SOCIEDAD › ATENTADO CONTRA UN MILITANTE DE DERECHOS HUMANOS

Una bomba le voló la mano

La Casa de Derechos Humanos de Pilar es una entidad que realiza tareas sociales en los barrios pobres de ese partido bonaerense y ha sufrido enormes presiones desde que su presidente, el sacerdote Luis Domínguez, se puso al frente de las denuncias contra un cura acusado por abuso de menores a fines de 2003. Pero desde el último 24 de marzo, los aprietes parecen tener otra firma y ayer alcanzaron un punto máximo cuando un militante de esa organización sufrió un atentado con una bomba que le ocasionó importantes daños en una mano, por lo que debió ser internado.
El atentado se produjo ayer por la mañana con una de las denominadas bombas “caza bobos”, colocada en el domicilio de Cristian Greco, un militante de la Casa de Derechos Humanos de 30 años. Cuando Greco quiso accionar el motor bombeador de agua de su casa ubicada en un barrio alejado de Pilar, encontró una caja en el piso y al intentar levantarla, el artefacto le explotó en las manos. Por la gravedad de las heridas que le ocasionó la explosión fue llevado inmediatamente al Hospital de Pilar, donde le practicaron primeros auxilios. Luego fue trasladado a la clínica Carrillo de Ciudadela, donde fue intervenido para evitar daños mayores.
Aunque este es el ataque más grave que ha sufrido la institución, las presiones fuertes comenzaron hace dos semanas. En la madrugada del 24 de marzo, el padre Domínguez se concentró junto a un grupo de gente en la plaza 12 de Octubre de Pilar, para realizar la vigilia previa al día aniversario del Golpe del ‘76. Cuando finalizó la ceremonia, mientras dejaba en sus domicilios a algunos manifestantes con su auto, el cura fue interceptado por un grupo de matones que le dejaron una advertencia: “Si no te ves de Pilar, sos boleta, dejáte de joder porque te vamos a hacer bolsa”. Domínguez intentó dialogar, pero no hubo ninguna predisposición al entendimiento. “Esta es la última vez que te avisamos”, dejaron en claro. Luego de aquel incidente, la primera lectura apuntó hacia las denuncias contra el sacerdote Mario Napoleón Sasso, que fue denunciado por el abuso sexual de varias menores mientras estaba a cargo de una parroquia de La Lonja, una localidad de ese partido bonaerense, que pertenece al obispado de Zárate-Campana dirigido por monseñor Rafael Rey. Pero con el ataque de ayer, esa lectura sufrió un giro.
En repudio a este atentado, mañana habrá una manifestación desde las 18 en la Plaza 12 de Octubre de Pilar.

Informe: Alfredo Ves Losada

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