SOCIEDAD › DETUVIERON A LA PAREJA DE FATIMA CATAN, LA JOVEN EMBARAZADA QUE MURIO QUEMADA HACE DOS AÑOS

El principio del fin de la impunidad

Fátima Catán murió en agosto de 2010, en un hecho similar al que sufrió meses antes Wanda Taddei. Su familia siempre sospechó de la pareja, porque la chica era víctima de violencia familiar. El cambio de fiscal fue decisivo en la causa.

Dos años después de la muerte de Fátima Guadalupe Catán, de 24 años, la Justicia ordenó la detención de Gustavo Martín Santillán, quien era su pareja, como único imputado por “homicidio en contexto de violencia familiar”. La clave la aportó un policía, cuyo testimonio contribuyó a unir el resto de los relatos de escenas de violencia familiar reunidas en la causa: había intervenido en otras ocasiones en que Fátima había pedido ayuda para escapar de la golpiza de su pareja. “Si esto se hubiera hecho el mismo día, tal vez no hubiera habido tantas muertes de mujeres quemadas porque la sociedad se hubiera dado cuenta de que no hay impunidad”, apuntó el abogado de la familia, Gabriel Juricih. Los pasos del juez de Garantías de Lomas de Zamora, Gabriel Vitale, a cargo de la causa, sientan precedente, ya que no se limitó a analizar la escena del crimen –alterada–, sino que tuvo en cuenta anteriores denuncias y el pedido de detención de la querella. Esperan que el juicio oral empiece a fin de año.

“Las quemaduras más profundas las sufrió en el pecho y en la cara posterior de las manos, lo que sería un signo de defensa, mientras que en las palmas y la cara presentó quemaduras intermedias y superficiales”, describe y sostiene el informe basado en las pericias médicas con el que el fiscal de instrucción del distrito, Gerardo Loureyro, solicitó la detención de Santillán, que el juez hizo efectiva.

Con esa orden, cerca de las 22 del miércoles, efectivos de la comisaría 5ª de Villa Fiorito detuvieron al único imputado en la causa. Santillán había sido acusado por la familia de Fátima desde que se produjo la muerte de la joven, pero desde entonces siguió en libertad, con su actividad habitual. Vivía en el mismo barrio de la familia de su víctima, con quienes se cruzaba con frecuencia. “Nos mirábamos, nada más”, contó Nahuel, hermano de la joven, hundido en el dolor.

Ayer por la tarde, el acusado, de 32 años, fue sometido a declaración indagatoria en la Fiscalía Nº 7, pero no declaró. Ni siquiera se animó a repetir la versión que había dado como testigo: que Fátima estaba limpiando CD con un algodón con alcohol y que encendió un cigarrillo y el fuego se propagó por su cuerpo. Un argumento idéntico al de Eduardo Vásquez, condenado por el crimen de Wanda Taddei.

“La verdad que yo había perdido las esperanzas. Ahora, no te voy a decir que estamos bien, pero creo que pueden cambiar las cosas”, reflexionó ante Página/12 Jesús Catán, padre de la víctima.

Las razones que expuso el juez Vitale en la orden de detención de Santillán contemplan varias cuestiones que en otros casos “no fueron tomadas en cuenta”, sostuvo Juricich. Es que la resolución se basa en hechos anteriores al día en el que Fátima entró en agonía con el 85 por ciento de su cuerpo quemado. Por ejemplo, las denuncias realizadas por ella, que aseguran que era víctima de violencia familiar, que están a disposición de la Justicia.

Esas situaciones fueron sostenidas por la familia, compañeras de trabajo del boliche lomense Poupee, vecinos y un efectivo de la Comisaría de la Familia. De esas declaraciones, los dichos del policía fueron claves, ya que había asistido a Fátima en febrero de 2010 tras una golpiza que recibió por parte de Santillán. Sus palabras fueron el hilo conductor para enhebrar los demás testimonios: todos hicieron referencia a las constantes peleas que existían en la pareja. “Era muy celoso”, aseveraron. Otro de los elementos relevantes es lo sucedido en la escena del crimen. “Desde el primer momento pensamos que el culpable era Santillán, pensaba todo el tiempo que iba a limpiar todo, entonces con el oficial nos fuimos hasta la casa y lo descubrimos limpiando todo”, relató Catán padre.

En ese punto, sus declaraciones coincidieron. De allí desaparecieron una cámara de fotos, una computadora y los DVD que podrían haber grabado la secuencia de los hechos. Con esos datos, Vitale ordenó una investigación para determinar si la familia del imputado es responsable en el encubrimiento del crimen.

Fátima, embarazada de cinco semanas, falleció el 19 de agosto de 2010. Antes de llegar a la instancia actual, el fiscal Ramón Vargot debió hacerse a un lado, a pedido de la familia, a lo que el juez Vitale hizo lugar. Vargot sostenía la carátula “averiguación de causales de muerte”, pese a que las pruebas siempre apuntaron a un homicidio.

Informe: Carla Perelló.

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Elsa, la madre de Fátima, y su esposo, Jesús, se muestran confiados ante el avance de la causa.
Imagen: Leandro Teysseire
 
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