ECONOMíA › ESTRATEGIA PARA DIVERSIFICAR LAS VENTAS AL GIGANTE ASIáTICO CON PRODUCTOS DE MAYOR VALOR

A la captura de la clase media china

La misión de Agricultura en China tiene como objetivo la apertura de exportaciones de carne bovina, la transferencia de tecnología en materia de biotecnología y una mayor diversificación de la oferta agroalimentaria. Se aspira a aumentar las ventas de maíz.

 Por Sebastián Premici

Desde Beijing

El ministro de Agricultura, Julián Domínguez, comenzó ayer una nueva visita oficial a China. Los temas prioritarios serán la apertura de exportaciones de carne bovina, la transferencia de tecnología en materia de biotecnología, la puesta en común de la legislación para la venta de alimentos transgénicos y una mayor diversificación de la oferta agroalimentaria. El ministerio chino que tiene la llave para abrir o cerrar mercados es la Administración General de Inspección de Sanidad (el Senasa chino), conducido por Shuping Zhi, un cuadro político del Partido Comunista. Este es el área encargada de autorizar las exportaciones e importaciones de alimentos, no sólo a los países, sino a las empresas. Domínguez se reunirá hoy con Zhi, para cerrar el acuerdo de venta de carne vacuna, donde ya fueron aprobados varios frigoríficos argentinos. También se avanzará en la oferta de embriones congelados para la generación de vacas lecheras y se apuntará a la apertura del mercado del maíz, hoy monopolizado por Estados Unidos.

La diplomacia comercial dice que para hacer negocios con China hay que visitar al país dos veces por año, entablar una relación de confianza con el Estado y sus empresas públicas. Por eso, desde la visita del año pasado de Cristina Fernández de Kirchner, ya hubo tres giras comerciales de los funcionarios de Agricultura, con la contrapartida de las visitas chinas a la Argentina. A pesar de los conflictos que surgieron por las trabas a las importaciones y la aplicación de las licencias no automáticas, desde la Agregaduría Agrícola en Beijing sostienen que existe la “voluntad política” de avanzar en el comercio bilateral, pero con una premisa principal: para hacer negocios con China, hay que seguir sus reglas.

“El dato clave para entender la actual realidad de China está dado por el vertiginoso cambio en la vida de su población. Está creciendo la demanda de alimentos y la calidad. Comen más y mejor, porque hay un incremento de su clase media. Esto nos habla de mercados cambiantes y exigentes. Por eso lo más importante en la negociación con este país pasa por la aprobación de los mecanismos de calidad”, sostuvo a Página/12 Domínguez. Hoy se terminarán de firmar los protocolos para la exportación de carne a China. Todavía no está determinado cuánto podrá venderse a este país. Esto formará parte de la dinámica comercial de cada una de las empresas frigoríficas, que a su vez deberán resolver las regulaciones argentinas para vender al exterior. Las exportaciones a China podrían convertirse en una suerte de nueva Cuota Hilton, y apuntar, por ejemplo, “a las 52 millones de personas que visitan los hoteles cinco estrellas de China”, como señaló Domínguez.

Se sabe que el fuerte crecimiento provocó un incremento de la clase media china. Se calcula que en los últimos 25 años salieron de la pobreza 250 millones de chinos. Un escenario interesante para observar parte de estos movimientos sociales es la histórica plaza Tiananmen, centro de la matanza de 1989. En un día de verano, pasean por esta zona –semejante a la Plaza Roja de Moscú por sus dimensiones y simbología comunista, y rodeada de hoteles cinco estrellas– cientos de miles de turistas chinos, muchos de los cuales accedieron por primera vez a la capital de su país.

En los últimos años, China fue autosuficiente productor y exportador de maíz. Sin embargo, debido al incremento de la demanda interna para forrajes y procesamiento industrial y a una disminución de la cosecha por las sequías, pasó a ser un importador neto. El año pasado compraron 1,57 millón de toneladas, donde Estados Unidos resultó ser el gran beneficiado, con una participación en el mercado del 95 por ciento. La clave para acceder al mercado del maíz está en que las autoridades chinas aprueben los tipos genéticos del grano que se produce en la Argentina, por eso la relevancia de la delegación de biotecnología del INTA y del Senasa que acompaña a Domínguez.

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El ministro de Agricultura, Julián Domínguez, en un encuentro bilateral con funcionarios chinos.
Imagen: Télam
 
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