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Daniel Cabrera pone en cuestión los postulados de la llamada agenda setting y ensaya hipótesis acerca de la incidencia de los medios sobre las audiencias a partir de datos de una investigación. Oscar Gencarelli explica qué es IoT en el mundo de Internet adelantando que puede representar una revolución en las relaciones entre los objetos y las personas, acercando la digitalización al mundo físico.

Por Daniel Cabrera *

Medios y opinión pública. ¿Y la agenda setting?

Como continuación de una tarea iniciada hace cuatro años**, el equipo de investigación @Agendas OP volvió a la carga durante las presidenciales 2015 para contrastar la teoría de la agenda setting, la que propone que los medios trasladan al público sus preferencias temáticas. Es decir que los ciudadanos estarían fuertemente influidos por los medios al momento de decidir cuáles son sus preocupaciones. La emblemática frase de Cohen lo resume: “la prensa quizás no sea muy eficaz en decirle a la gente qué pensar, pero es asombrosamente exitosa en sugerirle en qué pensar”.

En octubre de 2015 se encuestó a 643 porteños, en tanto durante seis semanas se realizó un relevamiento de nueve diarios, el que produjo un registro de 20.000 noticias***.

La lectura de los diarios arrojó que en el 39 por ciento de las notas publicadas el tema principal refería a la política, 20 por ciento a economía y 12 por ciento a inseguridad, entre los principales tópicos.

En cambio, para los encuestados, las principales preocupaciones fueron inseguridad (55 por ciento), educación (27 por ciento),economía (27 por ciento), otros problemas sociales (17 por ciento) y solo 13 por ciento refirió a la política, a pesar de la campaña y de los medios.

Luego, siguiendo la propuesta metodológica indicada por los fundadores de la teoría, se comparó el ranking surgido de los diarios con el del público. Procesada la correlación estadística, se obtuvo un resultado de 0.50, apenas por debajo de lo que los propios autores exigen para dar crédito a la hipótesis del efecto agenda (0.55). Es decir que, estrictamente, no se pudo constatar que los problemas ciudadanos dependan de lo que dicen los medios de comunicación.

Sin embargo, no todos los segmentos sociales se comportan igual. Ciudadanos más permeables a la influencia mediática, que alcanzaron coeficientes significativos en la prueba estadística, manifiestan alto interés en la política, gran confianza en los medios de comunicación aunque moderado consumo. A la vez, son varones adultos, de alto nivel educativo y socioeconómico, residentes en las zonas más cotizadas de la ciudad, consumidores del diario La Nación y de periódicos especializados en materia económica.

Además, los grupos con mayor afinidad entre sus agendas y la de los medios se revelan opositores al kirchnerismo, usuarios de internet e intensos consumidores de diarios, lo que constituyó la novedad más importante de la investigación.

Los datos llaman la atención. El perfil de esos segmentos responde a la configuración ideal para constituirse en el eslabón perdido entre medios y estratos ciudadanos con bajo nivel educativo, residentes en zona sur, jóvenes, despolitizados consumidores de pantallas y no lectores de diarios, que son los que presentan una jerarquización temática con menor correspondencia con los medios.

Podría evocarse, sin forzar demasiado la conexión, la teoría de la comunicación en dos etapas planteada hace casi ochenta años, y el rol asignado a los líderes de opinión, intérpretes y transmisores en el circuito medios-audiencias. La información de los medios llega a los menos interesados en política a través de la versión de los más interesados.

No obstante, aun asignando a los líderes mayor susceptibilidad a que los medios establezcan las prioridades temáticas, los estudiosos invocan una mejor preparación de estos individuos para comprender el contenido de los medios, principal argumento esgrimido para eximirlos de situarse bajo influjo mediático.

Esta independencia de criterio, según @Agendas OP, alcanza también a todos los segmentos ya que, como quedó demostrado, los no líderes tampoco basan su agenda en la de los medios. Y habría que decir, realmente, mucho menos que los líderes.

En síntesis, y a modo de conjetura, el ciudadano poco interesado en política presta escasa atención a lo que, sobre política, dicen los medios; en cambio, a los líderes les importa mucho lo que los medios publican porque, entre otros motivos, los sienten competidores de su función de persuasores ciudadanos, en la que vienen perdiendo crédito notablemente.

Dicen Walgrave y van Aelst (investigadores belgas), citados en la compilación más actualizada sobre agenda setting (El Poder de la Agenda, Biblos 2015, de Natalia Aruguete): “el poder de los medios reposa no tanto en su influencia directa sobre el público, sino en la percepción que los expertos y los decisores de políticas tienen sobre tal influencia pública por parte de la prensa”.

Afinaremos la hipótesis en próximas entregas.

* Docente e Investigador. Facultad de Ciencias Sociales (UBA) y FLACSO.

** Véase el artículo publicado en esta misma sección el 24/9/14 (http://www.pagina12.com.ar/diario/laventana/26-255999-2014-09-24.html).

*** La información completa puede solicitarse a [email protected]

Por Oscar Gencarelli * Desde Córdoba

¿Qué es IoT? Internet de las cosas

Desde hace un tiempo se ha instalado en las áreas de producción industrial y desarrollo tecnológico, el “Internet de las Cosas”. Este concepto es un “paraguas” que engloba y abarca la gran cantidad de transformaciones e innovaciones que se están produciendo en la industria y las tecnologías que ya se está trasladando a la comunidad en general. El concepto nació en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT). La definición original proviene del inglés Internet of Things (IoT), que propone un mundo donde los objetos y elementos que le facilitan la vida a las personas, estén vinculados a Internet y por ende conectados entre sí , para poder ser operados con mínima participación humana, facilitando aún más la vida cotidiana. Es decir, una revolución en las relaciones entre los objetos y las personas, los objetos se conectaran entre ellos y con la red y ofrecerán datos en tiempo real, acercando la digitalización al mundo físico.

Hay una buena noticia entonces: el Internet de las Cosas (o Internet en las Cosas) está entre nosotros y no viene a complicarnos la vida, sino a facilitarla. Si bien es cierto que la evolución de los aparatos se ha manifestado fuertemente y exponencialmente en los dispositivos con mayor vínculo a la tecnología, como las computadoras, televisores y celulares, el resto de los elementos, como los electrodomésticos, artefactos de uso y cuidado personal, dispositivos de comando y encendido, vehículos, maquinas, entre otras cosas, han ido incorporando electrónica, pero no al mismo ritmo ni evolución de aquellos con un mayor vínculo. El camino irreversible a un mundo híper-comunicado con Internet y a su vez la mayor posibilidad de producción de elementos, con las Impresoras en 3D, está generando una gran integración e interacción entre los aparatos, motores y máquinas que nos rodean, nos facilitan y soportan nuestras vidas.

Despertarse a la mañana en un día laboral, con música seleccionada según el estado de ánimo, con el baño en temperatura adecuada y luego poder sentarse a desayunar con el café listo y tostadas, son algunas de las facilidades que engloba IoT. Luego que nos retiramos del hogar, máquinas con autocontrol, limpiarán y ordenarán el lugar, economizando al máximo la energía, para hacer siempre los procesos más sustentables y ecológicos. El automóvil que se maneja sólo, nos espera en la puerta y nos lleva al lugar de trabajo, se encarga de informarnos y contarnos las novedades en el trayecto y nos ayuda con la agenda del día. Si el viaje es largo, lo entretiene con videos y música en pantalla o en anteojos de realidad virtual, para hacerlo aún más atractivo y antes de dejarnos nos pregunta a qué hora vuelve a buscarnos.

Cuando salimos del trabajo y vamos a hacer actividades deportivas, contaremos con zapatillas que nos indican los km recorridos y las calorías consumidas, ropa deportiva que nos mida la presión arterial y el ritmo cardiaco, mientras realizamos los ejercicios para avisarnos de cualquier anomalía. El celular irá recibiendo y controlando esa información para medirla y compararla con performance anteriores y marcarnos las mejoras y evoluciones.

Esto ya no es un cuento del futuro. Las máquinas, dispositivos y tecnologías están entre nosotros para cumplirlo, presentando una fantástica posibilidad de evolución y reconversión de las cosas. Según Hans Vestberg, CEO de Ericsson, “si una persona se conecta a la red, le cambia la vida. Pero si todas las cosas y objetos se conectan, es el mundo el que cambia”.

Aquí es donde está el desafío y donde los emprendedores, las empresas y las industrias deben poner su foco para participar y acompañar este mundo que viene. Aquellos fabricantes que no se adapten a esta tendencia, pueden quedar fuera del mercado. Quienes buscan nuevos horizontes laborales, pueden encontrar en esta movida un amplio terreno fértil para innovar y proponer soluciones, interrelacionando elementos existentes.

* Ingeniero. Docente Carreras de Comunicación. Universidad Blas Pascal.

Para comunicarse con esta sección escribir a [email protected]

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