SOCIEDAD › LOS PILOTOS DEL AVION DE SOL BUSCARON UN ATERRIZAJE DE EMERGENCIA

Ultimo intento antes del drama

Los investigadores trabajan con la hipótesis de que los pilotos intentaron aterrizar en medio de la noche patagónica, pero apenas tocaron suelo el avión estalló al dar contra una estribación rocosa de cuatro metros de alto. Las cajas negras irán a Suecia.

 Por Emilio Ruchansky

El avión Saab 340 que se estrelló en Río Negro intentó aterrizar, pero se topó con una estribación rocosa de casi cuatro metros y explotó. Esta es la principal hipótesis que manejaba ayer la Junta de Investigaciones de Accidentes de Aviación Civil (Jiaac) a una semana del accidente que causó la muerte de 22 personas, durante el vuelo 5428 de la aerolínea Sol con destino a Comodoro Rivadavia. “La máquina había cargado 1600 litros de combustible en Neuquén y recién había partido, tenía mucho remanente”, detalló a este diario una fuente de la investigación. En Los Menucos, a 35 kilómetros del lugar del impacto, aún siguen trabajando un equipo sueco enviado por la empresa Saab, que se llevará las cajas negras, y otro norteamericano de General Motors, fabricante de los motores.

“Los pilotos se habían declarado en emergencia por el engelamiento y creemos que intentaron aterrizar en una maniobra muy riesgosa, porque era de noche y no tenían referencias”, aseguró la fuente, que está trabajando en el lugar del impacto. No hay rastros que indiquen que el avión haya logrado recorrer el terreno pedregoso del paraje Prahuaniyeu, agregó, y tampoco se pudo determinar aún si llegó a sacar “las tres patas” (las ruedas) antes del intento de aterrizaje. “Sólo encontramos una parte del tren de aterrizaje, de las otras dos patas nada”, dijo la fuente.

De momento, los investigadores descartaron las versiones de tres testigos oculares que aseguraron que el avión era “una bola de fuego”, es decir, que se incendió antes de caer. Por la disposición de las piezas del avión y el radio en el que fueron encontradas, todo indica que hubo una potente explosión en tierra. Para la fuente consultada, ahora la principal duda es el motivo de la arriesgada maniobra de Juan Raffo y su copiloto, Adriano Bolatti, quienes tenían “mucha experiencia”, según el vicepresidente de la empresa Sol Líneas Aéreas, Juan Nyffenegger.

“No sabemos si se les paró algunos de los motores cuando estaban en el aire o por qué dejó de funcionar el sistema para evitar el engelamiento”, dijo el investigador. Por este motivo, el fin de semana varios ingenieros norteamericanos de la empresa General Motors viajaron desde el estado de Virginia hasta Los Menucos, a 400 kilómetros de Bariloche. Fueron hasta al paraje y tomaron fotos y videos de las piezas relativas al motor encontradas en el lugar, que analizarán luego.

“Ellos, por la forma en que se dobló un bulón o por la torsión de un remache, pueden saber si la hélice del motor funcionaba antes de la explosión. Esos detalles mínimos les sirven solo a los ingenieros que construyeron los motores”, explicó el investigador. Además de los sigilosos norteamericanos que llegaron el fin de semana y se alojaron en el hotel Nevado, también hay un equipo de seis especialistas de la empresa Saab, de capitales suecos y británicos, alojados en el Automóvil Club.

Todos ellos firmaron un compromiso de confidencialidad, luego de pedir permiso al juez Leónidas Moldes para participar de las pericias. Los suecos armaron una silueta con el tamaño real del avión con cinta adhesiva, fuera del perímetro de 1500 metros dispuesto por la junta encargada de la investigación. Hasta allí llevaron una a una las partes del avión para diseñar una especie de esquela de la nave. La explosión fue tan fuerte que ninguna pieza quedó reconocible, salvo el tren de aterrizaje y un pedazo de una de las alas.

“Solo ellos entienden el croquis. Lo importante es que esto implicó mover las piezas, pero no removerlas: luego se las coloca en el mismo lugar porque cada una tiene un GPS, que da la georreferencia exacta de donde la encontramos”, aclaró la fuente. Entre hoy y mañana, agregó, se terminarían las pericias a cargo de la junta de investigación en el paraje Prahuaniyeu y todos los restos serán enviados a Bariloche, donde quedarán a disposición del Juzgado Federal de Primera Instancia de esa ciudad. “Que no quede ni una moneda”, habría sido la orden del juez Leónidas Moldes.

¿Y las cajas negras? Tanto el Fly Data Recorder, que guarda la lectura de parámetros de vuelo, y la Voice Recorder, que graba las comunicaciones de los pilotos, serían enviadas a la casa central de Saab, en Suecia. “Es lo lógico en estos casos, ellos son los que tienen el software para hacer funcionar esas máquinas. Igual, cuando se abran va a haber uno o más representantes de la junta argentina que investiga el accidente”, afirmó ayer la fuente de la investigación consultada por Página/12. En esas cajas estará la clave para explicar el accidente, aseguró el especialista.

El interés de la empresa sueca, definida como “muy seria” por la fuente, se centra en dilucidar si existió algún desperfecto propio del Saab 340, un modelo “muy seguro y confiable, usado en todo el mundo y con pocos antecedentes de accidentes”. En Argentina, la empresa Lade utiliza alguno de estos aviones, por ejemplo. Si hay un desperfecto de fábrica, podría ocurrir que el modelo sea retirado en todo el mundo para hacerle los ajustes necesarios para que vuelva a volar. Algo que ya ha ocurrido en otros casos, dijo el investigador.

Sin embargo, es preciso que haya cierta reiteración en los accidentes para que se pueda hablar de “una falla de fábrica”, algo que no ocurrió con el Saab 340. “Y además de las fábricas, los Estados también tienen controles”, señaló. El informe final de la junta investigadora estaría terminado en tres meses, cuando confluyan los distintos peritajes.

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Los investigadores armaron en la zona de la caída una silueta del avión y la llenaron con las piezas que pudieron rescatar.
Imagen: DyN
 
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