EL MUNDO › UNA RENUNCIA ESCANDALOSA

Aliado mafioso

 Por Oscar Guisoni

Desde Roma

Nicola Di Girolamo (foto), el senador del partido de Silvio Berlusconi acusado de haber llegado al Senado italiano gracias a sus contactos con la ndrangheta, la mafia calabresa, presentó ayer la dimisión a su puesto antes de que la Cámara alta lo suspendiera. Aplaudido por sus aliados de la derecha italiana, Di Girolamo se presentó luego en una cárcel romana a esperar, según su abogado, que los jueces lo interroguen. Involucrado en una estafa de más de dos mil millones de euros, su caso hace temblar al gobierno italiano y muchos creen que ha abierto la puerta a una caída del sistema republicano como la que se produjo a comienzos de los años noventa, un proceso conocido popularmente como Tangentópolis.

La situación de Di Girolamo se hacía insostenible luego de que se comenzaran a conocer los detalles del sumario elaborado por el juez Aldo Morgigni, en el que se describe una asociación ilícita destinada a engañar al fisco que utilizaba para sus propósitos nada menos que dos sociedades con presencia en la todopoderosa Bolsa de Milán: las telefónicas Fastweb y Telecom Italia Sparkle. Estas dos compañías eran la cara visible de la organización y se fraguaban sus balances para eludir el pago del IVA mediante un truco consistente en elaborar facturas falsas a nombre de compañías fantasma, en muchos casos gestionadas directamente por organizaciones mafiosas. De ese modo se generó una enorme masa de dinero que terminó desapareciendo en paraísos fiscales o fue destinada a comprar Ferraris, Jaguars y un gran número de joyas, según consta en los documentos judiciales. Junto al senador del Pueblo de la Libertad, el partido de Silvio Berlusconi, fueron también acusadas otras 56 personas, entre ellas Silvio Scaglia, ex administrador delegado de Fastweb, y Stefano Mazzitelli, que ocupaba el mismo cargo en Telecom Italia Sparkle. Los principales organizadores serían Carlo Focarelli, que constituía y gestionaba las sociedades ficticias, y Gennaro Mokbel, que organizaba la fuga del dinero al exterior y coordinaba la operación con los miembros del llamado Clan Arena, uno de los más peligrosos clanes de la ndrangheta calabresa.

Pero el elemento que ha dejado estupefacta a la sociedad italiana en todo este escándalo es la estructura de la megaestafa en la que se pueden observar los estrechos vínculos entre el mundo empresarial de alto vuelo, los diferentes grupos mafiosos que operan en el territorio y los dirigentes políticos de la derecha en el poder que suministraban información y garantizaban inmunidad a los timadores. En el caso de Di Girolamo, se sospecha que la misma ndrangheta se hizo cargo de que fuera elegido organizando un gigantesco fraude electoral garantizando de ese modo que ocupara una banca por una de las circunscripciones que tiene el Senado italiano en el extranjero. Medios italianos llegaron a publicar fotos del senador dimitido ayer con el capo de la mafia Franco Pugliese, “una foto que me sacaron en campaña electoral con ese señor que me fue presentado como un restaurador muy bien relacionado en el extranjero”, explicó ayer Di Girolamo.

La caída del senador del PDL es un golpe difícil de digerir para la derecha italiana cuando faltan pocos días para las cruciales elecciones regionales que decidirán el mapa político del país en los próximos años y darán una idea del descontento popular con el gobierno. A estos escándalos que están minando su credibilidad ha venido a sumarse en los últimos días el pastiche electoral protagonizado por el partido de Berlusconi en dos regiones clave: Lombardía y Lazio, donde los candidatos de la derecha se han quedado afuera a última hora por no haber cumplido con los requisitos de la Justicia electoral para inscribirse. En Lombardía, una de las regiones más ricas del país, cuya capital Milán está considerada la capital económica de Italia, el gobernador Roberto Formigoni del Pueblo de la Libertad no podrá se candidato porque las firmas que lo avalan presentan irregularidades. La situación es tan grave que la derecha hasta ha pensado en hacer una ley de urgencia en los próximos días para salvar la situación. En Lazio, Renata Polverini, la mujer con la que Berlusconi piensa ganar la región cuya capital es Roma y que está actualmente gobernada por el centroizquierda, ha visto cómo su propia lista electoral se ha quedado fuera porque el hombre encargado de presentarla a la Justicia se fue a comer un sandwich y cuando volvió ya había pasado la hora legal para hacer el trámite.

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