SOCIEDAD › UN FRACASO DE LA NASA

Satélite al agua

El lanzamiento de la primera nave de la NASA diseñada para medir las emisiones terrestres de dióxido de carbono (CO2), el principal gas de efecto invernadero vinculado con el calentamiento global, fracasó ayer: el módulo que transportaba el satélite lanzado con éxito desde la base Vandenberg, en California, no se separó del cohete que lo impulsaba y cayó cerca de la Antártida.

“El vehículo no tuvo suficiente impulso para alcanzar la órbita y cayó en el océano cerca del continente antártico”, dijo en conferencia de prensa John Brunschwyler, encargado del programa del cohete Taurus que transportaba el satélite.

Era la primera vez que la agencia espacial estadounidense utilizaba un cohete Taurus para poner uno de sus satélites en órbita, pero Brunschwyler insistió en que el sistema había tenido un registro casi perfecto de 56 vuelos previos sin que se detectara ningún problema.

El satélite OCO tenía como misión hacer un mapeo completo de las emisiones terrestres, tanto de origen humano como natural, de dióxido de carbono y el costo de la misión era de 278 millones de dólares.

Los datos obtenidos por el satélite OCO ayudarían a los científicos a proyectar con mayor exactitud los aumentos de emisiones de CO2 en la atmósfera, para facilitar predicciones más precisas sobre el cambio climático. Era la primera nave de la NASA dedicada a estudiar el dióxido de carbono, pero no la primera en órbita. Japón ya lanzó uno el 23 de enero pasado.

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