SOCIEDAD › UN MOVIMIENTO QUE BUSCA LIBERAR A LOS ANIMALES DEL ZOOLOGICO

El derecho de las bestias

A más de un siglo de su creación, el zoo es un lugar alejado de sus objetivos iniciales y que convive con una sociedad radicalmente distinta a la que lo creó. ¿Es posible el cambio?

“Porque no seremos libres hasta que liberemos al último de nuestros esclavos” es la consigna con la que la organización SinZoo realizará esta tarde un abrazo al zoológico de Palermo. La convocatoria es en las puertas del zoo porteño, ubicadas a la altura de Plaza Italia, donde se espera que más de mil personas participen en un acto para denunciar “las terribles condiciones” del lugar que tiene cautivos a más de 2500 animales, y solicitar a los legisladores de la Ciudad de Buenos Aires que “destraben la propuesta de ley” elaborada por diferentes organizaciones ambientalistas para convertir al Jardín en un centro de rescate, rehabilitación y reinserción de fauna autóctona.

“No podemos seguir considerando que el zoo es un lugar educativo: no hay nada de educativo en pagar 190 pesos para ir a ver animales muriéndose de depresión. El único objetivo de los zoológicos es el lucro, lucrar con la miseria y la depresión animal”, señaló a este diario Malala Fontán, integrante de SinZoo, la asociación que agrupa a voluntarios, abogados y activistas que luchan por los derechos de los animales. Desde el año 2012, SinZoo realiza actividades en el marco del Día Internacional de los Derechos de los Animales para “denunciar la brutalidad que significa tener animales en cautiverio” y que se ve ejemplificada en el “terrible estado en que se encuentra el zoológico de Palermo en particular”, explicó Malala a Página/12.

“Es común en nuestra sociedad que crezcamos yendo al zoológico y no pensemos que del otro lado hay un animal que está sufriendo enormemente”, reflexiona Fontán. La “vieja costumbre de ir a estos lugares para poder ver animales que no se podrían conocer de otra forma ya no tiene sentido. Actualmente el contexto en el que vivimos es otro y uno puede acceder a conocer las especies de otros lugares del mundo sin que esto implique torturarlas”, agregó la activista. Por el contrario, agregó, hoy día “ir al zoológico es encontrarse con una mentira, porque las especies que están en cautiverio enloquecen por las condiciones en que se encuentran y perdieron su animalidad. Se autodestruyen sacándose el pelo, mordiéndose o corriendo de un lado a otro de la jaula porque nacieron para correr kilómetros y vivir en libertad... es como poner a un perro o un gato en un ropero y que viva siempre ahí adentro”.

“Los animales encerrados sufren zoocosis (N. de R.: el equivalente animal de la psicosis). Hay, por ejemplo, un chimpancé que reiteradamente vomita y se come su vómito porque comprende que está encerrado y siente el encierro. Esto se repite en diferentes especies que tienen comportamientos psicóticos porque pasan día tras día detrás de las rejas, mientras miles de personas los visitan y les tiran cosas”, detalló Fontán.

El abrazo al predio busca volver visible, y apoyar, la propuesta de ley que elaboraron desde diferentes espacios para cerrar el zoológico de Palermo que es, de acuerdo con los activistas, “uno de los que peor están”. Hay aproximadamente “2500 animales en Palermo, en plena ciudad, en condiciones terribles con sólo 30 cuidadores que ni siquiera están bien intercomunicados entre sí. No hay matafuegos, no existe mantenimiento, los animales no comen todos los días y ni siquiera tienen garantías de una atención veterinaria adecuada”, amplió Fontán.

El proyecto de ley está “detenido” en el área de Ambiente de la Legislatura. El diputado socialista Adrián Camps es el autor de la iniciativa que plantea la transformación del tradicional paseo de Palermo en un “Jardín Ecológico” que contempla, entre otros puntos, la prohibición de reproducir animales en cautiverio, salvo en los casos de especies nativas en peligro de extinción y cuando su destino sea la reintroducción a su hábitat natural.

Para Camps, resulta llamativo que “el Gobierno de la Ciudad siga permitiendo estas prácticas”. “La reproducción de especies exóticas en el zoológico tiene como claro fin sostener un comercio de animales para, si logran sobrevivir, mantenerlos cautivos durante toda su existencia para exhibirlos con fines comerciales”, señaló.

La norma que apoyan los activistas propone avanzar por etapas hasta que caduque la concesión actual del Jardín Zoológico, en el año 2017. “Lo primero que queremos lograr es un censo de los animales con datos que sean públicos, al tiempo que los sacamos de la exhibición. Estar en estas condiciones los estresa y muchas veces los pone en peligro de muerte porque los visitantes les tiran cosas”, amplió la activista.

La propuesta de convertir el lugar en un jardín ecológico apunta a que se garantice la continuidad de los alrededor de 300 empleados del zoológico y que, además, “exista un lugar al que puedan llevarse los animales autóctonos en peligro y exóticos decomisados para los que hasta ahora la única respuesta del área de fauna es la eutanasia”, explicaron voceros de SinZoo.

Hace pocos días, los trabajadores del Zoológico porteño realizaron un paro de actividades en rechazo a la decisión de la empresa concesionaria de despedir a cinco empleados a principios de diciembre, por lo que el parque permaneció cerrado, en el marco de un conflicto que lleva varios meses.

“La única respuesta a nuestros reclamos fueron cinco compañeros despedidos. Venimos pidiendo bienestar animal, insumos, sueldos y condiciones dignas para los trabajadores y lo único que recibimos en respuesta a esa demanda son despidos”, contó Laura Torres, delegada del personal del Zoo.

La medida, que se hizo con la total adhesión de los empleados del parque, más allá del sindicato o sector al que pertenecen, no impidió que los animales fueran atendidos, decisión que tomaron los trabajadores en el marco de un conflicto que entre sus principales reivindicaciones tiene la del “bienestar animal”.

Los activistas son optimistas. Confían en el tiempo y el cambio de mentalidad. “Hay una tendencia a cambiar la conciencia social. Luego de un año de actividades lo notamos en la cantidad de gente que se acercó. Logramos por ejemplo que el piso de discusión sea que el cautiverio y la exhibición no van más”, reflexionó Fontán.

Informe: María Fernanda Rezzano.

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Sandra, la orangutana cuyos derechos garantizó la Justicia.
 
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