EL MUNDO › REUNIóN ECUMéNICA CONVOCADA POR EL PAPA EN EL CONVENTO DE SAN FRANCISCO DE ASíS

Religiones del mundo piden por la paz

Participaron unos 500 representantes de numerosas religiones, católicos, ortodoxos, luteranos, musulmanes, judíos, sikh y budistas, entre otros. Después de los discursos, los religiosos firmaron un llamamiento por la paz.

 Por Elena Llorente

Página/12 En Italia

Desde Roma

“El nombre de Dios no puede justificar la violencia. Sólo la paz es santa, no la guerra”, dijo el papa Francisco en la ceremonia que por la paz en el mundo celebraron ayer en el convento de Asís (Italia centra) unos 500 representantes de numerosas religiones, católicos, ortodoxos, luteranos, musulmanes, judíos, sikh y budistas entre otros. “Imploramos a los responsables de las naciones que sean desarmadas las motivaciones de las guerras: la avidez por el poder y el dinero, la codicia de quien comercia armas, las venganzas por el pasado. No a las guerras –dijeron los líderes religiosos– Que no se olvide el grito de dolor de tantos inocentes”, dice un llamamiento firmado por todos los líderes religiosos al final de la ceremonia.

El papa Francisco junto a los representantes ortodoxos, coptos y cristianos, rezó ante el altar principal de la basílica de San Francisco de Asís, mientras fueron destinados distintos espacios del convento franciscano al que pertenece la basílica, para las plegarias por la paz de otras religiones como la musulmana, la judía o la budista.

“La indiferencia es una gran enfermedad de nuestro tiempo. Es un virus que lleva al paganismo. No podemos ser indiferentes. El mundo tiene sed de paz”, dijo el Papa. “Es necesario trabajar por una paz verdadera, no ilusoria. No a la tranquilidad de quien esquiva las dificultades y se da vuelta para otro lado si sus intereses no han sido tocados. No al cinismo de quien se lava las manos frente a problemas no suyos”, agregó luego en la ceremonia que reunió en el patio del convento a todos los líderes religiosos. “Nosotros no tenemos armas pero creemos en la fuerza de la plegaria. La sed de paz se ha hecho invocación a Dios para que cesen las guerras, el terrorismo y la violencia”, añadió Francisco recordando que hace 30 años, en 1986, el papa Juan Pablo II había organizado en Asís la primera jornada por la paz.

Al concluir los discursos, los representantes religiosos firmaron el llamamiento por la paz: “Con la guerra todos son perdedores, incluso los que ganan”, subrayó el texto. “Este es un encuentro de diálogo, para oponerse a toda forma de violencia y de abuso de la religión para justificar la guerra y el terrorismo”, añadió. “Desde 1986 tantos pueblos han sido dolorosamente heridos por la guerra. No se ha entendido que la guerra empeora al mundo, dejando una herencia de dolores y de odio”, concluyó el llamamiento.

Durante la ceremonia se había pedido expresamente por la paz y el fin de toda violencia en numerosos países del mundo, entre otros en Irak, Siria, Pakistán, Senegal, Sud Sudán Tierra Santa, Yemen, Etiopía, Eritrea. De América Latina se mencionó específicamente a Colombia, Venezuela y Centroamérica.

La jornada de ayer fue la conclusión de tres días de discusión sobre la paz entre expertos, representantes religiosos y seis Premios Nobel de la Paz organizada en Asís por la Comunidad católica de San Egidio. “El mundo tiene sed de paz. La llave de la paz es el diálogo”, dijo Andrea Riccardi, fundador de la Comunidad de San Egidio.

Ya en el patio del convento, algunos líderes religiosos ofrecieron su punto de vista a la multitud. “Jornadas como la de hoy son también una respuesta las tragedias del pasado”, dijo el rabino de Israel, David Brodman. En silla de ruedas y como testigo del Holocausto donde murieron, contó, su padre y su abuelo cuando él tenía siete años, el rabino Brodman elogió la humildad del papa Francisco. “He visto en el papa Francisco un claro ejemplo de humildad y de santidad para nuestro tiempo como San Francisco lo fue para su época”, dijo. Había otros representantes de la comunidad judía, incluso el rabino argentino Abraham Skorka con el que Francisco tiene una larga amistad de cuando ambos trabajaban en Buenos Aires. Al llegar al convento de Asís, por la mañana, Francisco se detuvo un rato con Skorka al que abrazó calurosamente.

“El Islam es una religión de paz y es responsabilidad de los musulmanes mostrar esto al mundo”, dijo por su lado Syamsuddin, presidente del Consejo de los Ulemas de Indonesia. “No hay paz sin reconocimiento recíproco, sin justicia, sin colaboración entre todos los pueblo del mundo –subrayó por su parte el Patriarca ortodoxo de Constantinopla, Bartolomé I–. La paz necesita de justicia y de una renovada economía mundial atenta a las necesidades de los pobres y la protección del ambiente. Creemos indispensable que cada religión, en este momento histórico, se mire a sí misma, haga una autocritica, un autoanálisis, preguntándose dónde nos hemos equivocado”.

El Papa llegó a Asís en helicóptero desde el Vaticano, y luego en auto hasta el convento donde está enterrado San Francisco, el santo del que él es particularmente devoto y por el cual eligió su nombre como pontífice. Se detuvo a saludar a los representantes religiosos y luego compartió un almuerzo con ellos y con 25 refugiados de Afganistán e Irak entre otros países. De los seis Premios Nobel que según la oficina de prensa de la Comunidad San Egidio participaron de los debates desde el domingo, nada se dijo ayer. Según la oficina de prensa participaron, entre otros, el líder ex presidente de Polonia Lech Walesa, premio nobel de la Paz 1983 y la líder de la Primavera Árabe en Yemen, Tawakkul Karman, premio Nobel 2011. En los dos días de debates, inaugurados el 18 por el presidente de Italia, Sergio Mattarella, se discutió entre otros temas sobre terrorismo en nombre de la religión y sobre el futuro de Europa.

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Francisco comparte una comida con representantes de distintas religiones ayer en Asís.
Imagen: AFP
 
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