SOCIEDAD › CRECE EL RECLAMO POR LA URBANIZACIóN DE LOS BARRIOS CARENCIADOS PORTEñOS

Una villa en pleno Obelisco

Los vecinos que protestan desde hace 51 días subieron la apuesta con la instalación de otras veinte carpas en la Plaza de la República. Ocho personas se sumaron a una huelga de hambre. Quieren pagar por sus casas y los servicios.

 Por Eduardo Videla

Después de 51 días y ninguna respuesta, el reclamo de urbanización de las villas porteñas continúa y crece: la carpa se multiplicó y en la Plaza de la República quedó instalada la Villa Obelisco. Unas veinte carpas se montaron en el sector norte de la plaza, en representación de cada una de las villas porteñas. Hombres, mujeres y jóvenes se aprestaban a pasar la noche allí, medio a la intemperie, y aseguran que no se moverán hasta que el gobierno porteño les dé “respuesta satisfactoria”. Otras ocho personas se sumaron ayer a la huelga de hambre, en reemplazo de los que venían cumpliendo esa medida.

“Como el jefe de Gobierno dijo que nosotros no representamos a ninguna villa, agregamos estas carpas, con gente de distintos barrios”, dice Lidia Giménez, que vive desde hace siete años en la Villa 31. “Pedimos la urbanización, tener luz con medidores y agua como cualquier barrio de la ciudad”, reclama la mujer, mientras se protege del frío, bajo una carpa precaria, armada con caños y lonas. También hay representantes de la Villa 15 (Ciudad Oculta), la 20, la ex AU3, la 31 bis y el Playón Fraga, entre otras.

Del otro lado del Obelisco, en el sector sur de la plaza, en la carpa más grande de la Corriente Villera Independiente, se armó una ronda donde, micrófono en mano, representantes de distintos barrios exponen sus problemas. Como Lidia, que vive con sus cuatro hijos en un predio de Parque de los Patricios, junto a 80 familias, a punto de ser desalojadas para la ejecución de las obras del Plan Pro.Cre.Ar. “Los funcionarios de la Anses nos prometieron que vamos a tener una solución, pero todavía no sabemos adónde nos van a llevar”, comentó la mujer.

Dentro de la carpa principal, Armando, que vive desde hace 26 años en la Villa 20, de Villa Lugano, es uno de los que se han sumado a la huelga de hambre. Como el resto de los huelguistas, se identifica con un pañuelo blanco en el cuello. Junto a él está Paula Resels, docente y comunera de la Comuna 11 (ex Proyecto Sur, hoy en el Movimiento La Dignidad). “Los habitantes de las villas deben tener los mismos derechos, los mismos servicios que cualquier vecino de la ciudad. Hacerse el desentendido es un crimen”, dijo la comunera. También se sumó al ayuno el referente de Marea Popular, Itai Hagman.

“Mientras no tengamos el diálogo con el gobierno porteño vamos a seguir profundizando la protesta”, contó Rafael, otro de los vecinos. “Como (Mauricio) Macri dice que no somos representativos es que armamos ranchitos que representan a las villas y que tienen colgadas fotos que reflejan las necesidades y carencias de los barrios”, insistió. “Queremos vivir como cualquier ciudadano de la Capital Federal.”

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Hombres, mujeres y niños se aprestaban a pasar la noche a la intemperie.
Imagen: Télam
 
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