SOCIEDAD › CONSTRUIRAN UN MUSEO DEL LIBRO, CON PROYECTO DE CLORINDO TESTA

La Biblioteca, de cara a la ciudad

El nuevo edificio, sobre la avenida Las Heras, está destinado a “integrar la Biblioteca con la ciudad”. De esa manera, Testa concluirá una obra que comenzó hace cuarenta y cuatro años.

 Por Eduardo Videla

Aunque comenzó a construirse hace más de 40 años y se inauguró hace catorce, el edificio de la Biblioteca Nacional todavía no está terminado. Y el autor del proyecto original, el arquitecto Clorindo Testa, regresa para concluir la obra: una nueva construcción sobre la avenida Las Heras, en el lugar que ocupan hoy dos viejas edificaciones abandonadas, que serán demolidas. Allí, en dos plantas, funcionará el futuro Museo del Libro y sobre su terraza se levantará un templete, donde serán exhibidos los cuatro frescos desterrados en los años ’90 de las Galerías Pacífico, cuando fueron remodeladas por el empresario Mario Falak. Un puente recorrerá el predio para conectar el nuevo edificio con el actual. “La nueva construcción va a generar una integración de la Biblioteca con la ciudad, que hoy no tiene”, destaca Horacio González, el director de la Biblioteca. Los frescos –entre los cuales hay obras de Castagnino y Spilimbergo– están siendo restaurados en un anexo del edificio (ver recuadro).

El predio donde se levanta la Biblioteca Nacional tiene una larga historia. Allí se levantaba la residencia presidencial cuyo último morador fue Juan Domingo Perón, y donde falleció Eva Perón. La construcción fue demolida después del golpe de 1955 y el predio, destinado a la construcción de la nueva biblioteca.

El nuevo edificio, que reemplazó la histórica construcción de la calle México, demoró en edificarse treinta años: en 1962 se realizó el concurso, que ganaron Clorindo Testa, Francisco Bullrich y Alicia Cazzaniga de Bullrich, y en 1992 quedó inaugurado el emblemático edificio de la Avenida del Libertador y Agüero. “El proyecto original contemplaba que toda la manzana fuera un gran parque, con el edificio en el medio, pero Isabel Perón le cedió un edificio a la Embajada de Paraguay y eso no se puede tocar”, comenta Clorindo Testa a Página/12.

La embajada está sobre la avenida Las Heras y los edificios a demoler son los dos contiguos, sobre la misma avenida. “Son irrecuperables, no pueden ser reciclados. Van a ser demolidos en forma artesanal por personal del Batallón de Ingenieros del Ejército”, asegura a este diario Horacio González.

El nuevo edificio tendrá dos plantas y estará destinado a un Museo del Libro y un Museo de la Imprenta. Aunque para este último proyecto va a haber que convencer a los dos viejos operarios que aún trabajan con la máquina Minerva de 1903, que sigue imprimiendo señaladores y almanaques en el viejo edificio de la calle México. “Recomiendan no trasladar la máquina porque es una reliquia”, dice González.

En cuanto al futuro museo ¿cuál será su contenido?

“Habrá una crónica de la historia del libro, que es la historia de la civilización. Habrá referencias a los elementos que están en la Sala del Tesoro de la Biblioteca: una página de la Biblia impresa por Gutenberg hasta los ejemplares del Contrato Social traducido por Mariano Moreno, editado en la imprenta de los Niños Expósitos, donde se hicieron las primeras publicaciones en el Río de la Plata”, pone como ejemplo González. “Las bibliotecas más importantes del mundo tienen su museo”, fundamenta.

Hay una relación paterno-filial entre Clorindo Testa y el edificio de la Biblioteca: no ha dejado de visitarlo desde que se inauguró, como se visita a quien se quiere. Por eso, el arquitecto será el encargado de realizar el proyecto del nuevo edificio. En total, serán 1500 metros cuadrados, incluido el templete donde se instalarán los frescos de la Galería Pacífico. Su costo será de unos dos millones de pesos –asegura González–, incluido el puente que comunicará el nuevo edificio con el actual, desde la plaza Boris Spivacov hasta la plaza de la Biblioteca. La obra comenzará a ejecutarse en 2007, después de una licitación.

–¿El estilo del nuevo edificio respetará el diseño de la construcción principal o tendrá otro estilo? –le pregunta Página/12 a Testa.

–Tendrá un estilo contemporáneo, de este tiempo. La arquitectura es una expresión del momento en que se hace la construcción. En este caso va a ser un estilo 2006, mientras que el otro fue diseñado hace más de cuarenta años –responde enigmático el artista y arquitecto, aunque deja entrever que la nueva construcción no tendrá demasiados puntos en común con el edificio actual. Y aunque no da demasiadas pistas acerca del diseño del futuro museo, toma una lapicera y termina el boceto que se reproduce en esta página: el templete, un espacio de 400 metros cuadrados que será edificado sobre la terraza del museo. En los espacios semicirculares de cada lateral serán amurados los frisos que se restauran en un anexo de la Biblioteca.

La construcción del museo es una iniciativa de gestiones anteriores de la Biblioteca, pero que fue reflotada durante la dirección de Elvio Vitali (hoy diputado nacional), tras un acuerdo con el Ministerio de Planificación Federal, que financiará parte de la obra. Pero Horacio González quiere imponer su propia impronta al proyecto: planea instalar en la esquina de Las Heras y Agüero un expendedor de pequeños libros económicos que, a la manera de un cajero automático pero valiéndose de un dispenser de alfajores, entregue un ejemplar de bolsillo a cambio de “echar una moneda de 25 centavos en la ranura”. Ese espacio, planea González, se llamará El Aleph.

Pese a que se mudó hace más de una década, la Biblioteca no rompió los vínculos con el viejo edificio de la calle México. Allí quedaron, para la historia, los viejos estantes de madera del Salón Mariano Moreno, desprovistos de libros, que por esos caprichos de las políticas culturales ya no pertenecen a le pertenecen sino que están bajo la órbita de la Dirección Nacional de Música.

Allí, sin embargo, merced a los buenos oficios de los directores de ambos organismos, se llevará a cabo en agosto una semana de homenaje a Jorge Luis Borges, en el 20 aniversario de su muerte. “Habrá un juego de luces en el Salón Mariano Moreno, una obra teatral y un cierre con el Concierto Borgeano a cargo de Gerardo Gandini”, adelanta González. En definitiva, fue Borges quien ocupó ese lugar como director de la Biblioteca durante años, desde 1955, y fue también quien puso la piedra fundamental del actual edificio de Palermo.

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Clorindo Testa, Horacio González y, sobre la mesa, los bocetos de la obra.
 
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