21:00 › "EL MAYOR DESAFíO DE EUROPA"

Hungría suspendió el servicio de trenes hacia Austria por la crisis migratoria

La policía húngara evacuó la principal estación internacional de trenes de Budapest, donde cientos de inmigrantes trataban de avanzar hacia Europa occidental, inmersa en el mayor movimiento migratorio desde la Segunda Guerra Mundial. Unos 500 migrantes, que en su gran mayoría huyen de los conflictos en Siria, Irak y Afganistán, trataron de abordar un tren a Viena en la estación de Keleti.

"¡Alemania, Alemania! Queremos irnos", coreaba una muchedumbre de inmigrantes fuera de la estación, algunos de ellos con niños pequeños en brazos, luego de que ayer la policía de Budapest le permitiera tomar el tren hacia Viena a otro grupo de inmigrantes que había esperado varios días la autorización para hacerlo a pesar de no contar con los visados que exige la Unión Europea.

"Estamos todavía verificando cuántos de ellos son demandantes de asilo", dijo a la AFP el portavoz de la policía de Viena, Patrick Maierhofer, mientras muchos de los 3650 inmigrantes en la víspera durmieran en la estación Westbahnhof, con la esperanza de poder continuar su viaje hasta Alemania, país que la semana pasada flexibilizó la concesión de asilo a los refugiados sirios.

Europa hace frente a la mayor ola de inmigrantes y refugiados desde la Segunda Guerra Mundial, con más de 300.000 llegados este año, muchos huyendo de la guerra, la persecución y la pobreza en Oriente Medio y África.

La crisis tomó un cariz particularmente dramático cuando la semana fueron encontrados 71 inmigrantes muertos, entre ellos cuatro niños, en un camión abandonado en una autopista austríaca, cerca de la frontera con Hungría. Tras el drama, las autoridades austríacas han desplegado un fuerte dispositivo de seguridad en la frontera, con inspecciones en los vehículos en busca de traficantes de personas y de inmigrantes.

La gestión de la crisis migratoria, mientras tanto, tiene dividido al bloque de los 28, que celebrarán una reunión extraordinaria sobre el tema el 14 de septiembre. Los líderes de los países de Europa occidental piden más esfuerzos para recibir a estos inmigrantes, mientras que los países situados en las fronteras de la Unión no dejan de repetir que están superados por el gran número de llegadas.

El presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, dijo en Berlín en una comparecencia con la canciller alemana Angela Merkel que la crisis migratoria es "el mayor desafío para Europa" en los próximos años. La propia Merkel, por su parte, reconoció que no debe dañarse el "estrecho vínculo (de Europa) con los derechos civiles universales" en la gestión de la crisis migratoria, aunque criticó de forma implícita a países como Eslovaquia, que dicen que rechazarán a los inmigrantes de países musulmanes.

El núcleo de la división política está en cómo distribuir a los inmigrantes por la Unión Europea y aliviar la presión sobre los estados fronterizos como Hungría o Grecia, a los que los inmigrantes llegan por tierra o mar. En principio, las normas europeas estipulan que los pedidos de asilo, muy numerosos entre estos inmigrantes que huyen de conflictos, deben ser tratados en el primer país miembro de la UE al que llegan. Pero Hungría, que sólo en agosto recibió a 50.000 inmigrantes, hace valer que no tiene medios para tratar semejante volumen de llegadas y solicitudes. Y este verano levantó una alambrada en su frontera con Serbia, para tratar de disuadir a los inmigrantes.

Por otro lado, en Viena, unas 20.000 personas se manifestaron en solidaridad con los inmigrantes, y varios miembros del gobierno asistieron a un servicio religioso por los 71 migrantes hallados muertos en un camión.

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