EL MUNDO › CUMBRE CAMPESINA

Saqueo y polución

 Por Darío Aranda

Elvio Trinidad y el brasileño Martin Minci, dirigentes ante la CLOC.

La Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC) es el movimiento continental que reúne a familias rurales, indígenas, afrodescendientes y trabajadores sin tierra y está integrada por ochenta organizaciones de 25 países, referentes en las luchas contra el modelo extractivo. Elvio Trinidad, del Movimiento Campesino de Paraguay (MCP), dirigente ante la Coordinadora, habló de la experiencia en su país durante un breve paso por Buenos Aires, antes de partir a Ecuador, donde se desarrollará, entre hoy y el 16, el V Congreso de la CLOC, con la participación de más de mil delegados de todo el continente.

–¿Cuáles son los objetivos del V Congreso?

–La CLOC es la línea de intervención de campesinos, indígenas y afrodescendientes a nivel continental. Tenemos claro que todas las organizaciones del campo tenemos enemigos comunes, entonces a través de la CLOC buscamos que la lucha campesina se consolide a nivel internacional. También tenemos objetivos comunes, que vamos a fortalecer en el congreso, como la lucha por la tierra, la integración de los pueblos, la soberanía alimentaria y la reforma agraria. No se puede dejar de recordar que los sectores campesinos e indígenas son de los más pisoteados por los sectores dominantes y luchamos para revertir esa situación.

–¿Cuáles son los enemigos comunes?

–El agronegocio, las transnacionales y los organismos multilaterales que se expanden en todo el continente. Los enemigos comunes son las empresas extranjeras y nacionales que sostienen los agronegocios, que son las mismas que se expanden en los países de la región. Y también un sector de la prensa, que protege a los poderes económicos.

–¿Cuál es el papel de los gobiernos frente al modelo extractivo?

–Todos los gobiernos apoyaron el modelo transgénico. Uno de los problemas comunes es que los Estados no tienen políticas reales de apoyo a la agricultura familiar e impulsan con fuerza la agricultura empresarial, a pesar de los discursos progresistas.

–¿Cómo actúa el modelo de agronegocios en Paraguay?

–El monocultivo de soja provocó la pérdida de la soberanía alimentaria, generó dependencia de las grandes empresas de semillas transgénicas y menos producción de alimentos. Con el agravante de los agrotóxicos, que envenenan a nuestro pueblo, y los desalojos. En mi país el 70 por ciento de la tierra productiva está en manos de la oligarquía, familias acomodadas que sólo priorizan sus ganancias. Paraguay es un país eminentemente agrícola, el 43 por ciento de la población es rural. Y esa población corre peligro real de perder la tierra, lo que implica dejar de producir, perder la fuente básica de alimentación. Para Paraguay los agronegocios significaron violentar los derechos humanos.

–¿Cuál es la relación de las organizaciones que integran la CLOC con los gobiernos?

–Lugo llegó con el apoyo del campesinado y hasta ahora seguimos defendiendo el proceso paraguayo. Planteamos puntos básicos, entre ellos la reforma agraria, seguro agrícola, respeto del medio ambiente y soberanía energética. Todos fueron aceptados por Lugo, pero desde hace un tiempo el presidente impulsó una alianza con sectores de derecha. Además el Parlamento sigue siendo dominado mayoritariamente por los sectores más conservadores. Es una situación complicada. La evaluación hasta ahora es que no fueron atendidas las demandas y propuestas del campo social.

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