ECONOMIA › ANALISIS DE LA CRISIS DE ECONOMISTAS HETERODOXOS

La mirada del Fénix

 Por Tomás Lukin

Los miembros del Plan Fénix dieron ayer un seminario para analizar la crisis financiera internacional y sus implicancias para la economía argentina. Los especialistas señalaron la necesidad de encarar políticas que excedan la coyuntura y criticaron los intentos del Gobierno para reinsertarse en el mercado financiero internacional. También apuntaron contra el sector empresario que amenaza con despidos para contener los aumentos salariales. En el plano internacional, los expositores se mostraron escépticos ante la posibilidad de que la crisis produzca cambios relevantes en el sistema financiero global.

Argentina y la crisis

El grupo estima que en 2008 el PIB cerrará con una suba del 6,8 por ciento, con un fuerte arrastre estadístico de 2007 superior al 3 por ciento. Para el próximo año, la herencia estadística será mucho menor, rondará el 0,5 por ciento. De esta forma, “para llegar al 4 por ciento que consideramos viable será necesario realizar un esfuerzo gigante”, apuntó Benjamín Hopenhayn. El especialista señaló que “todavía no estamos frente a una recesión, sino más bien se trata de una desaceleración parcial”.

Mientras que el Gobierno anuncia diferentes planes de contingencia, los miembros del Fénix hicieron hincapié en que se requiere una estrategia de desarrollo distinta. El director del Banco Central, Arturo O’Connell, remarcó la necesidad de una política “no sólo para salir de la coyuntura sino para lograr el desarrollo interno basado en el mercado local más que en las exportaciones”.

Según el presidente de FIDE, Héctor Valle, la preservación de algunas instituciones del pasado condicionan el éxito de “las medidas que el Gobierno está lanzando de modo caótico”. La sojización, la continuidad de la ley de entidades financieras de Martínez de Hoz y el sistema tributario de Cavallo condicionan el éxito de las políticas. Por su parte, Hopenhayn recordó que el país sigue teniendo un 30 por ciento de la población en situación de pobreza y un 6 por ciento indigente. Por eso destacó la necesidad de realizar transferencias directas a estos sectores para mejorar la deteriorada distribución funcional del ingreso.

La crisis está erosionando el resultado comercial del país. “Vamos a experimentar una pérdida importante en los términos de intercambio. Las exportaciones primarias están sufriendo una fuerte caída en los precios, que habían subido por la especulación, y de menor magnitud en la demanda. La demanda de manufacturas industriales está siendo golpeada por la crisis, así como también se registrarán menores ingresos por el turismo”, afirmó Hopenhayn. El experto en economía internacional sostuvo que “la reducción del saldo en la balanza comercial sólo puede compensarse con una caída en las importaciones, hay que hacer algo en ese sentido”, recomendó

Antes de la agudización de la crisis, el Gobierno anunció el pago al Club de París y la renegociación con los holdouts, para lograr reinsertarse en el mundo financiero internacional. Pero varios miembros del Fénix criticaron esas políticas. “El lobby para que se reingrese al mercado financiero está en parte incentivado por las abultadas comisiones de los intermediarios y por muchos que se quedaron con la idea de un mercado todo poderoso que lo puede todo”, apuntó O’Connell. El economista recordó cómo desde la década del setenta las economías emergentes vieron el origen de sus crisis en la liberalización financiera. “Tenemos la suerte de que exista Thomas Griesa”, ironizó, por el juez que congeló recursos previsionales en Estados Unidos.

“Hay sectores empresarios interesados en que la crisis se profundice para proteger sus ganancias. La desocupación se convierte en una herramienta para presionar sobre los salarios”, interpretó José Sbatella, ex titular de la Comisión de Defensa a la Competencia.

No se autorregula

Hasta ahora el gobierno de Bush se centró en evitar el colapso del sistema financiero mediante inyecciones de liquidez y recortes en la tasa de la Reserva Federal. “La baja de la tasa, en una situación de trampa de liquidez, no es efectiva para sacar a la economía de la recesión: el gasto privado y el mercado crediticio no reaccionan a la política monetaria”, remarcó Vanoli. Para el economista, el estímulo debe llegar por el lado de la demanda con una suba del consumo público.

Para Enrique Arceo, de Flacso, “queda claro que el Estado está presente, pero como estuvo siempre, como garante de las ganancias de los capitalistas”. “Hace falta un nuevo orden financiero global, aunque es muy difícil que ocurra. No existen discusiones serias de reforma para el FMI o el Banco Mundial, ya que implica tocar intereses”, remarcó Vanoli. Por su parte, Jorge Gaggero, del Cefidar, apuntó contra los paraísos fiscales. Se estima que absorben cerca de 260 mil millones de dólares y “hoy no se registra esfuerzo alguno para controlarlos, no existen medidas relevantes sobre cómo limitar su accionar”, advirtió el experto en temas tributarios.

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