EL MUNDO › UN ATENTADO MATO AL JEFE DE INTELIGENCIA EN BEIRUT Y DEJO UNA ESCENA DE DESOLACION EN PLENO CENTRO

Los coches bomba vuelven a sacudir al Líbano

La detonación fue preparada para matar a Wissam al Hassan y dejó ocho muertos y 64 heridos, además del temor de que la crisis en Siria se esté derramando a suelo libanés. El fantasma de la guerra civil.

El jefe de Inteligencia de las Fuerzas de Seguridad Interiores (FSI) en Líbano, Wissam al Hassan, murió ayer en un atentado con coches bomba en Beirut, un ataque que hace temer que recomiencen los asesinatos como entre 2005 y 2008 de personalidades hostiles a Siria, antigua potencia de tutela. De acuerdo con analistas, Hassan habría sido el objetivo del atentado, ya que es cercano al opositor y antisirio Movimiento del Futuro del ex primer ministro libanés Saad Hariri. La bomba explotó en un centro comercial con bancos, cafés, edificios universitarios y tiendas. Las fachadas de varios edificios acabaron destruidas por la detonación, mientras que varios vehículos ardieron. La poderosa explosión, condenada por Estados Unidos y el Vaticano, se produjo en la plaza de Sassine, en el barrio cristiano de Ashrafiyehun de la capital libanesa, y causó en total ocho muertos y 86 heridos. El general Hassan, un musulmán sunnita, es cercano a Saad Hariri, el jefe de la oposición libanesa hostil al régimen de Damasco. Su nombre sonaba para retomar la cabeza de las FSI a finales de año. El primer ministro del Líbano, Nayib Mikati, convocó al Consejo de Seguridad del país y ordenó un día de luto para hoy. Al Hassan ya había sido jefe de la seguridad bajo Rafik Hariri, padre de Saad, quien murió en 2005 en un atentado con bomba. Al parecer, Al Hassan estuvo detrás de la detención del ex ministro de Información prosirio Michel Semaha, que era acusado de estar involucrado en la planificación de atentados con bomba contra libaneses críticos con Siria.

En dos ocasiones colaboradores de Al Hassan fueron víctimas de atentados con bomba. En uno de ellos, en enero de 2008, murió el investigador libanés de casos de terrorismo Wissam Eid. De acuerdo con fuentes de seguridad libanesas, Al Hassan habría sido advertido del atentado cuando regresaba el jueves al Líbano procedente de París.

La potente explosión de ayer, la primera de este tipo en la región de Beirut desde 2008, reaviva la preocupación por un contagio del conflicto sirio, que divide a los libaneses. Siria, sacudida desde hace 19 meses por violentos enfrentamientos y a menudo acusada de estar detrás de los asesinatos de los años 2000, reaccionó de inmediato y condenó un atentado “cobarde” y “terrorista”.

“Hemos oído una potente explosión. Hemos notado el suelo temblar bajo nuestros pies”, explicó Roland, de 19 años, que trabajaba en un banco en las inmediaciones del atentado, entre restos de coches calcinados y destrozos de edificios. Dos de sus colegas resultaron heridos. Cerca de la plaza Sassine, los padres de varios empleados del Banco Europeo de Medio Oriente, cuyas ventanas estallaron, trataban de tener noticias de sus hijos.

“La explosión fue inmensa. Abrió un gran agujero en el suelo”, dijo un ayudante del servicio de protección civil. No muy lejos, una joven de 25 años conmocionada gritaba “¡Mamá, mamá!”, mientras buscaba a su madre entre los escombros. Para muchos de los supervivientes, el atentado reaviva los temores de la vuelta de los años negros de la guerra civil (1975-1990). “Esto nos lleva de nuevo 30 años atrás, a la época de los atentados”, afirmaba un médico en el hospital Hotel-Dieu.

Un líder de la oposición, Samir Geagea, afirmó a la prensa que el general Hassan se “desplazaba entre medidas de seguridad excepcionales”. “Había instalado a su mujer y sus hijos en París porque se sentía amenazado”, añadió.

Ya antes de que se diera a conocer la muerte de Al Hassan, muchos libaneses buscaban al culpable del atentado de ayer en Damasco, ya que la explosión se produjo a pocos metros de una sede del movimiento opositor 14 de Marzo. Los partidos del movimiento 14 de Marzo rivalizan con la coalición de gobierno, dominada por la organización chiíta Hezbolá, aliada de Siria.

“La explosión en Ashrafiyehun es un mensaje del régimen sirio, que está desmoronándose. Es un mensaje con el objetivo de hundir en el miedo y el horror a los libaneses”, afirmó el diputado Nihad al Mashnuk, del opositor Movimiento por el Futuro. Pocos minutos después del atentado, medios de comunicación sirios emitieron un comunicado en el que el ministro de Información, Omran al Soabi, condenó el atentado como “acto cobarde de terrorismo”.

Saad Hariri acusó al presidente sirio Bashar al Assad de este asesinato. “Acusamos a Bashar al Assad de haber asesinado a Wissam al Hassan, garante de la seguridad de los libaneses”, indicó el ex primer ministro a una cadena libanesa. “Acuso abiertamente a Bashar al Assad y su régimen de haber matado a Wissam al Hassan”, afirmó por su lado el dirigente druso Walid Joumblatt. La clase política, dividida entre partidarios y adversarios del régimen sirio, condenó unánimemente el atentado, pero evitó formular acusaciones.

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El área de la plaza Sassine, un centro comercial y de restaurantes muy concurrido en el barrio cristiano.
 
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