DEPORTES › PIERDE A NEYMAR, SU UNICA ESTRELLA

La pesadilla de Brasil

Neymar pasó una mala noche. Expulsado en la derrota ante Colombia, el capitán de la selección de Brasil no podrá estar en el próximo partido en el Grupo C de la Copa América 2015, el domingo ante Perú. ¿Mucha presión? ¿El equipo no sirve? ¿Es hora de hacer las valijas? La cabeza de la estrella está hecha un lío.

Neymar llegó tarde a la concentración de Brasil para la Copa América porque estaba celebrando la triple corona que ganó con el Barcelona. Al llegar le dijo a Dunga: “Estoy felicísimo, profesor”, y no era para menos. Fue una temporada perfecta. Quería dejar de lado la tragedia del Mundial 2014, que vio en televisión recuperándose de una fractura en una vértebra, y el título de Copa América inyectaría una buena dosis de confianza en un grupo aún acosado por fantasmas alemanes.

El primer partido ante Perú fue agónico y Neymar, solo, forzó el 2-1 victorioso. Pero los colombianos se pararon bien, supieron neutralizarlo y con un equipo perdido en el campo llegó la derrota. En el campo, Neymar lucía frustrado, molesto, tiraba manotazos a la pelota, daba indicaciones que nadie acataba, fue una noche desastrosa. Brasil perdió mucho más que un partido: perdió a su principal futbolista.

El 10 brasileño fue amonestado por una mano, con lo que ya se perdía el próximo partido ante Venezuela, crucial. Y para empeorar las cosas, se vio metido en una pelea con Jeison Murillo y Carlos Bacca una vez concluido el partido que le costó una tarjeta roja.

¿Irritado? “Irritado por el partido, soy así en todos los juegos, no me gusta perder las jugadas y acabo estresándome un poco con los árbitros malos”, dijo en la zona mixta del estadio Monumental de Santiago. “Segundo partido en que tenemos la suerte de tener un árbitro malo. ¿Qué puedo hacer? Sentarme y llorar”, zanjó el capitán de 23 años, que tendrá al menos un partido para llorar viendo la televisión si Brasil vuelve a jugar como el miércoles.

En un tiro libre contra Perú, el atacante limpió parte de la espuma que colocó el árbitro mexicano Roberto García y después de la protesta de jugadores peruanos, terminó viendo su primera amarilla. Quería quitar espuma en el lugar de apoyo del pie, explicó después Dunga. “Otro limpia la espuma y no se lleva amarilla, yo sí. El balón me toca la mano, amarilla. Colocan árbitros débiles para pitar, eso pasa. No me quita el foco, sólo me molestan los árbitros que no pitan bien. ¿Qué voy a hacer? Conmigo pasa todo”, reclamó.

El chileno Enrique Osses fue el árbitro del encuentro del miércoles, que cerró el partido con las expulsiones de Neymar y Bacca. “Hubo un momento de tensión pero no necesitaba expulsar a todo el mundo. Me dieron un empujón, ni sabía que me habían expulsado. Yo recibo el golpe, recibo la amarilla y la roja. Así las cosas”, criticó.

“Confieso que nuestro equipo no estuvo bien, no jugué bien. No hay problema, asumo toda la responsabilidad”, dijo el capitán después del encuentro. El equipo claramente está mal, sin ninguna creatividad, más allá de lo que pueda hacer la dupla Dani Alves-Neymar o el delantero por sí solo. Está claro que si Neymar, que es al final el corazón, cerebro, músculo, todo en el equipo, no brilla, Brasil oscurece. Con la roja, el capitán entrega el mando, por ahora.

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El momento en que el árbitro Osses expulsa a Neymar.
 
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