SOCIEDAD › VOCES EN EL MEDIA PARTY PORTEÑO ORGANIZADO POR HACK/HACKERS BA

Seguridad y nuevos modelos

El encuentro de nuevos medios dejó lecciones e inquietudes sobre los ataques a los medios, las coberturas de delitos y violencias y las nuevas maneras de organizar la información. Dos voces que hablan de defensas y aperturas a los lectores.

 Por Brian Majlin

“Hay que encriptarlo todo, hasta las recetas de guacamole”, tuiteó en febrero Eva Gardiner, de la Electronic Frontier Foundation, la organización de San Francisco (EE.UU.) en defensa de la libertad de prensa y los periodistas. El especialista mexicano en ciberseguridad y análisis de riesgo para periodistas Jorge Luis Sierra está de acuerdo. Lo dice desde una trayectoria de más de treinta años cubriendo narcotráfico, crimen organizado y guerras, que se suman a su especialización en seguridad y riesgo para el periodismo. Como becario de la Knight International Journalism y miembro de la International Center for Journalists, asentado en Washington D.C., lleva algunos años en el trabajo de detección del riesgo y capacitación de periodistas en ese análisis previo. Y, claro, el trabajo posterior para evitarse disgustos que, en países como México, Guatemala, Nicaragua, Colombia e Irak, llevan muy a menudo a la muerte.

–¿Cómo empezó tu interés en temas de seguridad?

–Cuando empezamos a ver la ola de asesinatos a periodistas en México estábamos con la guardia baja y nos dimos cuenta de que no habíamos aprendido nada de la historia reciente de nuestro país. Yo mismo me inicié como periodista hace 30 años cuando asesinaron al que era el mejor columnista en la historia de México en temas de narcotráfico, inteligencia, paramilitares y grupos de choque, Manuel Buendía. Hace tiempo descubrí que no habíamos aprendido nada, y la falta de conocimiento había costado muchas vidas. Y me metí a fondo en seguridad cuando quise implementar en México una plataforma de un mapa del delito con colaboración de ciudadanos, y vi que el crimen organizado estaba asesinando a ciudadanos que colaboraban en medios digitales. Ahí comprendí que debía ser más cuidadoso y enseñar a los colaboradores técnicas y herramientas de seguridad para protegerlos.

–¿Y qué hiciste?

–Desarrollé un currículum para entrenar a periodistas y ciudadanos anónimos, a través de la Universidad de Guadalajara, y entrenamos a cerca de 1000 periodistas y lo extendimos a Centroamérica, y como no había forma de prevenir ataques, hicimos un mapa para geolocalizar y que sirviera como una herramienta para analizar y prevenir. Geolocaliza con base a los ataques que se han cometido y lo ubica en cuatro grandes categorías: ataques físicos, digital, psicológico y judicial. Una vez geolocalizado se analiza la tendencia, puede servir como predicción de ataques posteriores o como análisis del empeoramiento de la situación.

–¿Qué conclusiones obtuvieron y en qué forma actuaron luego?

–Lo que vi es que los periodistas no somos conscientes del riesgo que corremos porque no se analiza ni estudia en las carreras de periodismo. Y desarrollamos la herramienta de análisis de riesgo en base a experiencias de casos viendo, por ejemplo, si cubres determinado tema, si usas determinado método de chequeo u obtención de información, si sigues procedimientos éticos, protocolos de seguridad y también, claro, la zona en la que trabajabas. Ese es el caso de riesgo de Rubén Espinoza.

–¿El realizó la evaluación de riesgo?

–Sí, hizo su análisis y le dio un 51 por ciento de una escala de 20 a 100, y comprendió que su riesgo era intermedio. Dijo que no cubría crímenes –cuando en Veracruz la mayor parte de asesinatos a periodistas son por cobertura de crímenes y corrupción–, él cubría movimientos sociales. Puso que tenía poco riesgo y no acabó su entrenamiento ni se diseñó una estrategia de seguridad, pero al trabajar en Xalapa –la ciudad más riesgosa– fue marcado como un trabajador de riesgo.

–¿Se puede mejorar la situación?

–Uno identifica las fortalezas y trata de acrecentarlas y disminuir las vulnerabilidades que se hacen conscientes con la herramienta de evaluación. Luego el trabajo es a partir de marcar objetivos y hacer pasos para corregirlo: qué procedimientos y entrenamientos debería tomar.

–¿Entrenamiento físico también?

–Depende el caso, pero sí. Nosotros proporcionamos entrenamiento en seguridad tanto físico, como legal como digital.

–Es decir encriptar la información...

–Básicamente sí. Analizamos todo el flujo de información de una redacción y, tras identificar los puntos vulnerables, sugerimos herramientas, capacitamos a los periodistas y les enseñamos formas de encriptar y cuidar comunicaciones y datos sensibles. Se puede usar sistemas alternativos para informaciones muy confidenciales.

–¿Se puede reducir el riesgo de vida siguiendo los protocolos?

–De todos los que entrenamos nadie ha sido asesinado. Sí secuestrados, o visto en situaciones de extrema inseguridad, pero en casi todos los casos han salido bien.

–Pero la tendencia es que el panorama empeora...

–El periodismo siempre fue una profesión de riesgo, pero ahora se ha incrementado porque el mundo está dominado por el crimen organizado. Antes se investigaban casos de corrupción, pero ahora es eso más crimen organizado, que es una tendencia global: todo el sistema de ocultamiento de ganancias, evasión y lavado se maneja a través de sistemas financieros globales. El problema y el riesgo es global, y debemos tomarlo como algo serio para seguir trabajando pero siendo conscientes del riesgo para tomar cartas en el asunto.

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Imagen: Pablo Piovano
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