DEPORTES › LA SELECCIóN ARGENTINA JUGARá EL MUNDIAL DE SUDáFRICA TRAS VENCER A URUGUAY

Hazaña que levantó a un país entero

La Argentina nunca había ganado por los puntos en el Centenario, ni como visitante con Diego Maradona como entrenador. El pueblo argentino soñaba con la Copa del Mundo, y una discreta actuación y un gol de Mario Bolatti le dieron el pasaje.

 Por Facundo Martínez

Desde Montevideo

Se terminó el sufrimiento. Atrás quedaron la angustia, las cuentas, el posible repechaje en Costa Rica, los malos augurios y toda el aura que tenía la definición en el Centenario. Con una actuación que fue de menor a mayor, en la que los sofocones resultaron escasos, la Selección Argentina logró ayer el milagro de –sin atacar durante casi los 90 minutos– vencer a Uruguay en el mítico Centenario, con un gol oportunista del habilidoso volante de Huracán Mario Bolatti, y conseguir el cuarto pasaje sudamericano para el Mundial de Sudáfrica. El triunfo, que desató la euforia desmedida del entrenador Diego Maradona, fue también la excusa perfecta para que el DT y el manager de la Selección, Carlos Salvador Bilardo, se fundieran en un abrazo con llanto incluido. La nota de la noche fue el festejo de los jugadores y el cuerpo técnico en el vestuario, con una alegría desbordante y cánticos en contra de los periodistas que cuestionaron con razón el accidentado paso del equipo desde que Maradona se hizo cargo del equipo en estas Eliminatorias Sudamericanas. “Ahora que me la sigan mamando”, se escuchó de boca del entrenador, una bravuconada torpe e intempestiva, sobre todo teniendo en cuenta que el DT será el responsable de conducir a la Argentina al Mundial de Sudáfrica 2010.

Su equipo no había comenzado bien. En los primeros diez minutos, empujado por el explosivo marco de un Centenario vestido de celeste, Uruguay arrinconó al conjunto nacional y puso en evidencia los problemas de la improvisada línea de cuatro defensores centrales. Suárez, de arranque endiablado, tuvo a los dos minutos una chance clarísima de gol, que no fue porque un atento Romero le tapó el disparo; dos minutos después, tras una avivada de Forlán en una contra, Jorge Rodríguez se metía sin marca por la franja central, pero otra vez Romero salió rápido para neutralizar el remate del volante; el cuadro de la desesperación argentina lo terminó de pintar Scotti, con un cabezazo apenas desviado. Pero por suerte para la Argentina, esa seguidilla iba a ser lo poco que los uruguayos terminaron proponiendo en la fría tarde-noche montevideana.

Por eso, más por las fallas del equipo local que estaba muy impreciso y perdía con facilidad la pelota que por méritos propios, Argentina comenzaba a tomar el control del juego, pero no tenía profundidad, porque seguía sin aparecer Messi y a Higuaín no le llegaba la pelota. Recién cuando Verón tomó la manija, Argentina cambió para bien y entonces minimizó el planteo del conjunto local. Claro que sin ninguna profundidad. A esa altura, con su velocidad, Di María imprimía algo de vértigo al ataque argentino, pero estaba claro que el planteo general era otro, aguantar teniendo la pelota y tratar de liquidarlo de contra.

En el complemento, como si se tratara de un calco del arranque del partido, Uruguay contó dos chances claras para ponerse en ventaja. Un cabezazo de Cáceres –que hasta su expulsión había sido de lo mejorcito del equipo de Tabárez– y un zurdazo desde afuera de Forlán, que se fue desviado, volvieron a ponerle entusiasmo al partido. Incluso, el gol de Suazo en Santiago –situación que le quitaba presión al conjunto local– actuó como un disparador para que Uruguay volviera a la carga. Una equivocación de Schiavi, a los 62, dejó a Suárez en inmejorable situación de gol, pero el veloz delantero y goleador del Ajax volvió a perder frente a Romero. Poco después, Argentina salvó el cero de milagro, cuando Lugano burló a los centrales argentinos y golpeó con la espalda una pelota que pasó verdaderamente cerca. Igual, se trataba de intentos aislados.

De esa manera, la impotencia de los uruguayos terminó de consolidarse cuando el equipo de Tabárez comenzó a sentir el cansancio y no encontró aire ni fuerza con los cambios. Además, Argentina ya jugaba claramente como pretendía. Parado lejos de Romero, sostenido en la solvencia de Demichelis y amparado en el liderazgo de Verón en la mitad de la cancha, el control del juego tenía color albiceleste. Es verdad, no atacaba, pero tampoco sufría en las inmediaciones del área de Romero. Y, por las dudas, Maradona, precavido, hizo también sus movimientos. Apostó todo a la igualdad, pero terminó encontrando el triunfo tras una pelota que robó Gutiérrez y que Bolatti, tras una serie de rebotes, terminó enviando al arco para romper una racha negativa en el Centenario que llevaba ya 33 largos años. Para devolver la calma a todo un país que esperaba esa alegría.


0- URUGUAY

Muslera; Scotti, Lugano, Cáceres; M. Pereira, D. Pérez, J. Rodríguez, A. Pereira; L. Suárez, Forlán.

DT: Oscar Tabárez.

1- ARGENTINA

Romero; Otamendi, Schiavi, Demichelis, Heinze; J. Gutiérrez, Mascherano, Verón, Di María; Messi, Higuaín.

DT: Diego Maradona.

Estadio: Centenario.

Arbitro: Carlos Amarilla.

Goles: 85m Bolatti (A)

Cambios: 59m Cavani por J. Rodríguez (U); 71m C. Rodríguez por Gargano (U); 76m Monzón por Di María (A); 78m Abreu por Suárez (U); 80m Bolatti por Higuaín (A); 87m Tevez por Messi (A).

Incidencias: 83m expulsado Cáceres (U); 90m expulsado C. Rodríguez (U).

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El salto de Bolatti, el abrazo de Verón, el gol de la victoria, el Mundial a la vista.
Imagen: EFE
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