EL MUNDO › EL JOVEN SOSPECHOSO POR LA MASACRE DE BOSTON SERIA INTERROGADO SIN ABOGADO PRESENTE

No hay derechos para el terrorista checheno

Dzhojar Tsarnaev aún no fue interrogado por la policía, aunque existe la posibilidad de que el FBI sea el primero en hablar con él, invocando la excepción de seguridad pública para casos de terrorismo, sin Derechos Miranda.

Imagen infrarroja de la policía mostrando el calor del cuerpo de Dzhojar en el bote.
Imagen: EFE.

Estados Unidos buscaba ayer respuestas a los motivos que causaron el atentado en el maratón de Boston a partir de la historia de los dos hermanos chechenos sospechosos, Tamerlan y Dzhojar Tsarnaev, de 26 y 19 años respectivamente, uno abatido y el otro hospitalizado en estado grave tras haber sido capturado el viernes. En este contexto, se planteó la posibilidad de limitar durante el interrogatorio los derechos del sospechoso sobreviviente invocando una excepción de seguridad pública en este caso dotado de características terroristas. Ayer, el presidente Barack Obama celebró la solidaridad y el heroísmo de los espectadores y corredores que ayudaron a las víctimas del maratón.

Dzhojar aún no fue interrogado por la policía, aunque existe la posibilidad de que la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) sea la primera en hablar con él, invocando la excepción de seguridad pública para casos de terrorismo, explicó la fiscal federal de Massachusetts, noreste de Estados Unidos, Carmen Ortiz. Esto privaría al detenido de los denominados Derechos Miranda, que le permiten guardar silencio y ser asistido por un abogado durante los interrogatorios. La fiscal indicó también el viernes por la noche que el gobierno iba a estudiar detenidamente el caso antes de pronunciarse sobre los cargos que enfrentará el joven de 19 años, entre ellos una posible pena de muerte. “Vamos a revisar toda la evidencia antes de que se tome una decisión de ese tipo en términos de buscar o no la pena de muerte”, señaló. Asimismo, adelantó que se inicia un proceso largo. “Y es el fiscal general del Departamento de Justicia el que toma la decisión final”, precisó. Aunque en el Estado de Massachusetts no existe la pena de muerte, el terrorismo en Estados Unidos es un delito federal y, por lo tanto, su pena máxima es la pena de muerte.

Cuando un sospechoso es arrestado, la policía debe leer sus derechos, como el de guardar silencio o el de tener un abogado en sus interrogatorios, en cumplimiento de una sentencia de 1966 de la Corte Suprema de Justicia. Si no se respetan estos derechos, denominados Derechos Miranda y popularizados por las series policiales estadounidenses, no pueden ser aceptadas en los tribunales las confesiones hechas bajo custodia. Sin embargo, estos derechos pueden ser suspendidos por un tiempo limitado en ciertos casos de terrorismo, si existe un riesgo inminente para la seguridad pública. Según el FBI, la excepción de seguridad pública es puesta en marcha cuando la policía tiene la necesidad objetivamente razonable de proteger a las autoridades o a la población de un peligro inminente. Durante la suspensión de los Derechos Miranda, la policía no tiene que informar al sospechoso que está habilitado para tener un abogado, al tiempo que el custodiado no puede invocar el derecho a guardar silencio. No obstante, la policía federal dice en su sitio de Internet que sólo las preguntas necesarias para asegurar su propia seguridad o la de la población están autorizadas bajo el régimen de esta excepción.

Desde el Partido Republicano, la presión ya comenzó para que el joven sea interrogado cuanto antes y colocado bajo el estatuto de “combatiente enemigo”, como los prisioneros de Guantánamo. “Ahora que el sospechoso fue detenido, lo último que queremos es que guarde silencio. Es absolutamente vital que sea interrogado para sacar conclusiones de lo ocurrido”, señalaron en un comunicado los senadores republicanos John McCain y Lindsay Graham.

Los hermanos de origen checheno llevaban años viviendo en Estados Unidos, y son sospechosos de haber colocado las dos bombas de fabricación casera que estallaron el lunes cerca de la línea de meta del maratón, causando tres muertos y más de 180 heridos. En un operativo policial realizado el viernes, Tamerlan fue abatido por las autoridades. A última hora de ese mismo día, en Watertown, un barrio de los suburbios de Boston, un vecino encontró por casualidad al fugitivo, que había sido herido en el tiroteo en el que murió su hermano mayor. El joven de 19 años se había escondido en un bote que se encontraba en el jardín trasero de una casa pero la lona que cubría la embarcación lo delató, ya que a su dueño le llamó la atención que se hubiera soltado y se sacudiera con el viento. Las imágenes que reprodujo ayer CNN mostraron cómo el joven, que estudiaba medicina y había obtenido una beca hace dos años, se entregó después de que la policía le informara que estaba rodeado y no tenía forma de escapar.

Según informó la cadena de noticias estadounidense CNN, el estado de Dzhojar es muy grave. El jefe de policía de Watertown, Edward Deveneau, informó ayer en una entrevista con ese medio que los dos sospechosos estaban solos y aún no tienen indicios de que estuvieran operando con otras personas. La policía local también informó que detuvo a tres personas vinculadas con el hermano menor de los Tsarnaev, que viven a diez minutos del campus de Darthmouth, la Universidad donde Dzhojar Tsarnaev estudiaba. No se conocen aún sus nombres.

No bien se informó de la detención del segundo sospechoso del atentado del lunes, las calles de la ciudad de Boston y algunos barrios de los suburbios se volvieron a poblar después de 24 horas de permanecer casi desiertas. “Gente, estamos agotados, pero esta noche tenemos para informar una victoria. Estamos tan agradecidos de que se haya hecho justicia”, aseguró el coronel de la policía estatal de Massachusetts, Timothy Alben, en conferencia de prensa. La celebración estalló en las calles con bocinazos, gritos, lágrimas de alegría y expresiones de alivio. La gente se abrazaba a los policías y bomberos que habían tomado control de la ciudad y muchos se reunieron en la meta final del maratón de Boston.

Obama, que había ofrecido su último programa radial a un familiar de la masacre en una escuela en Newtown, Connecticut, se concentró ayer en reivindicar a aquellos espectadores y corredores que ayudaron a las víctimas en Boston después de que dos bombas explotaran en la recta final. “Si alguien quería saber quiénes somos, lo que es América y cómo respondemos ante el mal y el terrorismo, ahí lo tiene: de manera desinteresada, con compasión y sin miedo”, declaró en su discurso semanal. Además, el mandatario resaltó que lo sucedido demuestra que los estadounidenses “se niegan a que los aterroricen”.

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