadas políticamente. El tema es sencillo, nosotros hablamos de la independencia del Poder Judicial porque es un principio que está en la Constitución, nadie lo discute. Algunos se preguntan “independiente de qué”. Es absurdo, todo el mundo sabe que tenemos que ser independientes de todo. El Poder Judicial tiene que poner límites a los otros poderes del Estado. Esta fue la razón por la cual en el siglo XIX se le puso un límite al rey y después a los presidencialismos y se hablaba de independencia. En el siglo XX surgieron poderes económicos y se empezó a hablar de independencia y límites de los poderes económicos. Y en el siglo XXI se habla de conocimiento, donde también hay que poner límites a la capacidad tecnológica que hay para dominar las conductas humanas.

–¿Pero usted siente que se busca avanzar sobre la independencia del Poder Judicial?

–Es un concepto muy amplio. Los jueces deben ser imparciales, la independencia es la imparcialidad. No se puede fallar por intereses partidarios o económicos. El Poder Judicial también debe ser independiente como poder del Estado. Uno de los aspectos es la independencia económica. En la Argentina no hay autonomía presupuestaria. Eso es algo que hemos planteado al Poder Ejecutivo, al Congreso y nunca se ha logrado. Otra cuestión es la independencia en los procesos de selección, que es importante. Lo que hay sobre todo son procesos de selección muy lentos, muy difíciles. Esto lleva a la falta de cobertura de las vacantes, que es lo más grave que pasa ahora.

–Yo le preguntaba específicamente si cree que desde el Poder Ejecutivo hay un intento de mellar en la separación de poderes.

–¿Del Poder Ejecutivo de la Nación?

–Sí.

–Nosotros hemos tenido siempre una relación institucional. Hemos tenido momentos de tranquilidad, de tensión. Es lo normal en la vida de un país. No hay por qué preocuparse. No estamos en una crisis. No me molesta que la Presidenta diga una cosa y nosotros decimos otra. Forma parte de la vida democrática. No vemos una cuestión grave.

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