ECONOMíA › PERSPECTIVAS PARA EL CRECIMIENTO DE LA ARGENTINA Y DE LA REGION

Buen pronóstico de la banca española

 Por David Cufré
Desde Madrid

La Argentina volverá a liderar este año el crecimiento económico de América latina, con una expansión del 7 por ciento. Desde el 2003 en adelante, el país estuvo en el podio de los de mayor desarrollo. Venezuela y Uruguay fueron las otras naciones que compartieron cartel, aunque ahora irían a tasas más moderadas, en torno del 4. “La Argentina viene disfrutando de niveles de crecimiento altos por fuentes que pueden sostenerse en el tiempo”, destacó ayer en esta ciudad el economista jefe para América latina del grupo Bilbao Vizcaya (BBVA), Luis Carranza. En su análisis particular de cada país, dijo que los acuerdos de precios que aplica el gobierno de Néstor Kirchner “son entendibles y pueden funcionar en el corto plazo, pero no sirven para el mediano”.

El BBVA, dueño del Banco Francés, realiza todos los años un estudio detallado de las economías de América latina, que presenta días antes de su junta general de accionistas, que en esta oportunidad tendrá lugar el próximo sábado. La pregunta central sobre la Argentina luego de tres años de crecimiento en torno del 9 por ciento es hasta cuándo durará la bonanza macroeconómica. La respuesta de Carranza y del director del Servicio de Estudios Económicos del grupo, José Luis Escrivá, fue que no hay a la vista riesgos de una interrupción abrupta. La perspectiva es que se produzca una disminución suave y gradual durante los próximos años hasta converger a tasas del 3,5 por ciento.

Los economistas restaron importancia a polémicas como las de las concertaciones de precios. “Los controles de precios siempre se han utilizado”, señaló Carranza, quien se remontó al año 1792 antes de Cristo para relatar la historia del rey Hammurabi, de Babilonia. “Este rey usaba aceite hirviendo para castigar a los que no respetaban los controles, hasta que no los pudo hacer cumplir porque se había acabado el aceite”, ironizó. Pero más allá de eso, el analista consideró que “pueden tener sentido medidas transitorias de controles de precios” para hacer frente a desbordes inflacionarios, pero “son difíciles de sostener en el mediano plazo y producen distorsiones y desincentivos en los mercados”.

Si bien no mencionó puntualmente el caso de las restricciones a las exportaciones de carne, Carranza se mostró de acuerdo con “medidas que van a la microestructura de mercados que no funcionan, que son poco transparentes”. La observación fue ante preguntas reiteradas sobre la aplicación de medidas “populistas” por parte de los gobiernos de Kirchner y Hugo Chávez, en Venezuela. “Puede haber distintas estrategias, distintos instrumentos”, justificó Escrivá. “Hay que separar los discursos de los hechos. Cuando se miran las políticas macro es claro que los países vienen ahorrando mucho más que en épocas anteriores y que no se están produciendo despilfarros que sí se dieron antes. Esto se aplica tanto para la Argentina como para Venezuela”, elogió.

A pesar de la mirada general con los manuales de la ortodoxia económica, Escrivá concedió que, más que problemas estructurales sobre la política fiscal y monetaria, el gran desafío para esas naciones y para la mayoría de América latina es “resolver las desigualdades muy grandes que existen a nivel de distribución de la renta”. Carranza agregó, en referencia a la Argentina, que “lo fundamental, que es la estabilidad macroeconómica, se está cumpliendo”. “Los altos niveles de crecimiento son sostenibles porque están fundamentados en un tipo de cambio real alto, que dan mucho empuje a las exportaciones, y en un precio alto de los commodities”, afirmó.

La economía debería ir reduciendo de manera paulatina el crecimiento. El factor que genera mayor incertidumbre es el boom de la construcción. “Esto le da a la economía un fuerte impulso, pero parece un fenómeno más temporal”, advirtió. De todos modos, la proyección del BBVA para este añoes que la economía crezca 7 por ciento. En segundo lugar quedaría Chile, con un avance de 5,6 puntos, y después se ubicarían Perú (4,7), Colombia (4,4), Venezuela (4,1) y Uruguay (4,0). Las dos principales economías de la región, las de Brasil y México, tendrían comportamientos menos lucidos. En el primer caso, de todos modos, el gobierno de Lula conseguiría estirar la modesta expansión del año pasado –del 2,3 por ciento– al 3,6. México, por su parte, pasaría del 3,0 al 3,2.

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