ECONOMIA › QUEBRO LEHMAN BROTHERS. RESCATE DE MERRILL LYNCH. SALVATAJE A AIG. FONDO DE EMERGENCIA DE UN GRUPO DE BANCOS

Algo que se parece mucho a un crac en Wall Street

La crisis bancaria en Estados Unidos, con extensión a Europa, va sumando caídos. Entidades emblemáticas de la meca financiera global han quebrado. Pánico en las bolsas.

 Por Cristian Carrillo

El banco de inversión Lehman Brothers solicitó ayer la “protección por bancarrota”. Con esa formalidad, se informó la quiebra de la cuarta entidad en importancia de Wall Street. Su caída reflejó que continúa el efecto arrastre de la mayor crisis bancaria y financiera desde el crac del ’29. Pero eso no fue todo en un comienzo de semana de pánico. Merrill Lynch, el banco de inversión emblemático de la meca financiera global, fue absorbido por Bank of America para evitar su quiebra, involucrando 50 mil millones de dólares. Y la principal aseguradora, AIG, tuvo que ser rescatada con unos 20 mil millones de dólares. Frente a la desesperación, un grupo de diez bancos creó un fondo mundial de emergencia por 70.000 millones de dólares. Las pérdidas en el sistema siguen siendo una incógnita para el gobierno de Estados Unidos, incertidumbre que se tradujo en el derrumbe de las principales plazas accionarias del mundo. El Dow Jones bajó 4,4 por ciento, las bolsas en Europa registraron caídas generalizadas cerrando en su menor nivel en dos meses, mientras que en la región, Argentina y Brasil lideraron las caídas, con 5,2 y 7,8 por ciento, respectivamente. El dólar volvió a ceder terreno frente el resto de las principales monedas, en especial el euro. En cambio, en la plaza local sumó un nuevo centavo, a 3,11 pesos (ver aparte). Los papeles bancarios fueron, obviamente, los más castigados por su exposición en cartera de activos de Lehman, y la banca central europea junto con la Reserva Federal estadounidense debieron inyectar unos 123.000 millones de dólares en operaciones de corto plazo para aliviar la falta de liquidez. El pánico domina el mercado internacional y ahora se especula con que la Reserva Federal bajará la tasa de interés en su reunión de hoy, aun corriendo el riesgo de impulsar aún más la inflación. Se estima que la Fed realizará un recorte de un cuarto punto en la tasa rectora, para ubicarla en 1,75 por ciento.

De nada sirvió la presión que la administración Bush encaró en los últimos días para encontrar un banco que quisiera cargar con el muerto de Lehman. Mientras el secretario del Tesoro, Henry Paulson, presidía un encuentro con los responsables de Bank of America, Barclays, Merrill Lynch, UBS, JP Morgan y Citigroup, los trabajadores de Lehman vaciaban sus oficinas. La intención era coordinar un rescate privado para el vapuleado activo de Lehman, ya que Paulson había anticipado que no dispondría del “dinero de los contribuyentes” para fondear a la entidad, como sí se realizó con las firmas de hipotecas Fannie Mae y Freddie Mac. Ni siquiera ofreció garantías para la compra, requisito que Bank of America y Barclays pedían como condición para hacerse cargo de la fallida Lehman.

Bank of America decidió entonces comprar por 50.000 millones de dólares a Merril Lynch, por entender que “tenía más que ofrecer”. Además, un consorcio conformado por diez bancos creó un fondo mundial de emergencia por 70.000 millones de dólares, mientras que el gigante de los seguros, AIG, fue autorizado el lunes a tomar prestados 20.000 millones de sus filiales para evitar el colapso. Por su parte, los bancos centrales salieron a dar liquidez al sistema. La Fed realizó dos operaciones a 24 horas, prestando un total de 70.000 millones de dólares. El Banco Central Europeo inyectó 30.000 millones de euros (43.000 millones de dólares) y el Banco de Inglaterra 5000 millones de libras (9000 millones de dólares).

La respuesta del mercado no se hizo esperar y las principales bolsas del mundo tuvieron una jornada de espanto. A pesar del esfuerzo de los organismos monetarios por mostrar calma, el desarrollo de las operaciones fue un caos. Desde temprano, las acciones líderes europeas finalizaron con una baja promedio de 3,6 por ciento, su menor cierre desde el 16 de julio último. En Nueva York, el Dow Jones registró una caída de 4,4 por ciento y el Nasdaq, de 3,6. En Latinoamérica, la bolsa de San Pablo, la principal de la región, se desmoronó 7,6 por ciento, la mexicana descendió 3,8, mientras que el MerVal se retrajo 5,2. El dólar se estabilizó sobre el cierre en 1,4227 por euro, luego de haber llegado a 1,44. En el mercado de materias primas, el petróleo retrocedió para cerrar a 92,38 dólares en Londres y a 95,71 en Nueva York (ver página 10).

La decisión de Lehman de ampararse en la ley de quiebras afectará además a una serie de entidades que trabajaban con el gigante de Wall Street, lo que podría empeorar aún más la contracción crediticia mundial. El efecto en el sector real además no se circunscribe al sector inmobiliario y financiero. La producción industrial de los Estados Unidos bajó en agosto 1,1 por ciento, el mayor retroceso en tres años, arrastrada por el recorte del sector automotriz ante la desaceleración del consumo. La producción de automóviles cayó 12 por ciento, el mayor retroceso en una década. De todos modos, el gobierno estadounidense se muestra convencido de que la crisis está en su etapa de definiciones. El presidente George W. Bush consideró que son “ajustes dolorosos de corto plazo”. El mandatario enfatizó su confianza en la flexibilidad de los mercados financieros para digerir el golpe. Por su parte, el secretario del Tesoro, Paulson, aseguró que el sistema bancario es “sano y sólido” y que “los estadounidenses pueden estar muy, muy confiados en lo concerniente a sus cuentas bancarias”. La población estadounidense, en tanto, sigue retirando los fondos ante el temor de que se disponga de trabas para sacar el dinero del sistema. “Es un tema básicamente de confianza y ya se habla de hasta miedo a un ‘corralito estadounidense’”, dijo a Página/12 Mariana Diehl, de Puente Hnos, rumor desestimados por financistas.


El calificador descalificado

En los ’90 los llamaban “gurúes”, por su supuesta sabiduría, su capacidad de prever el futuro. Guillermo Mondino, uno de ellos, fue un producto surgido de la cavallista Fundación Mediterránea, y como tal acompañó al “Mingo” como jefe de asesores durante la gestión De la Rúa, a la que hundió junto a la convertibilidad en diciembre de 2001. Pero los bancos de inversión los prefieren leales, no exitosos. Por eso Mondino pudo recalar en Lehman Brothers como director de Mercados Emergentes para, desde las alturas, avistar a países menores como el nuestro y aconsejar, o no, invertir en ellos. El 10 de marzo pasado, en Ambito Financiero, Mondino describió a la Argentina, desde la percepción de los inversores, como “un defolteador serial, que siempre cree que puede salirse con la suya, que se escabullirá y violará sus compromisos”. Crueldades de la historia: seis meses después, el defolteador serial resultó el Lehman, que no honró sus compromisos durante meses y terminó en quiebra cuando ya no pudo recurrir a fondos públicos para seguir a flote. Haz lo que yo digo...

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Lehman Brothers, una entidad de 158 años de Wall Steet y cuarta en importancia entre la banca de inversión, quebró.
Imagen: EFE
 
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