ECONOMíA › GENERAL MOTORS DEJó SIN EFECTO 500 DESPIDOS Y ENTRó EN CONCILIACIóN OBLIGATORIA

Un tironeo obrero-empresario

La actitud de la empresa automotriz de la ciudad de Rosario es similar a la anteriormente practicada por Easy, Renault y empresas del sector frigorífico. Por ahora, los gremios y las autoridades lograron parar los reiterados embates.

 Por Sebastián Premici

La empresa General Motors (GM) fue obligada a dar marcha atrás con unos 500 despidos en su planta de Rosario, luego de que el Ministerio de Trabajo de la provincia decretara la conciliación obligatoria. Desde hace dos meses, la automotriz viene amenazando con una reducción de los contratos eventuales como consecuencia de la baja en la demanda internacional, provocada por la crisis financiera. De hecho, el martes pasado echó a un operario, lo que derivó en un paro de los trabajadores, que lograron su reincorporación. Desde el gremio Smata señalaron a PáginaI12 que, más allá del contexto internacional, la empresa está presionando al gobierno nacional y provincial para que prorroguen los beneficios de la promoción industrial (exenciones impositivas) de los que goza la compañía desde 1997. La crisis financiera internacional inauguró un nuevo tire y afloje entre empresarios y sindicatos. A lo sucedido en GM se le suman los intentos de despidos en la filial cordobesa de Renault, la empresa Easy y en el sector frigorífico.

La presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, estuvo reunida en la última semana con la cúpula de la CGT y las cámaras industriales para pedirles que no haya despidos ni pedidos desmedidos de aumentos salariales. Así y todo, las empresas se la rebuscan para ejercer su presión. Según publicó anteayer PáginaI12, “GM viene negociando con Smata de qué manera atenuar el impacto de una posible no renovación de los contratos a plazo fijo”.

El secretario del gremio, Marcelo Barras, señaló a PáginaI12 que la compañía se había comprometido a no despedir a nadie hasta el 4 de diciembre, momento en que se pondría en marcha la fabricación de un nuevo modelo. Sin embargo, la semana pasada echaron a un trabajador que luego tuvo que ser reincorporado. Ayer, GM volvió a la carga con otros 500 telegramas de despido. Tras la intervención del Ministerio de Trabajo de Santa Fe, la empresa dio marcha atrás.

–¿Qué está buscando la empresa con estas amenazas? –preguntó PáginaI12 a Barros.

–Están presionando al Gobierno porque el año que viene se les terminan los beneficios de la promoción industrial. Ellos no pagan por las patentes de sus directivos ni los impuestos inmobiliarios. Si les dan algo, que sea con todos los trabajadores dentro de la fábrica. No se les puede perdonar una fortuna en impuestos si van a echar trabajadores. Durante estos últimos años estuvieron ganando con las exportaciones. No puede ser que con un solo mes de crisis piensen en reducir personal –respondió el gremialista.

El próximo martes habrá una reunión en GM, en la que participarán el sindicato, la comisión interna de los trabajadores y funcionarios del ministerio de la provincia y la nación. PáginaI12 se comunicó con el vocero de GM, Mariano Fernández, que no dio muchas precisiones sobre el porqué de su intención de echar a 500 trabajadores. Sólo indicó que la empresa “está dispuesta a formar parte de un ámbito de diálogo con el sindicato para encontrar una solución al conflicto”.

La presión que estaría ejerciendo GM sobre el Gobierno para seguir recibiendo beneficios fiscales está en sintonía con los reclamos de la automotriz a nivel mundial. La empresa le solicitó al Estado norteamericano una “pequeña ayudita” para evitar una caída. Concretamente, GM estaría interesada en recibir un crédito de la Fed para hacerse de liquidez y lograr una fusión con Chrysler, en tiempos de salvatajes económicos.

Una de las consecuencias que inauguró la profundización de la crisis financiera internacional es el tire y afloje entre empresarios, trabajadores y el gobierno local. La semana pasada, la empresa Easy quiso despedir 300 trabajadores pero se abstuvo luego de un explícito pedido formulado desde el Ejecutivo. Por otro lado, la automotriz Renault intentó echar 600 trabajadores eventuales de su fábrica de Córdoba. Luego de varias reuniones con Smata, se acordó en una reducción de 300 empleados. Y ayer se conoció que en el Sindicato de la Industria de la Carne de Santa Fe denunció que los trabajadores del frigorífico Finexcor estaban bajo el régimen de garantía horaria, mientras que muchos habían pasado a estar con licencia. “La crisis mundial empezó a causar efectos”, señaló José Fantini, titular del sindicato.

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La decisión empresaria había sido en prevención de la caída de ventas al exterior.
Imagen: AFP
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