DEPORTES › GUILLERMO OSCAR DAUS DESAPARECIó EN 1974 DURANTE LA INVASIóN TURCA A CHIPRE

El jugador que fue tragado por una guerra

 Por Gustavo Veiga

En Chipre es pleno verano. Las tropas turcas invaden el norte de la isla el 20 de julio de 1974. La llamada Operación Atila provoca la muerte de cinco mil civiles, 1619 desaparecidos y decenas de miles de desplazados. Famagusta, un balneario top frecuentado por Brigitte Bardot y Elizabeth Taylor se transforma en una ciudad fantasma, y todavía hoy permanece así. En ese paisaje arrasado se pierde para siempre el rastro de un futbolista argentino, Guillermo Oscar Daus, un ex volante de Excursionistas. Leo Gleizer, periodista de Canal 13, viaja a investigar su caso tres años y medio después, durante la dictadura. Entrevista a varias personas que compartieron sus días en Grecia con él. En los reportajes de esa cobertura que atesora el más completo archivo fílmico del país, está quien sostiene haberlo visto con vida en un hospital, o el que sugiere que pasó por un campo de concentración. Pero el tiempo evapora las chances de encontrarlo. La página oficial del último club donde jugó, el Larisa, lo da hoy como fallecido, entre un puñado de compatriotas que vistieron la misma camiseta y que siguen en actividad: Facundo Parra, Gastón Casas y Marcelo Sarmiento.

Daus fue compañero de Albino Valentini en el Excursionistas de 1971 que disputaba el campeonato de la vieja Primera B. “Me acuerdo que jugué pocos partidos, yo venía del Junior de Barranquilla. Me llevó Angel Labruna, que era el técnico. Algo que casi nadie recuerda, porque figuraba la Subcomisión de Fútbol a cargo del equipo. Una huelga de Agremiados suspendió los campeonatos y, cuando se reanudaron, a todos los que no éramos del club nos dejaron libres. Tiempo después me enteré de lo que pasó con este muchacho, leyendo un diario”, cuenta el ahora director de Eventos de la productora Torneos y Competencias (TyC), un ex delantero goleador del Ascenso, que hizo dupla en 1972 con René Houseman (hincha fanático de Excursionistas) en Defensores de Belgrano. Junto a él, también se mudó ese año al clásico rival de barrio el lateral Horacio Rafael Gil. En esa época no se juzgaba negativamente como ahora semejante cambio de camisetas.

Con la ayuda de Valentini se puede identificar a Daus en una vieja foto en blanco y negro publicada en la página www.ex cursionistas1910.com.ar. Está en una formación del equipo del Bajo Belgrano, de pie, junto a un par de futbolistas que llegaron a jugar en Primera División: el arquero Rolando Irusta (Huracán, Lanús) y el volante ofensivo Carlos Angel López (River, Colón, Racing). “Me acuerdo que en la primera fecha del campeonato del ‘71 debutamos contra Quilmes de visitantes, un sábado a la mañana y por televisión. Hice el gol y para ellos jugaban tres pibes que en el ‘78 fueron campeones mundiales: Fillol, Villa y Bertoni”, recuerda Valentini, quien además trabajaba en la Municipalidad de Vicente López.

Daus integró ese año el equipo de Excursionistas en 21 partidos. El 21 de agosto, en un clásico barrial como visitante ante Defensores, marcó un gol en contra. No importó demasiado, porque su equipo ganó 2-1 (con tantos de José Ugarte y Norberto Sicilia) y ese año terminó sexto en la tabla. Al siguiente llegaría el descenso a la C, pero el volante ya no estaba más en el club. Tampoco el inquieto Labruna, que se había consagrado campeón de Primera conduciendo a Central a fines del ’71.

¿Cómo llegó Daus al Larisa en la temporada de 1973-74? Esa es una incógnita en su trayectoria deportiva, que se esfuma como su rastro en el conflicto bélico entre Turquía y Grecia. Se sabe que estaba en el lugar de los hechos junto a Guillermo Quiroga, otro jugador argentino que provenía de Argentinos. Por él también se temió en un principio, pero apareció con vida. La revista El Gráfico se ocupó en ese momento del caso.

Uno de los testimonios recogidos por Gleizer en sus notas de 1977 señala que Daus había viajado a Turquía cuando se inició la invasión de Chipre. El embajador argentino en Grecia en ese momento, el almirante Aldo Alberto Peronel, no aportó demasiado cuando fue entrevistado. Tampoco Lili Papusani, la responsable griega a cargo de la búsqueda de desaparecidos extranjeros. El volante se había incorporado al Larisa, un club que acababa de ascender a la Primera División durante la temporada 1972-73. Nunca iba a imaginar que lo sorprendería una guerra ajena en tierras tan lejanas.

El 20 de julio del ’74, Turquía invadió Chipre. El balance de la Operación Atila en el norte de la isla arrojó 200 mil griego-chipriotas desplazados, 5000 muertos y 1619 desaparecidos. Los datos provienen de la Comisión Europea de Derechos Humanos. Una página web, http://www.missing-cy.org.cy/, corrobora con material documental los hechos ocurridos aquel verano. También pueden observarse en Internet imágenes en video de la invasión, como el lanzamiento de paracaidistas y las bombas arrojadas por los aviones contra edificios civiles. Asimismo, la minoría turca denunció violaciones a los derechos humanos, aunque son abrumadoras las evidencias de fuentes griegas que confirman las desapariciones de ciudadanos greco-chipriotas.

El ataque relámpago tuvo como consecuencia que el 13 de febrero de 1975 Turquía declarara la independencia del norte de la isla, con el 37 por ciento del territorio ocupado. Nueve años después, en 1983, creará el Estado Turco del Norte de Chipre, hasta hoy nunca reconocido por las Naciones Unidas. A excepción de Turquía, claro, que mantiene 35 mil efectivos de su ejército en la isla. El Estado turco colonizó la zona tomada con 150 mil habitantes provenientes de Anatolia para equilibrar los índices demográficos de Chipre, donde la mayoría de origen griego es ostensible.

Ese fue el conflicto que se fagocitó a Daus, tras cuyos pasos viajó el periodista Gleizer a fines de 1977, acompañado por un camarógrafo del noticiero de Canal 13. Todos los testimonios recogidos por los enviados están filmados en 16 milímetros y para su visualización hace falta digitalizarlos en un laboratorio. Una breve reseña del archivo Di Film, que fundara el periodista Roberto Di Chiara –y que hoy mantiene su hijo Daniel–, permite reconocer los nombres de los entrevistados, y el tema del que hablan. Uno de esos rollos dice: “Nota periodística de Leo Gleizer en Grecia, tratando de poder llegar junto con el camarógrafo Francisco Tenore, hasta una ciudad cercana a Atenas para poder recabar información del futbolista argentino Guillermo Oscar Daus, que desapareció el 20 de julio de 1974”.

Nunca más se volvió a hablar de lo que pasó desde 1977. El paradero del mediocampista de Excursionistas es uno de los casos más intrigantes que registra la historia de nuestro deporte. Menos de dos años después de su desaparición, el 24 de marzo de 1976, otros atletas sufrirían el mismo destino. En su caso se trataba de militantes políticos que practicaban fútbol, rugby, tenis, básquetbol, atletismo y hockey. Pero no fueron víctimas de un conflicto distante en una isla del Mediterráneo Oriental. La dictadura de Videla, Massera, Agosti y sus socios civiles liderados por Martínez de Hoz, los secuestró, torturó e hizo desaparecer. A diferencia de Daus, la prensa amordazada o cómplice no se ocupó de ellos.

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Daus sería el que está parado en segundo lugar, desde la izquierda, según el ex compañero Valentini.
 
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