DEPORTES › RIVER TOCO FONDO, BOCA RESUCITO A HURACAN, QUE DESEMPATA CON GIMNASIA. QUILMES DESCENDIO

Crónica de un sábado de superacción

El relato de una jornada que por intensidad y adrenalina desparramada, pero también por los resultados, dejará su marca en la historia del fútbol argentino. Cinco partidos simultáneos jugados a la sombra del descenso. El color de una tarde a puro zapping.

 Por Juan José Panno

Cinco partidos en los que se deciden cosas importantes jugados a la misma hora es una especie de orgía de la pelota. Y provocan una excitación natural a cualquiera que se diga futbolero. Cinco partidos decisivos jugados con transmisión de TV simultánea y emisiones de radio con sus correspondientes conexiones es adrenalina en su estado más puro.

No se juega bien en el fútbol argentino. Como se sabe, cuesta encontrar partidos técnicamente brillantes y se cuentan con los dedos de una mano los equipos que se ganen el respeto de todos. Los campeonatos son mediocres, pero adquieren un colorido muy especial cuando llegan las instancias finales y se mantiene la incertidumbre respecto de quién desciende, quién va al repechaje y quién zafa de todo. Máxime si en el lote de los que corren peligro está nada menos que River.

El final, después de una jornada que la historia del fútbol rescatará como inolvidable es conocido: River jugará la Promoción (con Belgrano de Córdoba); Huracán y Gimnasia disputarán un partido de desempate (el miércoles en Boca) para que se sepa quién va al descenso y quién tiene una chance más en la Promoción, y Quilmes se va derechito para la B. Olimpo y Tigre, mientras tanto, pueden respirar aliviados.

Pero para llegar a este puñadito de datos, pasó de todo entre las 3 y las 5 de la tarde: 16 goles convertidos, algunos de los cuales dieron grandes vuelcos, decenas de goles errados, cambios imprevistos, atajadas memorables, llantos convertidos mágicamente en festejo, celebraciones apagadas... de todo.

Así estaban las cosas a las 3, cuando empezó el sábado de superacción. En descenso directo Gimnasia y Quilmes. En la Promoción Huracán y Olimpo. Tigre y River fuera de todo. La transmisión simultánea en tres canales de aire y dos de cable abría la posibilidad de verlo todo al mismo tiempo por las ventanitas que se iban abriendo con los goles que llegaban desde las diferentes canchas, aunque para no perderse detalle se podía optar por el televisor en off y la radio encendida. Póngale Continental o Rivadavia. Ideal para nostálgicos una emisión como las de antes cuando se disputaban diez partidos en la tarde del domingo y el aire se llenaba de distintas voces que anunciaban novedades desde otras canchas. “¡Atento Fioravanti!” o “¡Hay un gol!” o directamente el “pip” que adelantaba que había pasado algo importante en otro estadio. La ansiedad de algunos y tal vez también la falta de costumbre que desafina las orquestas, hizo que resultara un poco desprolija la transmisión de Continental, pero no faltó ninguna información, actualizada. Parecido a lo que ocurrió con Rivadavia.

Entre el zapping y la radio se podía ir armando el rompecabezas.

Gol de Olimpo, Rolle; River en Promoción.

Gol de Gimnasia, Graf; Huracán a la B.

Otro de Gimnasia, Guillermo.

Gol de Independiente, Parra.

Argentinos le gana a Tigre 1-0.

Silvera para el rojo 2-0.

Empató Tigre.

Derechazo perfecto desde la medialuna de Silvio Romero. Golazo de Lanús, sufre River que si va a la Promocion tendrá que jugar con Belgrano.

Sale lesionado Tombolini en un hombro. (A esa altura un dato más. Después se verá que no.)

Gol de Boca, Cellay, 2-1.

Al final del primer tiempo así estaban las cosas: Gimnasia y River en la Promoción; Huracán y Quilmes en descenso directo.

A los dos minutos del segundo tiempo en Núñez, Lamela empató para River por lo que un gol en Quilmes o en el Monumental podía cambiarlo todo. Un gol de Quilmes dejaba a los de Jota Jota fuera de peligro. Y las informaciones que les llegaban a los hinchas de River daban cuenta de las llegadas de Quilmes y las atajadas impresionantes de Ibáñez, el arquero que reemplazó a Tombolini y se puso el traje de héroe. Curiosidad: hubo en la tarde 16 goles, nueve de los diez equipos marcaron al menos un gol. Todos, excepto Quilmes que, sin embargo, fue el que produjo la mayor cantidad de situaciones de gol. Vázquez sólo se perdió cuatro; varias pelotas se fueron raspando los postes. Las que iban a los ángulos las salvaba Ibáñez. Un gol de River les podía haber dado la chance de jugar un triangular con Olimpo y Tigre, pero no hubo gol de River y sí de Lanús sobre el final. Y casi en simultáneo Boca le empató a Gimnasia. Cellay nada menos, hincha fana de Huracán, ex jugador de Estudiantes. Centro de Riquelme, cabezazo de Palermo, gol de Cellay. Faltaban 30 segundos.

En Avellaneda, los hinchas de Huracán decepcionados por el 5-1 en contra que los condenaba al descenso recibieron como un regalo del cielo el gol boquense. Algunos barras que se estaban peleando en las tribunas dejaron de fajarse e hicieron una tregua para celebrar juntos esta nueva instancia.

De los 27 resultados posibles sólo dos daban la posibilidad de que Huracán y Gimnasia tuvieran que jugar un desempate. Se dio uno de esos. De los 27 cruces posibles 18 condenaban a Olimpo a la Promoción y sólo 6 a River. Se dio uno de éstos.

A las cinco de la tarde, cuando terminó todo, hubo que atender a muchas personas extenuadas por la orgía y la sobredosis de emoción.

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Carrizo, Almeyda y Pavone se retiran de la cancha golpeados por la derrota.
Imagen: Alejandro Leiva
 
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