REPORTAJES › LAS ASPIRACIONES POLITICAS DE LARRY DE CLAY

“Mi candidatura en Escobar no es chiste”

Integra el staff de humoristas de Marcelo Tinelli. Es concejal del PJ y se define como fanático de Boca y Perón. En esta entrevista con Página/12 revela un pasado político desconocido y sus ambiciones de poder con el sello kirchnerista.

 Por Diego Schurman

Larry de Clay entra como una tromba.

–Perdón, perdón. El tránsito estaba imposible –se disculpa por la demora y pide un cortado.

Los comensales del bar Doró siguen sus movimientos. Los más tímidos con miradas furtivas. Los osados, sacándole fotos con sus celulares. Nadie sabe que su verdadero nombre es Raúl Biaggioni y muy pocos que es concejal por el kirchnerista Frente para la Victoria. Para todos es el osado humorista de ShowMatch que se desnuda en una cámara oculta o chicanea a Marcelo Tinelli por el derrotero de San Lorenzo. “La tele es mi trabajo, pero lo mío es la militancia. Y en el 2007 voy por la intendencia de Escobar”, se entusiasma tan risueño como convencido.

–¿Por qué intendente de Escobar?

–Soy concejal allí y ahora quiero un intendente peronista para sacar a la gente de Patti.

–Tiempo atrás Patti representaba al peronismo.

–Fue en esas luminarias del menemismo, donde se priorizaron otras cosas. Pero ahora él armó su partido y nosotros seguimos en el PJ.

–¿Pero qué piensa de Patti?

–En el primer gobierno, con ayuda de provincia y Nación, hizo un cambio con la obra pública. Ahora Escobar está en la misma situación que lo encontró Patti entonces: aislado política y socialmente.

–¿No se arrepiente de haber estado en el PJ junto a Patti, sabiendo su pasado de represor?

–Son parte de la miseria que tiene uno como ser humano. En todo caso déjenme redimirme. Pero ojo que a mí me rejodió Patti. Yo estuve en una interna del PJ contra él y hubo amenazas a mi hijo, persecuciones. Yo hablaba con Patti y él me decía que era la prensa, pero que no tenía nada que ver. Después, en el ’96, hice un laburo de gestión en cultura, pero adscrito desde presidencia de la Nación. O sea, no tenía contrato firmado con el municipio que manejaba Patti. Después me fui.

–¿Y cómo llegó a las filas del kirchnerismo?

–Me sedujo desde el primer día de gestión de Kirchner, cuando fue con Filmus a resolver un conflicto docente. Yo estaba de gira con Emiliano Kaczka y Diego Díaz, haciendo la obra Confesiones del pene. Ibamos camino a Ushuaia, y le digo a Emiliano: “Ya está, loco, me decidí, hay que participar. Este tipo me gusta. Basta de quedarse viendo TN o Crónica. Hay que meterse”.

–Pero, acláreme algo, porque a usted se lo veía hasta hace poco en actos duhaldistas, y de pronto se convirtió en candidato de Kirchner.

(Se ríe.) –Fue una jugada política. Yo fui al Congreso de Lanús (duhaldista) para que me vieran en los medios, con el propósito que me llamen a negociar. Y así pasó: me empezó a llamar todo el mundo y también los muchachos del Frente para la Victoria, que me hicieron candidato y salí votado como concejal en Escobar.

–¿Tenía antecedentes en política?

–En el ’89 he trabajado en Casa de Gobierno como secretario de la división de “radio y televisión argentina”, de Prensa y Difusión, a cargo de Jorge Rachid. Tenía una oficina en ATC en esa época. En el ’90 Menem nos sacó porque Rachid se le plantó por la corrupción que veía.

–Empezó con Menem...

–... No, antes había trabajado con Buscapié Cardozo, que era diputado nacional por Santa Fe. Hice un trabajo político con Luis Durand en el Programa Nacional de Democratización de la Cultura. Y después fui empleado estatal hasta que en el ’96 engancho con Videomatch.

–¿Tenía un historia familiar de militancia?

–Mi viejo fue 24 años delegado del Smata. Había sido director de Cultura, Prensa, Turismo y Deporte de Escobar y en los ’90 fue concejal. Mi abuelo fue un radical yrigoyenista, maestro rural en Santa Fe. Y cuando viene Perón, viene la salvación. Yo milité en el año ’80 con el viejo Mito Leone, que era un caudillo peronista de Escobar, que había estado en la Resistencia, en el ’55. Le manejaba el auto. El se juntaba con los ex intendentes de la primera. Yo en esa época estaba estudiando en el conservatorio nacional, donde conozco a Leonardo Bechini, que fue hasta hace poco gerente de programación de Canal 7.

–¿Quién es su padrino político dentro del kirchnerismo?

–Gente de Compromiso K como Roberto Porcaro y Rudy Ulloa. Mi trabajo me abrió puertas y logré amistad personal con Florencio Randazzo, Felipe Solá y el flaco Kunkel, el primer dirigente kirchnerista que fue a Escobar.

–Su trabajo con Tinelli, como dijo, le abre puertas. Pero ¿no hay nada del programa que lo condicione para hacer política?

–No. Hay quienes te quieren desprestigiar diciendo que soy un gordo payaso, que se pone en bolas para hacer una cámara oculta. ¿Y los que torturaron, asesinaron y afanaron qué son? Yo muestro el culo pero también puedo mostrar la cara. Otros no.

–¿En qué se diferencia de otros candidatos de la farándula?

–Yo tengo una militancia que Nito Artaza, Moria o Zulma Faiad no tienen.

–También por estar en uno de los programas más visto de la televisión.

–Sí. Eso tiene pros y contras. Siempre hay habladurías de los mal intencionados. A favor es que todos saben quién soy, nadie tiene que salir a pintar paredes para instalar mi candidatura.

–¿Cómo conviven su kirchnerismo y su fanatismo por el Boca de Macri?

–Yo soy un típico gordo de Boca y Perón. Gracias a Tinelli no tengo problemas con Macri, aunque él sabe que yo estoy en otro proyecto dentro del club, que se llama Nuevo Boca, junto a Roberto Digón. Está claro que no quiero que esté Macri ni en Boca ni como presidente de la Nación.

–Se muestra firme con Macri, pero deja que Tinelli le diga de todo. Incluso hubo un episodio en el que él lo escupió al aire, ¿no?

–Fue un hecho fortuito. Yo le dije si estaba loco y él mismo decía: “Uy mañana me van a matar por todos lados”. Fue una pelea de pibes.

–Hay una relación de poder distinta. ¿Qué hubiese pasado si usted lo escupía a él?

–No es que yo lo dejo escupir porque es mi jefe. Yo en la joda siguiente hago lo que se me ocurre y él se lo banca. Es un juego que jugamos los dos. El se bancó que lo gaste cuando Boca le ganó 7 a 1 a San Lorenzo, con todos los aprietes que pudo haber tenido de San Lorenzo.

–No había barrabravas de Boca en San Vicente, ¿no?

–Uffff. Fuera de joda, fue tristísimo.

–¿No me diga que usted cree que fue un complot contra Kirchner?

–¡¡¡¿Cómo?!!! Estaba re armado.

–¿Por quién?

–No sé. Pero usaron una interna de la CGT para pegarle al Gobierno.

–Está tan ultrakirchnerista que seguro me va a decir que la reelección indefinida de Rovira en Misiones estaba bien.

–Reformar la Constitución por un solo punto... podría haber aprovechado para incluir reformas que realmente necesita la provincia. Pero bueno, la gente decidió. Igual lo de la Iglesia pesa. Yo soy católico, apostólico, romano, criado en una familia católica. Mi viejo fue alumno de los salesianos. En mi familia tengo todos los curas que vos quieras. Es un tema difícil lo de Misiones, ¿no?

–¿En la boleta que lleva su candidatura dice “Larry de Clay”?

–No, dice sólo Larry.

–¿Cómo surge su apodo?

–Lo de Larry porque hace mucho me parecía a Larry, de los Tres Chiflados. Y de Clay porque un productor, Marcos Gorbán, tenía un amigo que decía que era de Clay, porque era de Claypole.

–¿Hace alguna autocrítica con los chistes de Larry de Clay?

–Larry cuentas chistes muy malos pero se cree que es Verdaguer.

–Su candidatura no será uno de esos chistes malos ¿no?

–Nooooooooooooooo. Mi candidatura a intendente no es chiste. En todo caso es un chiste bueno. Hay que llevar alegría a la política.

–¿Tinelli banca su candidatura?

–Me rebanca. El sabe de dónde provengo, quién soy y lo que quiero.

–¿La intendencia es su meta final?

–El que hace política quiere ser presidente. Yo siempre digo, mitad en serio mitad en broma, que si De la Rúa fue presidente, yo tengo chances.

–Hace dos años que es concejal. ¿Qué hizo?

–Estuve trabajando con los reducidores de velocidad cerca de los establecimientos educativos. Pero ni hablemos. Siendo de la oposición, te cajonean todo. Hace un mes que estoy esperando una evaluación técnica. Me interesa el tema de la discapacidad. Cotejo si la municipalidad cumple con el cupo de 4 por ciento de empleados discapacitados.

–¿Qué opina de Alfonsín?

–Es como el Beto Alonso: cuando yo era pibe, como hincha de Boca, lo reputeaba. Pero pasado el tiempo, había que reconocer que el Beto jugaba. Con Alfonsín igual. Aunque, como todo radical, se rodeó mal.

–Discúlpeme, el peronismo tiene lo suyo... Herminio...

–...también, también. Pero seguimos siendo los menos malos.

–¿Carrió?

–Una eterna denunciadora, pero sería buena en alguna gestión, no sé si como presidente, pero en algo en el Ejecutivo.

–¿Lavagna?

–Un tecnócrata que hizo un plan económico según se lo determinó Duhalde, primero, y según se lo determinó Kirchner, después. Cumplió órdenes, pero ni ahí lo veo presidente.

–¿Macri?

–Tuvo suerte: los dos técnicos que él menos quería, Bianchi y Basile, ganaron todo.

–Con ese razonamiento uno también puede decir que Kirchner tuvo suerte con Lavagna.

–Boca es distinto. Si a Bianchi le iba mal no teníamos más Macri.

–¿Y si a Lavagna le iba mal qué habría pasado con Kirchner?

–No es lo mismo. Macri utiliza el éxito deportivo para hacer política y negocios. Paremos un poco con el negocio. Ya fue candidato a jefe de Gobierno y le fue mal.

–¿Qué opina de Kirchner?

–Me encanta. Y Cristina tiene una personalidad y una capacidad intelectual que asombra. Ella es presidenciable, sin dudas.

–¿Y qué opina de Raúl Bia-ggioni?

–Un tano apasionado, que ama a sus hijos, a Boca y Perón. Un amigo de sus amigos que si no va a llegar a la costa tampoco te va a abandonar en el medio del río. Pero en este caso yo voy a llegar, voy a ser intendente.

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