ECONOMíA › MOODY’S RECONOCIó SU RESPONSABILIDAD EN LA CRISIS FINANCIERA

Calificadoras en el banquillo

Las agencias evaluadoras de riesgo que castigan a la Argentina con sus notas están siendo investigadas en Estados Unidos por su desempeño antes de la crisis. Moody’s admitió que el nivel de precisión de sus evaluaciones “fue profundamente desalentador”.

Tarde, como su respuesta a las crisis financieras, las calificadoras de riesgo empezaron a reconocer su responsabilidad en el peor crac desde los años ’30 del siglo pasado. En una audiencia pública en Estados Unidos ante la comisión que investiga el origen de la debacle mundial, cuyo trabajo se inició en 2009, la agencia Moody’s reconoció fallas en su sistema de análisis que contribuyeron a la crisis, convirtiéndose en una “fábrica de triples A” –la máxima calificación posible para un activo bursátil–. La comisión que las investiga (FCIC, por sus siglas en inglés) descubrió prácticas “dudosas” en el otorgamiento de ese tipo de notas crediticias. En tanto, ex empleados de Moody’s, la calificadora más antigua del mercado estadounidense, denunciaron que sus recomendaciones respondían a los intereses de los bancos que emitían los títulos a evaluar. Por su parte, Europa analiza la manera de regular el sector financiero y propuso endurecer el marco de acción de las calificadoras con el objetivo de evitar prácticas como las que se investigan en Wall Street. Desde que se desató la crisis financiera internacional, con epicentro en la deuda hipotecaria subprime estadounidense, las miradas estuvieron puestas en el pésimo desempeño de las calificadoras para prever la eclosión. De hecho, las rebajas en las notas de parte de estas agencias se conocían siempre después de que alguno de los emisores de la deuda calificada declaraba la imposibilidad de afrontar sus compromisos o simplemente la bancarrota. Como si fuera poco, continuaron luego de la crisis emitiendo opinión.

Ayer, una comisión estadounidense que investiga la crisis volvió a poner a las calificadoras en el ojo de la tormenta. Esta comisión deberá entregar en diciembre sus conclusiones. En el marco de la investigación decidió interrogar a los empleados, actuales y anteriores, de la emblemática firma Moody’s. Durante la audiencia pública, el presidente de esa comisión, Phil Angelides, sentenció que “Moody’s fue una fábrica de triples A”. Según la investigación, la agencia se equivocó groseramente en la nota a títulos vinculados con préstamos inmobiliarios. La agencia atribuyó la nota “AAA” (de riesgo cero) a más de nueve mil títulos durante el 2006, que representaban unos 869 mil millones de dólares. El 17 por ciento de ellos logró mantener ese status.

Independientemente de las acusaciones de la FCIC, los propios directivos de la compañía reconocieron falencias en sus mediciones. El titular de Moody’s, Raymond McDaniel, admitió que el nivel de precisión de las evaluaciones “fue profundamente de- salentador”. “Moody’s ciertamente no está satisfecho”, afirmó el presidente de la compañía. Esas “insatisfactorias” conclusiones costaron varios billones (millones de millones) de dólares en pérdidas financieras y masivos despidos y quiebras en el sector real.

Por su parte, los ex empleados de la agencia denunciaron connivencia con los bancos. Los ex responsables de la división de productos derivados acusaron que la prioridad era ganar participación en el mercado. “Cuando entré en Moody’s a fines de 1997 el peor temor de un analista era contribuir en asignar una calificación que fuera falsa, causar daños a la reputación de exactitud de Moody’s y perder el trabajo”, dijo Mark Froeba, ex directivo, según el texto de su testimonio ante la comisión. “Pero cuando me fui, en 2008, el peor temor de un analista era hacer algo que lo responsabilizara de poner en peligro la participación en el mercado de Moody’s, de causarle un daño a su negocio y de deteriorar las relaciones de Moody’s con sus clientes”, comparó. Por su parte, Eric Kolchinsky, ex director de un equipo de analistas, apuntó contra los banqueros por haber mentido en la composición de estos paquetes de títulos para conseguir así mejores calificaciones de las que merecían.

Se sumaron también las críticas del multimillonario Warren Buffet, quien opinó que la agencia “debió haber reconocido que se trataba de una burbuja gigantesca”. Buffet aseguró además que “no utiliza las calificaciones”, a pesar de ser el principal accionista de Moody’s, con el 13 por ciento de su capital. “Lo que realmente esperamos son títulos calificados erróneamente porque esto nos daría la oportunidad de obtener una ganancia”, explicó el magnate de Wall Street. Del otro lado del Atlántico, la Comisión Europea avanza en un proyecto para colocar a las agencias activas en el Viejo Continente bajo el control de una autoridad paneuropea para que las registre y las vigile.

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Los mercados financieros internacionales toman como referencia las notas de las calificadoras.
 
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