ECONOMíA › EXIGEN A AUTOMOTRICES COMPENSAR LAS IMPORTACIONES “DOLAR POR DOLAR” CON VENTAS EXTERNAS

Un agujero sectorial de 5800 millones

Ese monto es el exceso de lo que importa sobre lo que exporta globalmente el sector. El déficit está en las autopartes, porque los vehículos nacionales llevan gran parte de componentes importados. Exigencia tanto a terminales como a importadores.

 Por Javier Lewkowicz

El Gobierno endureció su política frente a la industria automotriz y les exigió tanto a las empresas radicadas en el país como a las importadoras que equilibren su balanza comercial en el lapso de un año. En una reunión con más de 30 empresarios del sector, la ministra de Industria, Débora Giorgi; el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, y el secretario de Industria, Eduardo Bianchi, informaron que cada compañía deberá consolidar “dólar contra dólar” su producción. Frente a esta situación las terminales radicadas se encuentran con un margen de maniobra mucho mayor que las importadoras, aunque aún para las radicadas el equilibrio solicitado supondrá aumentar bastante la integración nacional. “Esto no es una ocurrencia de un día para el otro, desde marzo de 2010 trabajamos con las empresas para aumentar la integración local y reducir el déficit comercial sectorial”, manifestó Giorgi. Se busca cerrar un déficit de casi seis mil millones de dólares y aumentar el impacto del crecimiento automotriz en el empleo nacional.

La novedad es que la regulación oficial no sólo abarca a las empresas importadoras, sino que se amplió sobre las terminales radicadas. En forma global el sector automotor cerró 2010 con un déficit de unos 5800 millones de dólares entre autopartes y vehículos terminados. El autopartismo incurrió en un déficit de 6800 millones, mientras que los vehículos terminados, en un superávit de mil millones de dólares. Según lo acordado ayer, las importaciones que se realicen de aquí en adelante podrán compensarse con exportaciones hasta el 31 de marzo de 2012, o con la alternativa de un aporte de capital. Las compañías deberán presentar una declaración jurada con sus planes para equilibrar su intercambio.

Si bien las terminales radicadas tienen un margen de maniobra mayor para mejorar su ecuación, la tarea no será sencilla. Para exportar más, las compañías tienen que importar más piezas, porque los vehículos en su mayoría tienen partes extranjeras. En el extremo, se puede dar la paradoja que en el afán de vender más en el exterior la compañía empeore su posición comercial. La única solución es aumentar la integración local. Pero esa decisión forma parte de la estrategia global de la casa matriz.

De todos modos, el panorama más complejo lo tienen las importadoras. Según datos de la asociación de concesionarios (Acara), esas adquisiciones representan cerca del 5 por ciento del total de las ventas internas de autos, unos mil millones de dólares anuales. A la reunión con los funcionarios asistieron representantes de marcas como Mitsubishi, Alfa Romeo, Chrysler, Jaguar, Land Rover, Volvo, Hyundai, Subaru, KIA y Mack.

“Es complicado, pero no hay alternativa. Estamos todos muy apurados en hacer los planes, las empresas ya se están moviendo. No sólo hay contacto con autopartistas, sino con empresas de servicios o fabricantes de otros bienes”, indicó a Página/12 Arturo Scalise, titular de la cámara que nuclea a las importadoras (Cidoa).

La situación para las empresas importadoras es dispar. Por ejemplo, Mercedes Benz fabrica en la Argentina camiones, y Audi está vinculada a Volkswagen. Esas compañías tienen un margen mayor para modificar su ecuación comercial. Por su parte, Mitsubishi, Volvo y –próximamente– Hyundai tienen filiales de ensamblaje en Brasil.

Una opción para esas empresas es que se asocien en Argentina con una autopartista local para insertarlo en la línea de producción brasileña, de forma de aumentar las exportaciones y aliviar el déficit. La facilidad es que las exportaciones a Brasil no tienen costo de flete ni arancelario. De hecho, Mitsubishi viene analizando la posibilidad de enviar chasis fabricados de forma local a su planta de Brasil. Por su parte, el Grupo Socma –del Grupo Macri– además de fabricar los autos Chery, producen de forma local adaptadores de GNC que luego exportan, lo que facilitaría el equilibrio de la balanza.

“Algunos importadores están buscando contactarse con autopartistas. Va a ser difícil poder generarles negocios a los autopartistas en el corto plazo porque, por ejemplo, homologar piezas es complejo”, indicó un referente del autopartismo nacional.

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Débora Giorgi, junto a Moreno y Bianchi. “Trabajamos para aumentar la integración nacional.”
Imagen: DyN
 
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