SOCIEDAD › EL PRIMER DIA EN JAPON DESPUES DEL FEROZ TERREMOTO Y EL TSUNAMI DE LA MADRUGADA DEL VIERNES

Mañana de muerte, destrucción y rescates

En shock, el país entendió la vastedad del desastre: casi dos mil muertos ya contados, decenas de miles de desaparecidos, cientos de miles de refugiados, millones sin luz. Anoche hubo otro fuerte temblor, que sacudió a Tokio.

Con las primeras luces del alba, los japoneses tomaron plena conciencia ayer acerca de las terribles consecuencias del desastre natural más grave de toda su historia. Tanto los sobrevivientes de la región afectada como el resto de la población, a través de la TV, observaron el panorama desolador y el trajín de decenas de miles de soldados a bordo de aviones o barcos tratando de ayudar a los damnificados. El primer ministro de Japón, Naoto Kan, admitió que el terremoto y el tsunami posterior conformaron “un desastre nacional sin precedentes”. Las cifras oficiales hablan de no menos de 1800 muertos y desaparecidos, pero se van actualizando hora tras hora.

Las primeras informaciones, el viernes, habían estimado una cifra de desaparecidos cercana a 100 mil, que todavía no ha sido confirmada. Cerca de cuatro mil casas quedaron destruidas sólo en el foco del siniestro, 5,6 millones de hogares están sin luz eléctrica y 1,5 millón de viviendas sin agua potable. Ayer siguieron los temblores. Se registraron 25 de magnitud superior a 6 grados en la escala Richter y 150 réplicas más leves luego del terremoto de 8,9 grados ocurrido el viernes.

La policía japonesa confirmó 685 muertos y 643 desaparecidos, pero esas cifras no incluyen los 300 cuerpos localizados en la costa de Sendai, que habrían sido arrastrados por el maremoto, ni los 300 o 400 cadáveres que encontró el ejército en el puerto de Rikuzentakata. En declaraciones a la prensa, el premier japonés dijo que quiere que la población “supere este sismo, que debe ser calificado como un desastre nacional sin precedentes”. Ciudades enteras quedaron totalmente sumergidas bajo las aguas tras el paso del tsunami, que estrelló coches contra fachadas de casas o los dejó maltrechos sobre los tejados, por obra de las olas provenientes del Pacífico, que ingresaron hasta cinco kilómetros más allá de la costa. Algunos sobrevivientes estaban refugiados en las azoteas de los edificios, esperando ayuda. Las personas agitaban banderas o trapos, para llamar la atención de los pilotos de los helicópteros que sobrevolaron la zona.

En otros lugares se observaban barcos que yacían recostados con la quilla al aire, junto a automotores hundidos en un lago de lodo donde se reflejaban los primeros rayos de sol. En un muelle del puerto de Hitachi (prefectura de Ibaraki) ardían centenares de coches y hasta se cayó parte de un puente carretero. Según la agencia Kyodo, más de 3400 viviendas quedaron destruidas total o parcialmente en las zonas más afectadas.

Cerca de 400 cadáveres fueron hallados ayer por tropas del ejército en el puerto de Rikuzentakata. También se confirmó que fueron encontrados otros 300 en una playa de Sendai, en el noroeste del país, en la prefectura de Miyagi. Estos cuerpos fueron avistados desde el aire, porque la policía todavía no pudo llegar por vía terrestre, dado que toda la zona seguía bajo las aguas.

Unas diez mil personas fueron denunciadas como desaparecidas en el puerto de Minamisanriku, en la prefectura de Miyagi, una de las zonas más golpeadas. Por otra parte, se informó que unas 215.000 personas fueron evacuadas a refugios provisionales ubicados en el norte y el este del país. Las cifras de evacuados podrían aumentar en forma considerable, porque todavía faltaba recibir información de otras zonas.

En el norte fue hallado el barco que había desaparecido, arrastrado por el tsunami. Las autoridades ratificaron que fueron rescatados, sanos y salvos, sus 81 pasajeros, pero siguen sin aparecer dos trenes que circulaban por Miyagi e Iwate.

En la prefectura de Fukushima cedió una represa y varias casas fueron barridas por la correntada. Se denunciaron muchas desapariciones de personas. El primer ministro Naoto Kan, luego de regresar de una visita a los lugares de la catástrofe, recordó que el de ayer era “un día crucial” para rescatar a posibles sobrevivientes. El funcionario anunció la llegada de 50.000 socorristas. Mientras, la ONU anunció el envío de un equipo de expertos para colaborar en las tareas de rescate. “Estamos listos para proporcionar lo que Japón pida”, declaró en Ginebra Elisabeth Byrs, de la oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios.

Las Fuerzas de Autodefensa (FAD), nombre oficial del ejército de Japón, se movilizaron para organizar los rescates. Participaban decenas de miles de soldados, 190 aviones y unos 25 buques. Las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos fueron solicitadas para transportar por aire a soldados y vehículos. Buques de la séptima flota debían participar en operaciones de búsqueda y rescate en el mar junto a la Marina nipona.

En Tokio, a unos 380 kilómetros del epicentro, los rascacielos, construidos sobre estructuras parasísmicas especiales, se cimbrearon por espacio de largos minutos después del sismo. El aeropuerto internacional de Narita, 60 kilómetros al este de Tokio, reanudó sus actividades ayer luego de varias horas de suspensión. Los transportes ferroviarios seguían interrumpidos en el noreste del archipiélago.

Otra de las zonas más afectadas es la localidad japonesa de Kesennuma, ubicada también en el noreste, que está sumergida en una tercera parte por el agua ingresada a tierra firme luego del tsunami. La ciudad, de 74.000 habitantes, sufrió grandes incendios provocados por el terremoto.

Ayer por la mañana, una réplica de 4,3 grados tuvo su epicentro en Tokio. Hasta ayer se habían registrado 150 réplicas, informó el Centro de Investigación Geológica de Estados Unidos. La situación hizo que las calles quedaran semidesiertas. La firma Toyota ya anunció que el lunes no abrirá sus plantas en todo el país.

El cónsul del Perú en Tokio, Eduardo Gómez Sánchez, dijo ayer que permanecen desaparecidos 28 ciudadanos de ese país que viven en Japón.

Esas personas viven en la zona de Sendai y el consulado peruano, hasta ayer, no había podido tomar contacto telefónico con ellos. Son 60 mil los peruanos radicados en Japón. De ese total, unos 40 mil fueron afectados por la situación.

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El ejército se movilizó para rescatar a los heridos y encontrar a los muertos en todo el norte.
 
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