ECONOMíA › MASIVOS CORTES DE RUTAS. AMENAZA DE DESABASTECIMIENTO. EL GOBIERNO PROMETE GARANTIZAR EL TRANSITO DE ALIMENTOS

La ruta del diálogo, cortada en ambas puntas

El día después al peor choque entre Gobierno y productores se plagó de rumores desestabilizadores. Y las posiciones se endurecen. Más cortes de rutas, problemas en el transporte de alimentos y promesa del Gobierno de liberar el paso.

 Por Raúl Dellatorre

Ruta 14, hora del mate. Corte de ruta y espera. Con heterogénea composición, se amplió la presencia en los caminos.

Sin avances concretos en materia de negociaciones y con un visible endurecimiento de las posiciones del campo y el Gobierno, respectivamente, el aire se pobló de rumores. La versión sobre la renuncia de Martín Lousteau, ministro de Economía, circuló primero como globo de ensayo y luego como reclamo en boca del ex gobernador y ex presidente provisional Eduardo Duhalde, quien así encontró la oportunidad justa –y nada casual– de volver a escena. Luego fue el turno de una virtual convocatoria a un plebiscito nacional, presuntamente impulsado por “productores nucleados en Federación Agraria”, para demandar elecciones nacionales anticipadas. Dirigentes de esta entidad reaccionaron con indignación ante la versión, que circuló a través de las páginas de Internet de, al menos, dos importantes medios gráficos del interior. Las entidades en paro ratificaron y consolidaron las concentraciones sobre las rutas. El Gobierno insistió en que “no hay marcha atrás” en las retenciones móviles a las exportaciones. En las calles seguían las marchas de adhesión a una u otra postura. El ministro de Justicia y Seguridad, Aníbal Fernández, advirtió que dará orden de liberar las rutas para permitir circular el transporte de alimentos, sin apelar a la represión.

Los cortes de rutas por piquetes de productores se multiplicaron ayer a lo ancho del territorio del país, abarcando ya no sólo a Entre Ríos, Santa Fe, Buenos Aires y Córdoba, sino además a Catamarca, Tucumán, Corrientes, Santiago del Estero, Mendoza, Jujuy y Chaco, en un racconto no exhaustivo. En tanto, los dirigentes de las cuatro entidades que llamaron a un paro por tiempo indefinido el martes último, Sociedad Rural, Confederaciones Rurales, Coninagro y Federación Agraria, evitaron ayer las manifestaciones públicas. Pero los dirigentes zonales se mantuvieron activos en las rutas, con manifestaciones que superaron en número las de días previos. En la provincia de Buenos Aires, las autoridades viales informaron 73 cortes. En Entre Ríos se repitieron las interrupciones en la Ruta 14, con las mismas características del día anterior, aunque más ordenadamente, impidiendo el paso de todo transporte de granos y hacienda. La novedad estuvo dada por numerosos cortes de rutas que se registraron en Corrientes, de productores de Chaco en el ingreso al puente que une esa provincia a la anterior y los cortes parciales en Santiago del Estero, Mendoza, Catamarca y Jujuy.

La amenaza cierta de desabastecimiento –que ya se denuncia en algunos centros de venta y en industrias que informan sobre la falta de insumos, ver página 5– comenzó a convertirse en una preocupación de diversos sectores. En áreas fabriles, porque puede derivar en suspensión de personal por inactividad de plantas, y en zonas residenciales por el temor a la falta de alimentos. Ayer, en Capital Federal, en algunos barrios los vecinos se lanzaron sobre los hipermercados para abastecerse de existencias en forma preventiva.

Este mismo clima comenzó a involucrar a más sectores en un conflicto que, hasta ahora, le resultaba ajeno. La Asociación Consumidores Argentinos, que preside Beatriz García Buitrago, reclamó que el Gobierno aplique “las herramientas necesarias y de las que dispone” para garantizar el abastecimiento. “El consumidor está tomado de rehén”, denunció la dirigente, que acompañó también la gestión anterior de Patricia Vaca Narvaja al frente de la entidad. Entre aquellas herramientas, se cuenta la aplicación de la Ley de Abastecimiento, que entre sus amplias facultades contempla “intervenir y disponer” de los productos que se encuentren en manos de empresas para asegurar el abastecimiento. Según interpretan algunos especialistas, en sus alcances no excluye la suspensión de exportaciones para destinarlas al mercado interno.

Ayer, sin embargo, el Gobierno parecía haber optado por esgrimir como arma inmediata de la liberación del tránsito en las rutas, postergando el eventual uso de la Ley de Abastecimiento. Aníbal Fernández advirtió que “si no se mueven de las rutas los moveremos nosotros”, en referencia a quienes cortaban las rutas. El ministro aseguró, sin embargo, que “no habrá represión, porque no lo hemos hecho en ningún momento”. Explicó que el objetivo será encontrar la vía “para liberar los caminos y permitir que los artículos lleguen a los lugares de consumo”.

El punto de fricción social que implica este límite del desabastecimiento no sólo convocó a la manifestación de entidades industriales y de consumidores, que reclamaron garantías al Gobierno y repudiaron que la medida de fuerza del campo los colocara en el lugar de víctimas. Con un enfoque más político, organizaciones como el Movimiento Campesino de Santiago del Estero (Mocase) se manifestó “en contra de coartarle el derecho a alimentarse a la gente”. La entidad defendió la producción diversificada –carne vacuna, de cabrito, miel– a que se dedica su gente, diferenciándose de la “soja transgénica”. La Mesa Nacional de la CTA se manifestó en favor de las retenciones como mecanismo redistributivo, advirtiendo que “su sola presencia sin la reconstrucción de organismos de regulación e intervención estatal (Junta de Granos y de Carnes) limita sus efectos e impide frenar la suba de los alimentos”. La Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (Apyme) se manifestó en similar sentido respecto de las retenciones, señaló su preocupación por el desabastecimiento de productos esenciales, alertó sobre la falta de atención a “la enorme extranjerización y concentración de la economía” y repudió a “sectores opositores reaccionarios que sueñan con un regreso al neoliberalismo”. Marcó, finalmente, la necesidad de retomar el diálogo con los pequeños y medianos productores, diferenciándolos de “los grandes monopolios”.

Precisamente, esta diferenciación entre pequeños y grandes productores es donde estaban puestas las expectativas de que alumbrara una salida al conflicto. El discurso de Cristina Kirchner del martes, eligiendo una línea de confrontación, parecía alejarse de esa posibilidad. En despachos oficiales se trabajaba ayer todavía en el diseño de una propuesta de medidas apuntadas a los productores medianos y pequeños, que incluyen subsidios al flete, compensaciones de precios por zonas menos favorecidas y respaldo financiero para tratar de equilibrar las desventajas de esas franjas de productores frente a sus pares con explotaciones mayores o de la pampa húmeda.

Pero esa propuesta sólo tendría cabida si se abre alguna alternativa que afloje el conflicto, según lo veían desde la Rosada. Esta posibilidad podría estar dada si se concretara una tregua que, según se especulaba ayer, podría venir de la mano de las dirigencias de Sociedad Rural y Coninagro. Estas entidades, se sabe, son las menos representativas de los productores que hoy ocupan la ruta, pero por ahora es la única luz en el fondo del oscuro túnel en el que está metido el conflicto.

Si no hay salida, el kirchnerismo se prepara para jugar otra carta fuerte. Una amplia y masiva movilización de apoyo al Gobierno, a Plaza de Mayo, el martes próximo. Con el Mercado de Liniers inactivo desde antes de Semana Santa, con heladeras de carnicerías semivacías, paradójicamente, el martes puede ser el día de tirar “toda la carne en el asador”. Como están las cosas, fuego no va a faltar.

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