SOCIEDAD › PIQUETES EN SANTA FE PARA RECLAMAR ASISTENCIA

La rebelión de los inundados

Aunque no llueve, el agua baja lentamente. Algunos barrios tienen un metro y medio de líquido nauseabundo. Hubo siete piquetes en distintos accesos a la ciudad. Hay “alerta sanitario”.

 Por Juan Carlos Tizziani
Desde Santa Fe

Los piquetes se han convertido en el grito de los inundados. Cientos de santafesinos del cordón oeste que parecen invisibles para el gobierno de Jorge Obeid salieron a cortar avenidas y rutas en demanda de asistencia y amparo. Muchos sobreviven en los techos de sus casas inundadas con hasta un metro de agua para protegerse de robos y saqueos, mientras que otros optaron por improvisar algún campamento en zonas más altas. Ayer, unos 300 vecinos del barrio Chalet bloquearon el acceso al puente carretero, entre Santa Fe y Santo Tomé, donde hasta instalaron una carpa y una olla popular. “La situación está cada vez más grave, porque el agua no baja y la gente se pone más violenta”, dijo uno de los líderes de la protesta. Chalet es el barrio más bajo: en algunos lugares tiene hasta un metro y medio de agua, aunque –a seis días de la crisis– el agua ya es un líquido marrón nauseabundo donde flotan la basura y los desechos. “Estamos en máxima alerta desde el punto de vista sanitario”, dijo el ministro de Salud, Ginés González García.

Santa Fe quedó prácticamente aislada después de un día y una noche en que los cortes se multiplicaron también en el norte de la ciudad (cinco piquetes sobre la avenida Peñaloza), en el acceso a la autopista Santa Fe-Rosario, en Santo Tomé (sobre la ruta 11) y en la ruta 19. Un cerrojo que se estrecha, sobre todo de noche, cuando crece la demanda de alimentos y la zona inundada es una boca de lobo, sin luz y a la buena de Dios.

Los vecinos del barrio Chalet ya habían cortado el acceso al puente carretero –la única vía segura para ingresar a la capital santafesina–, pero ayer al mediodía estaban decididos a instalarse sobre la ruta 11 hasta que alguien escuche sus reclamos. A media tarde ya habían tendido una carpa entre la banquina y la calzada. “La situación está más grave, porque el agua no baja y la gente se pone más violenta”, dijo José Ravello, que lideraba al grupo. Eran unas 300 personas, aunque el número de manifestantes variaba con el ir y venir. “Queremos que los funcionarios vengan y vean lo que pasa en el barrio. Sabemos que el gobernador Obeid no se va a acercar, pero que mande al intendente (Martín Balbarrey) o algún otro para que vea cómo vive la gente.”

En la lista de demandas figuraba la asistencia médica y baños químicos para los vecinos que improvisaron una carpa en las banquinas de la ruta porque “no puede ser que hagan sus necesidades en cualquier lado”, insistió Ravello. “Eso es lo que pedimos, que baje algún funcionario y el corte se levanta. De lo contrario, si no aparece nadie, va a seguir, vamos a hacer una carpa, una olla popular y no lo levantamos más”, amenazó.

A las tres de la tarde, la fila de vehículos se extendía más de 500 metros. El piquete dejaba pasar ambulancias, vehículos de la Gendarmería y la policía, algunos ómnibus de larga distancia y los micros interubanos que cubren Santa Fe y Santo Tomé. Hasta que alrededor de las cuatro la presión se descomprimió, cuando el tránsito fue derivado por la autopista Santa Fe-Rosario, que unas horas antes había estado cortada por el agua y la noche anterior, por un piquete. Pero a la tarde se habilitó una mano y por allí se derivó el tránsito.

“Nosotros no somos piqueteros, no buscamos planes sociales ni nada de eso, queremos una solución para el barrio Chalet y no que el intendente Balbarrey esté más preocupado por el cierre de una lista de candidatos en la Casa de Gobierno que por el barrio. Tal vez a los políticos no les interesa la inundación, al contrario, los favorece que haya gente inundada porque así pueden operar con la ayuda”, apuntó Ravello. Una ironía. Porque esta medianoche cerró la lista de candidatos para las internas abiertas de los partidos, el 1º de julio, en las que Balbarrey se presentará como aspirante a la reelección. La oposición y un diputado del oficialismo solicitaron que se postergue el plazo para evitar la pelea por candidaturas, en plena crisis, pero el gobierno rechazó el pedido.

“La gente está indignada por este espectáculo que dan los políticos. No hay asistencia de ningún tipo. Nos quisieron conformar con un sandwich y una manzana que nos trajo Prefectura, pero los que están arriba de los techos no reciben nada”, dijo Gabriela Pena, otra de las mujeres del corte. “Lo que dice el gobierno sobre la asistencia a los evacuados es mentira, porque en el barrio Chalet no le han dado nada a la gente. Y si no hacemos el piquete nadie te escucha.”

A pocas cuadras del corte, otro vecino seguía agregando carteles en el piso alto de su casa, que está a 30 metros de la ruta, rodeada de agua. Ya había escrito “2003, Alvarez; 2007, Balbarrey”. Una confirmación de que las heridas de la catástrofe del 29 de abril de 2003 –cuando el intendente era Marcelo Alvarez– se reabrieron ahora, cuatro años después. Ayer, agregó otra consigna: “Este evento es auspiciado por la Intendencia”. El hombre (65 años, dos bypass, sin jubilación ni plan social) encontró un vehículo para canalizar su protesta: los carteles en su balcón. Y le puso la firma. “Yo me llamo Domingo Silva, no te vas a olvidar de mi nombre”, dijo desde la distancia, en un mar de tristeza y bronca.

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El bombeo es lento; el agua apenas baja. Algunos se quedan a cuidar sus casas; otros salen a la ruta.
 
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