ECONOMIA › KIRCHNER LLAMO A “COMPRAR MENOS CARNE SI NO BAJAN LOS PRECIOS”

Contra los que tienen la vaca atada

La reacción del Presidente se produjo después de que el precio de la hacienda volviera a subir ayer en Liniers, tras un muy bajo ingreso de animales. “Hagámosle sentir el poder del consumo”, arengó.

 Por Fernando Krakowiak

Luego de tres días consecutivos de caída, la carne volvió a subir ayer un 5,67 por ciento en promedio. El ingreso de animales totalizó apenas 6069 cabezas, la cifra más baja para un martes desde que comenzó el año. El dato enfureció al presidente Néstor Kirchner, quien llamó a los consumidores a que “compren menos carne si no bajan los precios”. Horas antes, el presidente del Mercado de Liniers, Roberto Arancedo, había atribuido la suba a “las lluvias en toda la zona oeste” y, ante las versiones de una posible intervención, aseguró que “no hay un mercado tan transparente como éste en el mundo”.

“No compren, hagámosle sentir el poder de consumo de los argentinos. Que no nos vendan el precio que ellos quieren como si nosotros tuviéramos que abalanzarnos a pagar desesperadamente cualquier cosa”, afirmó Kirchner en un acto realizado ayer por la tarde en la Casa de Gobierno. El Presidente no realizaba una interpelación tan contundente contra un sector empresario desde que llamó a boicotear a la transnacional Shell el 9 de marzo del año pasado.

Algunos referentes del sector esperaban que luego de la fuerte caída de precios del viernes, los ánimos se aplacaran para poder negociar con el Gobierno, pero como la baja no llegó al mostrador de las carnicerías la tensión continuó subiendo. El lunes la ministra Felisa Miceli amenazó con extender la prohibición de exportar hasta un año y ayer trascendió además que el Gobierno estaría evaluando la posibilidad de retirarle la concesión a los administradores del Mercado de Liniers. Analía Quiroga, vicepresidenta de la Confederación de Asociación Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap), aseguró que la intervención de Liniers generaría “más desaliento, más desazón y menos productividad” en el sector ganadero.

Los consignatarios de Liniers están en la mira del Gobierno desde fines del año pasado, acusados de protagonizar prácticas anticompetitivas que distorsionan los precios en connivencia con productores y frigoríficos. Por eso cuando el miércoles pasado el índice llegó a 2,948, el Gobierno, además de suspender las exportaciones, envió al mercado un grupo de inspectores de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia que desde el viernes permanecen en el predio auditando las operaciones. Los consignatarios que operan en el predio son 55, pero apenas diez concentran cerca del 60 por ciento de las ventas.

Ayer las subas estuvieron impulsadas fundamentalmente por el precio de los novillitos, vaquillonas y terneros. Las operaciones más caras del día las realizaron los consignatarios Sáenz Valiente, quien vendió 43 novillitos a 3,65 pesos por kilo, y Urioste Casariego Canessa, que comerció 14 terneros al mismo precio. Por la tarde, Kirchner calificó de “pícaros” a los consignatarios.

En caso de decidirlo, el Gobierno está en condiciones de quitarle la concesión a la sociedad Mercado de Liniers SA, ya que se encuentra vencida desde septiembre de 2005. El Estado nacional concesionó el mercado por 10 años en 1992. Una vez cumplido ese plazo, el gobierno de Eduardo Duhalde y los administradores del mercado firmaron un Acta Compromiso el 5 de septiembre de 2002, a la que se sumó el gobierno de la ciudad de Buenos Aires. Allí se estableció una prórroga del contrato por dos años con opción a un año más y en el artículo 8 del acta se aclaró que a su vencimiento “las operaciones del mercado cesarán indefectiblemente en su actual emplazamiento”.

El 30 de junio del año pasado, pocos días antes del vencimiento definitivo de la concesión, la Secretaría de Agricultura de la Nación y el Mercado acordaron una nueva prórroga por cinco años, llevando la concesión de los 10 años iniciales a 18. Sin embargo, fuentes del Gobierno señalaron a Página/12 el fin de semana pasado que el expediente fue cajoneado por el entonces ministro de Economía Roberto Lavagna y nunca se aprobó. Por lo tanto, Kirchner está en condiciones de desalojar el predio de 32 hectáreas cuando lo considere conveniente. Todo dependerá del precio de la carne.

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Pocas vacas y precios altos en Liniers. Los consignatarios aseguran que no hay maniobras de precios.
 
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