SOCIEDAD › OPINION

El mundo de nuestros hijos y sus nietos

 Por Heikki Holmås *

Los padres quieren que sus hijos tengan una vida mejor de la que ellos mismos tuvieron. Por eso tenemos que contribuir al crecimiento económico y crear puestos de trabajo y seguridad para millones de personas. Por nuestros niños y nietos tenemos que escoger y luchar por un desarrollo ecológicamente sostenible. Eso es lo que tenemos que pensar los máximos líderes mundiales cuando nos reunamos en Río de Janeiro.

Argentina es un país desarrollándose rápidamente y para poder seguir creciendo, Argentina necesita energía. Los recursos fósiles del país no son suficientes para cubrir la demanda, pero esto no es un desafío, es una oportunidad. Argentina es un país rico en recursos como la energía hidráulica, la bioenergía y la energía solar. Muchos de estos recursos todavía no son suficientemente aprovechados y representan una enorme bendición y riqueza para vuestro país.

Este año se cumplen otros 20 años desde que el concepto desarrollo sostenible se convirtiera en lo más importante de que hablar entre los líderes mundiales. Entonces, Gro Harlem Brundtland estuvo en Río de Janeiro y lanzó la nueva forma de pensar en desarrollo y medio ambiente. Los líderes mundiales se reúnen nuevamente en Río este mes. La gran cumbre internacional será una nueva oportunidad para ponernos de acuerdo en cómo podemos crear crecimiento y bienestar al mismo tiempo que preservamos el medio ambiente. Noruega va a luchar para que todos escojan soluciones audaces en Río de Janeiro, para que nuestros hijos tengan un mejor futuro.

Una de cada cinco personas del planeta no tiene electricidad. En la parte rica del mundo, despilfarramos la electricidad y consumimos más de nuestra cuota de energía del planeta. Es obvio que necesitamos una mejor distribución de la riqueza cuando los países prosperan y necesitamos que quienes contaminan más hagan más para reducir las emisiones.

Todos están de acuerdo en que nuestra forma de vida actual no es sostenible. Algo mucho más difícil es encontrar soluciones sobre las que pueda haber un consenso. La ayuda de los países ricos a los pobres constituye un aporte a una distribución más equitativa. Pero la ayuda funciona mejor cuando los países consiguen sus propias soluciones. Los países pobres pueden desarrollar soluciones más respetuosas del medio ambiente que las que teníamos nosotros cuando nos hicimos ricos.

La crisis financiera y las elecciones en muchos países importantes hacen que los políticos y el pueblo se preocupen más por sí mismos y de lo que sucederá el año próximo. La gran cumbre en Río de Janeiro es un recordatorio de que los grandes desafíos requieren capacidad de replantearse las cosas. Los máximos líderes en todo el mundo tienen que cooperar aún mejor. Tenemos que crear la suficiente voluntad política para que la reunión de Río se convierta en el nuevo hito que necesitamos para un desarrollo sostenible. Tenemos que encontrar respuestas que hagan que las soluciones sostenibles sean beneficiosas.

En el peor de los casos, la conferencia de Río será una acumulación de palabras y poca acción. Los pesimistas opinan que la ONU ha demostrado reiteradamente su falta de capacidad para resolver las cuestiones más difíciles del mundo. Pero sólo la ONU consigue juntar a todos los países del mundo en la discusión y en la acción. Por eso, juntos tenemos que utilizar la conferencia de Río para conferir a la ONU mayor capacidad de maniobra y para estacar el camino hacia un crecimiento equitativo verde. Trabajamos para que todos acordemos nuevos objetivos para el desarrollo sostenible, que obligue tanto a países ricos como pobres a actuar en casa. Ya estamos notando las consecuencias de los peligrosos cambios climáticos. Pero las consecuencias más graves se las dejamos a los que vienen después de nosotros. Para nuestros hijos y sus nietos es necesario tomar decisiones audaces en Río y en los años que vienen.

* Ministro de Desarrollo de Noruega.

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