SOCIEDAD › LOS JUECES RECHAZARON LA ACUSACIóN POR HOMICIDIO A BáRTOLI Y LA RECUSACIóN A LOS FISCALES

Una audiencia entre festejos y chicanas

Continuarán las audiencias, con Bártoli como acusado por encubrimiento. Los fiscales seguirán en el juicio. Debatieron sobre el audio de la llamada. Declaró Juan Hurtig.

 Por Carlos Rodríguez

“Se hizo justicia, porque no había elementos para acusarme de homicidio”, le dijo Guillermo Bártoli a Página/12, para luego agregar: “Ahora empieza el verdadero juicio y voy a demostrar que soy inocente del encubrimiento”. Sin euforia, pero satisfecho, Bártoli expuso ante todos los micrófonos su beneplácito por la decisión del Tribunal Oral 1 de San Isidro, que rechazó el pedido de la fiscalía para que él fuera juzgado como “partícipe necesario” del crimen de su cuñada, María Marta García Belsunce. Ahora sigue acusado de encubrimiento, junto con otras cinco personas. En abierta contradicción con sus dichos en cuanto a que se hizo “justicia” sobre su situación personal, pronosticó que en este juicio “no se va a llegar a los verdaderos responsables del crimen, porque no hay una investigación seria”. El juicio oral por el encubrimiento, que corría riesgo de ser suspendido por la recusación de los fiscales y el pedido de cambio de carátula para Bártoli, ayer se reanudó formalmente con un enfático alegato, en favor de su inocencia, de otro de los imputados, Juan Hurtig, hermanastro de María Marta.

“Yo estoy acá porque me acusan de haber tirado el ‘pituto’ al inodoro para ocultar que era una bala, pero nadie dice que busqué y encontré el ‘pituto’ entre el excremento y se lo entregué al fiscal (de instrucción, Diego Molina Pico) para que investigara el caso”, dijo Juan “John” Hurtig ante los jueces, casi a los gritos, mientras en la sala dos de sus hijas lloraban en forma desconsolada. “Estuve nueve horas buscando el ‘pituto’ y todas estas personas (señaló a sus coimputados), no estarían acá si yo no hubiera encontrado el ‘pituto’.” Detalló, para resaltar su esfuerzo, que esa tarea manual “fue difícil porque, no sé si ustedes lo saben, el excremento, cuando llega al pozo ciego, se hace grumo. Yo estuve aplastando grumo por grumo” hasta encontrar la bala.

La audiencia de ayer se abrió con la lectura de la resolución del Tribunal Oral 1 que rechazó el cambio de carátula para Bártoli y que adoptó igual criterio para el pedido de recusación de los fiscales presentado por algunas de las defensas (ver nota aparte). Luego, durante más de una hora, continuaron las chicanas de los defensores, que consideraron “falto de ética” que la fiscalía cite a algunos de los 158 testigos antes de la fecha en la que deben declarar en el juicio. La fiscal Laura Zyseskind dijo que era sólo para “constatar algunos datos” y poder citarlos con mayor rapidez.

El tribunal acordó con las partes que los fiscales tienen que suministrar a los defensores el listado con los nombres de los testigos que hayan sido entrevistados antes de llegar a la audiencia. Otro tema en discusión fue el de la incorporación al juicio del peritaje de audio realizado por la Gendarmería que determinó que detrás de la voz de Carlos Carrascosa, mientras pedía una ambulancia para socorrer a María Marta, su mujer, se escucha, según definieron los peritos, a Bártoli y una mujer que podrían ser, según los fiscales, partícipes necesarios del crimen. El tribunal recordó que esa prueba, que data del juicio anterior contra Carrascosa, ya está incorporada de hecho.

La presidenta del tribunal, María Elena Márquez, le pidió a la fiscalía que llevara a la audiencia todos los audios. Ayer sólo se escuchó el contenido de tres casetes ahora digitalizados que poco aportan al debate. Carlos Novak, defensor de Bártoli, solicitó –con un toque de ironía– que los fiscales aporten “los audios que se pueden escuchar en la televisión”.

“Si no tenemos en el tribunal la tecnología necesaria, que venga la televisión y la aporte”, siguió chicaneando Novak. Entre la prueba hay imágenes y audios registrados por las ocho cámaras instaladas en la entrada al country El Carmel de Pilar, escenario del hecho. Se busca determinar a qué hora ingresó la masajista Beatriz Michelini, imputada por el encubrimiento. Allanado el camino para continuar con el juicio, Juan “John” Hurtig pidió declarar ante los jueces.

Sostuvo que es “inocente, igual que los otros imputados” y que fue quien aportó “la prueba que inició esta investigación”, en alusión al “pituto” más famoso del mundo. Recordó que el día del crimen, el 27 de octubre de 2002, estuvo en la cancha de River Plate viendo el clásico de esa fecha con Boca Juniors. Llegó entre las 19.30 y las 20 a la casa de María Marta, que ya estaba muerta.

“Era imposible saber que tenía cinco balas en la cabeza. Tenía el pelo enmarañado, lleno de sangre, y había un charco en el piso donde yo la encontré tirada. La levantamos con mi papá (Constantino Hurtig, quien no está como imputado por razones psiquiátricas). Yo la tomé de la cabeza y mi papá de las piernas. Así fue como el ‘pituto’ me cayó en las manos. Fue un milagro que se lo debemos a María Marta. Ella hizo que lo encontrara”, sostuvo John, muy exaltado. “Los peritos judiciales dijeron que era difícil reconocer que era una bala y que era imposible ver que María Marta tenía cinco heridas de bala” en la cabeza.

Relató luego cómo tiró y cómo recuperó el “pituto” y detalló en forma pormenorizada el escenario del crimen: el baño de la casa de María Marta en El Carmel. “Su obligación, señores jueces, es hacer justicia y encontrar a los verdaderos culpables de este asesinato.” Cuando intentó seguir con su exposición, fue interrumpido por uno de los jueces, Alberto Ortolani, quien le sugirió al imputado y a su defensor, Marcelo Riguera, suspender la declaración. Ortolani propuso y fue aceptado, que se hiciera primero una inspección ocular en la escena de crimen, para después proseguir con la declaración de Hurtig (ver aparte).

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Juan “John” Hurtig y su medio hermano remisero, Horacio García Belsunce.
Imagen: Rolando Andrade
 
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