DEPORTES › WOZNIACKI, LA MEJOR DEL MUNDO

Le dan pelota

 Por Pablo Sanguinetti

Siempre soñó con ser la número uno del mundo, aunque posiblemente no en tenis, porque si algo conserva desde chica la danesa Caroline Wozniacki es una irrefrenable pasión por el fútbol. “Es mi deporte favorito. Después del tenis, claro”, contó en una reciente entrevista. La joven de 20 años, que desde el próximo lunes reinará en el tenis mundial tras desplazar de la cima a la estadounidense Serena Williams, nació el 11 de julio de 1990 en Odense, la tercera ciudad más grande de Dinamarca, en el seno de una familia de origen polaco y vinculada con el fútbol.

Su padre y actual entrenador jugó en la Bundesliga y luego en la Primera División de Dinamarca. También su hermano fue futbolista profesional. Por eso los Wozniacki compartían una costumbre: “En casa siempre nos reuníamos todos frente a la tele cada vez que había un partido. Pasé muchas horas mirando fútbol”. La pequeña Caroline, sin embargo, comenzó pronto a destacarse en el tenis y comprendió las similitudes entre los dos deportes –“la táctica es la misma: podés ser defensivo u ofensivo en ambos”–, pero también sus diferencias, a veces un tanto dolorosas.

“El fútbol es un deporte de equipo. Es todo el equipo el que tiene que ganar, todos necesitan jugar bien.” En el tenis, por el contrario, “a veces uno quisiera tener un equipo detrás. No siempre estás jugando a tu mejor nivel y te gustaría tener a otros jugadores a tu lado. Pero eso es también lo que hace divertido al tenis”.

De esos tiempos en los que podía repartirse mejor entre sus dos pasiones, Wozniacki conserva aún hoy una costumbre: “Siempre tengo una pequeña pelota de fútbol conmigo, que llevo a todas partes. Disfruto jugando un poco. La uso para calentar en los torneos o para hacer ‘fútbol-tenis’”. Wozniacki se convirtió en la 20ª jugadora que obtiene el número uno del mundo, la décima que lo hace antes de su 21º aniversario y la primera danesa que lo consigue.

Ser considerada una de las jugadoras más bellas del circuito tiene sus riesgos. Sus bucles dorados y una penetrante mirada azul saltaron a los titulares en más de una ocasión por motivos no precisamente tenísticos, como cuando fue sorprendida tomando sol en topless o en el US Open de este año, donde su vestido demasiado corto descolocó a muchos.

¿No resulta agotador para una deportista profesional que todo comentario sobre ella deba ser acompañado por adjetivos como “bella” o “deslumbrante”? “A mí no me molesta, en absoluto. Además de tenistas, todas somos mujeres”, asegura, casi sorprendida por la pregunta. Y es que a Wozniacki no le alcanza con deslumbrar como tenista y disfrutar con el fútbol. “También me gusta sentirme bien como mujer.”

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Imagen: EFE
 
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