DEPORTES › EL FANTáSTICO DUELO DE LOS HINCHAS CONTRA HOLANDESES Y BRASILEñOS

Argentina, capital San Pablo

Como sabían que el clima venía complicado, mantuvieron la cautela en el momento de las cargadas. Los brasileños intentaron desquitarse a la hora de los penales.

 Por Adrián De Benedictis

Desde San Pablo

Las calles se mostraban desoladas durante el día de ayer, y no sólo era por el golpe anímico que significó el partido ante Alemania, sino que también se sumaba el día feriado. El estado paulista celebró un nuevo aniversario de la Revolución Constitucionalista, librada en 1932, y en esta zona de Brasil no había ningún tipo de actividad. Para colmo, la violencia desatada el martes por la noche en esta ciudad, donde la furia de la gente por lo sucedido en Belo Horizonte derivó en la quema de 20 ómnibus, no permitía lugar para mayores expresiones. Los argentinos que llegaron para el duelo ante los holandeses aprovecharon ese silencio para hacerse notar cuando iban arribando al estadio Arena Corinthians. Pero como sabían que el clima en este país era complicado, mantuvieron la cautela en el momento de las cargadas.

El hit del Mundial se escuchó muy bajo entre los que lucían la camiseta de Lionel Messi o Angel Di María, y los grupos no eran tan numerosos como en los partidos anteriores. Lo que no faltó fue todo el merchandising: gorros de arlequín, banderas, pelucas, disfraces, rostros pintados de celeste y blanco. Todo lo que estaba al alcance servía para diferenciarse lo más posible del ánimo local.

Las imágenes curiosas no faltaban. Una persona en silla de ruedas lucía una campera deportiva de Brasil y debajo la camiseta de Holanda, como para dejar bien en claro de qué lado estaban los brasileños. A diferencia de lo que había sucedido en este mismo escenario frente a Suiza, por los octavos de final, los argentinos fueron más numerosos en el Itaquerao.

El naranja se podía apreciar en menor medida, pero una escena particular se dio en los alrededores: cuatro chicas con cuerpos esculturales se acercabas al estadio con los colores de Robben y compañía, mientras unos ingeniosos argentinos armaron una pasarela y las llenaron de aplausos cuando desfilaban delante de sus ojos.

La preferencia de los brasileños fue reflejada ayer en el diario Agora, donde se publicó una encuesta titulada “Todo menos Argentina”. Los consultados elegían a Holanda para que accediera a la final, ya que creían que era el único que podía vengarlos de los alemanes en la final. Además, también se mencionó el temor que mantenían los locales a jugar una definición por el tercer puesto frente a los argentinos.

El panorama que ofrecían las tribunas hacía confundir con un estadio de Buenos Aires o Córdoba. Muchos se mostraban orgullosos de tener la camiseta de Banfield, Talleres, Boca, y hasta remeras de clubes de rugby como Alumni, SIC, y Cuba.

Con el partido comenzado, los argentinos eran silbados cada vez que iniciaban un canto. Claro, el que más les dolía a los brasileños era el que decía: “... Te metieron siete, te rompieron el...”. Ellos respondían con los cinco títulos mundiales o con los famosos mil goles de Pelé. El clima se fue aplacando en algunos instantes y los argentinos inmediatamente reaccionaron: “... si no gritamos todos, parecemos brasileños”. Los jugadores no transmitían nada desde el campo de juego, los hinchas exigían poner huevos para poder ganar el partido.

La lluvia hacía rato que era una protagonista más y la ocurrencia de los argentinos fue instantánea: “Esa lluvia de m... no quiere parar, son brazucas, que no paran de llorar”.

El duelo con los locales se extendió a la definición por penales, porque una silbatina con tonada brasileña sonaba cada vez que un jugador argentino avanzaba desde la mitad de la cancha hacia el punto de ejecución. Los chiflidos más ruidoso fueron para Messi, pero cada uno ligó su parte. Un par de minutos después de que Maxi Rodríguez mandara la pelota a la red de Cillessen, ya no quedaba una sola camiseta amarilla en el estadio. Los holandeses se quedaron un poco más para recibir el saludo de los suyos. Y los argentinos se engancharon en el canto con los jugadores que fueron una cabecera a la otra saltando, disfrutando del momento único. inolvidable.

El “Brasil, decime qué se siente...” no venía mucho al caso, pero compartió un lugar en el ranking de los hits con aquello de “Que de la mano de Lio Messi...”

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Los hinchas argentinos postergaron su celebración durante 120 minutos, pero luego explotaron.
Imagen: AFP
 
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