SOCIEDAD › LA PRIMERA BEBA BONAERENSE ANOTADA COMO HIJA DE DOS MUJERES

Cuando madre no hay una sola

Natalia y Cristina se casaron hace dos meses, en Quilmes, gracias a la ley de matrimonio igualitario. Ahora pudieron inscribir como hija de ambas a Francisca, que nació hace un mes. “Somos las dos madres”, dijeron.

 Por Soledad Vallejos

A un mes de nacida, Francisca tiene un DNI que la acredita como hija del matrimonio de Natalia y Cristina. Fue anotada ayer en Quilmes, en la misma oficina en que sus madres, de 34 y 36, formalizaron hace dos meses su relación de seis años. Así, Francisca se convirtió en la primera niña beneficiada por el reconocimiento igualitario en territorio de la provincia de Buenos Aires. Aunque las autoridades del Registro Civil optaron por anotarla solamente con el apellido de una de las dos, “Fran está anotada reconociendo que es hija de las dos. Somos las dos madres”, contó Cristina a Página/12. El trámite fue tan sencillo como simbólico: alcanzó con que en la partida de nacimiento, cuyo formulario en territorio bonaerense contempla nombre de “padre” y “madre”, se tachara una palabra y agregara otra. “Anotaron como madre a la que fue la madre biológica, y en donde decía padre, tacharon y pusieron los datos de la otra. Se reconoce que es hija de las dos.”

Hace poco más de dos meses, el Registro Civil porteño había anotado a Vicente, el primer bebé nacido de un matrimonio de mujeres. En aquella oportunidad, como en ésta, las ONG Lesmadres y 100 por Ciento Diversidad y Derechos, sumadas al CELS, resultaron fundamentales para guiar el trámite que, por pionero, abre un camino a las próximas familias diversas llegadas a formalizar su situación. La inscripción de Francisca “constituye un acto de igualdad y de justicia”, señaló Florencia Gemetro, de Lesmadres, porque “provee derechos” que antes eran negados, y “visibiliza y reconoce nuestra existencia”. Por su parte, Martín Canevaro, de 100 por Ciento Diversidad y Derechos, informó que el Registro Civil se comprometió a “modificar los formularios de inscripción” de niños y niñas.

“Estamos muy felices de haber podido anotar a la gorda”, dijo Cristina a este diario. Los trámites se habían iniciado poco después del 28 de septiembre, el día en que nació Francisca. “Pero no la querían anotar como hija de las dos. Querían ponerla solamente a nombre de quien fue la madre biológica y, debajo, anotar que estaba casada con tal. Esa idea propusieron. Pero claro: obviamente, eso no ata a la nena con las dos ni a las dos como responsables de ella. Si la madre biológica después se separa y se casa veinte veces, ¿la nena supuestamente quedaría vinculada como hija de todas las otras parejas? No es así”, explicó Cristina.

Fue en esa brecha donde se hizo sentir la tarea de las organizaciones sociales de la diversidad, aliadas con el CELS para la ocasión, como había sucedido en el caso de Vicente, el primer niño nacido en el contexto de un matrimonio de mujeres celebrado en Argentina. Limar rispideces administrativas, dar con las soluciones que se desprenden de la ley y empiezan a aplicarse de manera novedosa en el país, desde la sanción del matrimonio igualitario, es un trabajo continuo y silencioso, en el que el activismo se vincula fuertemente con diversos sectores del Estado.

Porque es el trabajo inicial para diseñar un nuevo panorama social y familiar, Gemetro es optimista; también por el presente y el futuro inmediato. Inscripciones como la de Francisca “implican para nuestros niños y niñas derechos a herencia, cobertura médica, previsiones sociales, protección legal del vínculo en caso de separación y otros cuidados” que existen desde siempre para el resto de la ciudadanía. Cuando la ley no estaba en el panorama, dice Cristina, ese tipo de brecha era lo que demoraba la decisión de la comaternidad, “porque no sabíamos cómo iba a tomar la sociedad ver a un chico con dos madres”. También por eso, Cristina insiste en agradecer al activismo, porque “nosotras no somos militantes ni nada. Sin ellos, estaría anotada como hija de madre sola”.

Sin embargo, anoche, mientras se protegía bajo un toldo de la tormenta que azotaba Quilmes, Cristina recordaba con detalles la noche del 14 de julio, la madrugada del 15, cuando el Senado trató la ley de matrimonio igualitario. Habían ido a la Plaza del Congreso con “la certeza de que no salía la ley”. “Nos volvimos temprano, porque hacía mucho frío, estábamos con la panza y teníamos que trabajar al día siguiente. Esa noche, más que dormir, dormitamos. Tanto Nati como yo. Yo soñé, esa noche, que salía la ley, y me levantaba del sillón y venía a avisarle a Nati. Pasó eso, pero al revés: Nati se tuvo que levantar cuatro y media, porque las perras hacían lío. Prendió la tele y vio la noticia. Me despertó, me dijo ‘Cris, salió la ley’. Fue increíble. Nos abrazamos, lloramos. Y ahora estamos casadas y con la nena inscripta. No militamos, pero apoyamos. Fuimos siempre a todas las marchas del orgullo con Nati, inclusive antes de vivir juntas. Y este sábado vamos a ir, casadas y con Francisca” a la Marcha del Orgullo Gay.

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Imagen: Gabriela Bacin
 
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