DEPORTES › LA DEBACLE FINANCIERA DE LA MAYORIA DE LOS CLUBES INGLESES

La liga inglesa, la Premier en deudas

Tanto los poderosos Manchester United y Liverpool, que se organizan para protestar contra sus dueños estadounidenses, como los pequeños Hull City o Portsmouth sufren por el gigantesco déficit que arrastran los equipos, que los puede llevar a la bancarrota.

 Por Nicolas Gaudichet

Una tormenta financiera amenaza la Premier League inglesa, pues tanto a Manchester United como al Liverpool les pesan sus deudas, por lo que buscan urgentemente fondos para sus arcas y evitar así la bancarrota que se avista en el futuro financiero del Portsmouth y del West Ham.

Los hinchas de los “Reds” y de los “Red Devils” mantienen una feroz rivalidad desde hace años, pero la actualidad económica de sus clubes les hace tener algo en común: los aficionados de ambos equipos detestan a los propietarios estadounidenses que dirigen las entidades británicas.

“Thanks, but no Yanks” (Gracias pero sin Yankees), decía el sábado pasado una pancarta de los aficionados del Liverpool en el partido ante el Stoke City. “Love United, Hate Glazers” (Amar al United, odiar a los Glazers), rumiaban los aficionados de los “Red Devils”, en Manchester, haciendo alusión a la familia que rige el club, en la goleada de ayer 4-0 del United al Hull City, con cuatro goles del astro Wayne Rooney.

Los reproches que hacen las aficiones a los dirigentes de sus clubes, los más ganadores de Inglaterra, es haberse hecho con el control de los equipos y encauzar a ambas entidades en un camino de deudas que la actual crisis económica internacional ha convertido en una situación muy peligrosa. En cinco años, el United, que fue el club más rentable del mundo, ha pagado 320 millones de libras (unos 350 millones de euros) en concepto de intereses. El proyecto de venta del centro de entrenamiento de Carrington para ocuparlo luego en cesión o alquiler y la emisión de 500 millones de libras para refinanciar la deuda de 716 millones, generaron rabia en los hinchas, que organizarán una manifestación el 10 de marzo, aprovechando el compromiso de la Champions League ante el Milan.

Por su parte, el Liverpool, que acaba de contratar a Maxi Rodríguez, renunció a la construcción de un nuevo estadio y sus dirigentes quieren convencer a nuevos inversores para que entren en el capital del club a cambio de 100 millones de libras. Sin embargo, los problemas económicos de los grandes enmascaran los que tienen los clubes modestos, para los que un escenario de bancarrota, como el sufrido por el Leeds en 2003, parece creíble.

De este modo, el Hull y el Wigan son entidades estructuralmente deficitarias, mientras que el Portsmouth, que apenas logra pagar a sus jugadores, tiene problemas con el fisco y se le ha prohibido realizar incorporaciones por su mala salud financiera. El West Ham se enfrenta a la bancarrota de su propietario Bjorgolfur Gudmundsson, un banquero víctima de la debacle financiera islandesa.

Tras haber pronunciado varias advertencias por las “montañas de deudas” de los clubes, el director general de la Federación Inglesa de Fútbol (FA), Richard Scudamore, puso en marcha un mecanismo de control de gestión muy restrictivo. No obstante, cabe preguntarse si no es demasiado tarde para la puesta en marcha de esas medidas, porque la Premier League compró a crédito sus éxitos, pero contempla ahora, desorientada, el precio de la cuenta.

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En Manchester celebraron los cuatro goles de Rooney, pero protestaron contra los Glazers.
 
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