SOCIEDAD › LA EXTRAÑA DESAPARICION DE UN SUBOFICIAL DE PREFECTURA

Un misterio llamado Tavo

El hombre salió de su casa en Retiro el sábado pasado y nunca apareció. Se estaba preparando para ir a una fiesta. El televisor quedó encendido. El último en verlo fue su novio, con quien planeaba casarse en tres meses. Cómo lo están buscando.

 Por Emilio Ruchansky

Ya pasó casi una semana desde la misteriosa desaparición del suboficial de Prefectura Naval Octavio Romero o “Tavo”, como le dicen sus amigos. Su foto circula en comisarías y hospitales, sus huellas dactilares en la morgue. Ni él ni su pareja, el taxista Gabriel Gersbach, ocultaban la relación que los une desde hace 12 años, incluso planeaban casarse en diciembre próximo. “Iba a ir a un cumpleaños de una compañera de la facultad, dejó las luces prendidas, como si hubiera salido apurado. Y no lo vimos más”, relató Joaquín, su cuñado. La investigación está bajo secreto de sumario, y aunque los familiares prefieren no arriesgar hipótesis, temen que su elección sexual, conocida por sus compañeros prefectos, pueda haber motivado algún tipo de agresión.

Tavo es oriundo de Curuzú Cuatiá, Corrientes, tiene 33 años y hace 13 que trabaja en la Prefectura, donde se desempeña como suboficial. El último en verlo fue su prometido, el sábado pasado a las 20.20, en el departamento que comparten cerca de San Martín y avenida Córdoba, en Retiro. El prefecto ya se había arreglado para ir a la fiesta. Colgó su saco preferido, de pana, en el recibidor mientras sacaba de la heladera las bebidas que debía llevar a la reunión. “¿Te acerco?”, preguntó Gersbach, que iba a salir en su taxi. “No, yo me arreglo”, contestó.

Como no llegaba a la reunión en Parque Centenario y no respondía su celular, los amigos llamaron al novio, quien volvió al departamento. Estaba cerrado con llave y el saco de pana seguía ahí; en cambio, faltaba una campera de lana beige. Además de las luces, la tele que se compró ese día estaba prendida. Las bebidas estaban nuevamente en la heladera. “Parecía que fue al kiosco”, dijo Gersbach. Al otro día, su pareja y sus familiares se acercaron a la comisaría 15ª para hacer la denuncia, allí recibieron el apoyo incondicional de los jefes de Tavo, quienes sabían desde hace tres meses que su subordinado planeaba casarse.

¿Y cómo era tomada esta decisión dentro de la fuerza? Según Lucía Gersbach, su cuñada, él nunca relató que existieran ataques, aunque sí había pintadas ofensivas y discriminatorias en los baños del edificio de Guardacostas, donde trabaja como auxiliar. “Tal vez podía existir algún recelo porque es una persona muy formada académicamente, muy elegante y con muy buena relación con sus superiores. Igual, Prefectura es una institución bastante respetuosa en estos temas en comparación de otras fuerzas”, comentó la cuñada.

El martes pasado, mientras sus amigos y familiares pegaban carteles con la foto del desaparecido por la ciudad, agentes de la División de Búsqueda de Personas de la Superintendencia de Investigaciones, a cargo del comisario Sergio Usai, y de Criminalística de la Policía Federal fueron hasta el departamento de la pareja. Revisaron el lugar “sin encontrar indicios de un hecho de sangre ni de conflicto”, aseguró una fuente policial. De allí, se llevaron una computadora, el cepillo de dientes de Tavo y su afeitadora –para obtener muestras de ADN– y levantaron huellas digitales. También revisaron el taxi de su pareja.

“Las huellas digitales fueron enviadas a las morgues de la ciudad y también del conurbano, pero por suerte no encontramos a nadie que cuadre con su perfil”, agregó la fuente policial. Anoche, la investigación continuaba en torno de los últimos días de Tavo, aunque nada indicaba una alteración de su rutina: el jueves fue al gimnasio, el viernes al trabajo y el sábado pasó el día en su casa, hasta que desapareció. El juez Juan Ramos Padilla y la fiscal Estela Andrade mandaron a analizar los últimos llamados del celular de Octavio Romero y no difundieron los resultados. La foto de Tavo, gracias a la asociación Red Solidaria, circula en varios lugares estratégicos de la ciudad. Además, sus amigos abrieron una página en face book/buscamosaoctavioromero, donde también se reciben datos. La madre y las hermanas de Tavo, a quienes él ayuda económicamente, vinieron desde Corrientes para seguir de cerca la investigación.

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Octavio Romero tiene 33 años y es suboficial de la Prefectura Naval.
Imagen: Télam
 
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