EL MUNDO › ATENAS ASEGURABA TENER MAS DEL 66,7 POR CIENTO NECESARIO PARA SACAR ADELANTE EL PLAN

Los inversores aceptan el canje griego

El canje de bonos supone una condonación de 107.000 millones de euros. Era un requisito para que la UE aprobara el nuevo crédito de 130.000 millones que evite la bancarrota del país. Ayer se cerró el plazo de inscripción en el registro.

Grecia está más cerca de concluir la mayor reestructuración de deuda soberana de su historia. Todo indica que la gran mayoría de los inversores privados se acogieron al canje de bonos que en la práctica supone una condonación de 107.000 millones de euros. Ayer se cerró el plazo de inscripción en el registro de participación de la quita de la deuda griega con el gobierno de Atenas, seguro de haber logrado al menos el 66,7 por ciento necesario para sacar adelante el plan, requisito para que la Unión Europea (UE) apruebe el nuevo crédito de 130.000 millones que evite la bancarrota del país. Ante la falta de datos oficiales, que serán publicados hoy a las 6 (hora del GMT), los medios griegos hablaban de una participación de al menos el 80 por ciento, cifra suficiente para proceder a la quita e incluso para forzar a aquellos acreedores reacios a someterse a ella a través de las llamadas Cláusulas de Acción Colectiva (CAC).

“El proceso va bastante bien”, aseguró un asesor del primer ministro Lucas Papademos, que prefirió permanecer en el anonimato. Según el portal informativo In.gr, los poseedores de 143.000 millones de euros de deuda griega se habían inscripto en el registro al mediodía de ayer. Esa cantidad supone al menos el 80,79 por ciento de los 177.000 millones de euros en deuda bajo soberanía griega (el resto se inscribe bajo la ley británica y otras leyes fuera de Grecia) y el 70 por ciento del total de deuda a reestructurar, esto es, unos 206.000 millones. “Soy optimista respecto del hecho de que podemos lograr un acuerdo en las próximas horas”, dijo en Río de Janeiro Charles Dallara, uno de los directores del Instituto Internacional de Finanzas (IIF), que representa los intereses de la banca y cuyos socios se sumaron en masa a la quita.

Según Dallara, el nivel de participación podría alcanzar el 90 por ciento. El optimismo por la buena marcha de la quita se dejó sentir también en las ganancias registradas en las principales Bolsas europeas, que en el caso de la de Atenas reflejó un alza del 3,18 por ciento. La quita, oficialmente llamada PSI (Participación del Sector Privado), forma parte del plan del Eurogrupo y el Fondo Monetario Internacional (FMI) para reducir el nivel de la deuda griega del país, desde el actual 165 por ciento del PIB a un más sostenible 120,5 por ciento para 2020. La reestructuración de esa enorme deuda significaría la condonación de unos 107.000 millones de euros, a través de un canje de los bonos actuales, por otros depreciados a algo más de la mitad de su valor.

“Grecia, con el apoyo de sus socios europeos, ha desarrollado un contexto apropiado con grandes incentivos para el canje de bonos. Por ello espero la máxima participación, que será muy importante para la recuperación de nuestra economía”, dijo el primer ministro griego en un discurso ofrecido antes del inicio del Consejo de Ministros extraordinario. Papademos se refería al hecho de que buena parte del nuevo préstamo de la Unión Europea (UE) y el FMI por valor de 130.000 millones –condicionado a que se produzca la quita– servirá precisamente para financiar la PSI a través de incentivos y recapitalizaciones bancarias.

“La PSI es el tercer gran paso en la aprobación del nuevo acuerdo de crédito. El primero fue la adopción del programa económico de Grecia, el segundo fue la adopción de la PSI, el tercero es completar la PSI hoy (por ayer) y el cuarto es la aprobación final del paquete financiero”, explicó Papademos. Más allá de cierta euforia que se vivió ayer, para que se pueda ejecutar la quita es necesario que la acepten los tenedores privados del 66,7 por ciento de la deuda griega, un número que, en apariencia, el país heleno superó con creces. Y para activar las CAC se necesita el visto bueno de los tenedores del 75 por ciento de deuda, operación que implica el riesgo de que sea interpretada como un impago efectivo por parte de las agencias de calificación de riesgo, algo que activaría los seguros CDS que diversos inversores contrataron para proteger sus bonos ante un posible impago griego.

De hecho, ayer la Asociación Internacional de Permutas y Derivados (ISDA) informó mediante un comunicado que está preparada por razones de precaución para decretar un eventual impago del país heleno en caso de que Grecia utilice las CAC. El debate que definirá la aplicación o no de estas cláusulas tendrá lugar hoy mediante una teleconferencia a realizarse a las 15 (GMT), en la que participarán todos los ministros de finanzas de la Eurozona para evaluar el resultado final del canje de deuda helena con privados y dar luz verde al segundo tramo de ayuda financiera de 130 mil millones de euros.

Si la participación finalmente supera el 90 por ciento, se cree que el gobierno podría no hacer uso de las CAC, ya que sería suficiente para borrar de sus cuentas unos 100.000 millones de euros en deuda, el principal objetivo del Ejecutivo que lidera Papademos. Si el Eurogrupo constata que se han cumplido todas las condiciones previas, desbloqueará la totalidad del plan de ayuda. Pero también es posible que se deposite sólo una parte del dinero del rescate. El depósito se hará en una cuenta bloqueada para garantizar que vaya en primer lugar al pago de la deuda y no a compensar el déficit público. El desbloqueo del rescate tiene cierta urgencia pues Atenas debe hacer frente el 20 de marzo a vencimientos de bonos soberanos por valor de 14.400 millones de euros.

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Postal del Banco Nacional de Grecia, ayer, en Atenas. Alta participación en el canje de bonos.
Imagen: AFP
 
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