SOCIEDAD › ENTREVISTA A LA SOCIOLOGA Y ESCRITORA MARROQUI EVA ILLOUZ

Una historia del amor

Estudiosa de las relaciones entre el hombre y la mujer, la investigadora cuenta cómo fueron variando a través de los siglos las concepciones del amor. Y explica cómo influyeron en ellas las luchas por la libertad sexual y la igualdad de género.

 Por Sonia Santoro

El amor romántico es cuestionado hace tiempo por el feminismo por favorecer la sujeción de las mujeres y estar justificado en el sufrimiento amoroso. Aunque ha sabido reciclarse, este ideal del amor hoy sigue estando tan vivo como hace siglos. “La gente no se quiere alejar de este concepto porque en este concepto tiene certidumbre, certezas de cuáles son los roles y las diferentes identidades en esta relación. La igualdad y la libertad son algo difícil de lograr.” Quien habla es la socióloga y escritora marroquí Eva Illouz, que estuvo en Buenos Aires para la presentación de su último libro, Por qué duele el amor. Una explicación sociológica, editado por Katz y Capital Intelectual, en que analiza este concepto en la historia, a través de novelas, revistas y sitios webs. Illouz se especializa en historia de la vida emocional, entre otros temas. Es profesora en el Departamento de Sociología y Antropología de la Universidad de Jerusalén y ha sido profesora visitante de L’Ecole des Hautes Etudes en Science Sociales (Ehess) y de la Universidad de Princeton. Sus obras fueron traducidas a más de diez idiomas. En 2009 fue elegida por el periódico alemán Die Zeit como uno de los doce pensadores que probablemente cambien el pensamiento del futuro. Illouz estuvo en Buenos Aires gracias el apoyo de Fundación OSDE. En esta entrevista habló sobre algunos conceptos que desarrolla en su último libro.

–¿Cómo surgió la idea del libro Por qué duele el amor?

–Básicamente es de escuchar a mis amigas mujeres. No hablan sólo de esto, pero hablan muchísimo sobre lo difícil que es para ellas tratar de entender el corazón del hombre. Pero lo que cristalizó esto fue la serie Sex and de city, que realmente me hizo pensar sobre la idea de que hay una condición femenina global que implica dos cosas: una, que las mujeres están viviendo una vida sexual activa; y dos, que están luchando para encontrar a Mr. Big (Nota de Editor: El sufrido amor de Carrie Bradshaw, la protagonista de la serie).

–¿Cómo y cuándo surge históricamente el amor romántico que está representado en Mr. Big?

–Si se mira El cantar de los cantares de La Biblia se ve el amor romántico. La formalización del amor romántico lo podemos llevar al siglo XII en Francia con los trovadores, que eran caballeros que tenían reglas para cortejar a mujeres casadas; generalmente la dama tenía un rango social superior. Y también creo que la novela del siglo XVII y XVIII fue crucial para popularizar el amor romántico. Y la idea de que las emociones debían moldear la propia vida. Por ejemplo, en La Princesa de Cléve de (Madame de) Lafayette es el primer ejemplo de novela psicológica, en la que está la idea de que hay un sentimiento que existe además del matrimonio y que define la existencia humana. Diría que la novela del siglo XVIII y XIX es importante en este sentido.

–¿Y por qué era atractivo especialmente para las mujeres?

–Es simple. Porque en el amor tiene un status muy elevado, mayor del que existe en sus roles en política, economía o en el derecho. En el amor es el único lugar donde es adorada como si fuera una diosa. El único lugar donde el hombre está forzado a reconocer que depende de la mujer. Entonces esto creó una idea de igualdad entre el hombre y la mujer. Hay filósofos, sociólogos, entre ellos Anthony Giddens, que dicen que el amor es en parte responsable de los ideales de igualdad entre hombre y mujer. Y es muy interesante porque en culturas donde no existe esta idea de amor y de intimidad, por ejemplo China o India, la igualdad entre los géneros no emergió tan bien.

–¿Cómo fue cambiando el sufrimiento amoroso, que usted define ligado al amor romántico, desde esa época?

–Voy a identificar dos cambios principales. En las épocas premodernas el sufrimiento se recicla para lograr la elevación del alma. En la cultura cristiana sufrir es compartir el sufrimiento de Cristo, o sea que es visto como algo positivo. En la novela An old man in love de Anthony Trollope, un hombre de unos 50 años se enamora de una mujer joven y él renuncia a estar con ella para que ella sea feliz. Pero sabe que va a sufrir y el resto de la sociedad lo admira por ese sufrimiento. El autosacrificio tiene un gran valor. Esta es la diferencia número uno. La segunda diferencia: las mujeres se sienten responsables por sus fracasos en el amor. O sea que el dolor no es solo dolor o sufrimiento sino que apunta a las deficiencias del yo porque se equipara con el valor que uno tiene como persona si tiene éxito o no en una relación romántica. Esto es algo nuevo. Porque en el pasado el sufrimiento por amor no equivalía a riesgo o a que estuviera siendo cuestionado el valor de una persona. Uno podía ser un gran príncipe, un gran líder, y no sentirse desvalorado o sin valor si el amor no era recíproco. Entonces es esta relación entre el amor y el valor como persona, algo nuevo.

–Es bastante crítica de cómo la sociedad culpa a las personas por su propio sufrimiento en el amor; entender que el dolor que provoca el amor no es responsabilidad individual, ¿permitiría aliviarlo?

–Parte de la promesa del libro es ésa: ayudar a las mujeres a entender. Ha sido uno de los efectos del libro y ha sido muy importante para mí.

La sociología tiene que ver con cambiar la forma en que nosotros explicamos el mundo a nuestro alrededor. Tiene que ver con encontrar la forma correcta de explicar una experiencia, de esto se trata el libro. De cambiar el marco de referencia. Hasta el momento la psicología ha sido el marco de referencia. La psicología, sin intención, ha tratado de explicar o de que la gente escrute sus propios patrones de comportamiento, su propia psiquis, para explicar su fracaso en una relación romántica. Este libro está en contra de las formas psicológicas populares de explicar los fracasos. La psicología ha sido una de las más grandes fuerzas que ha despolitizado el entendimiento de nuestra experiencia y lo ha llevado a nuestra infancia y a nuestra psiquis de la infancia.

–El amor romántico es cuestionado desde hace décadas por el feminismo por favorecer la sujeción de las mujeres, ¿por qué cree que esta idea no es popular en la sociedad?

–Porque el feminismo apunta al corazón del poder. Digamos que el poder no sólo está en virtud de los sueldos, la autoridad o la propiedad que los hombres tienen por sobre las mujeres. El poder se ve enraizado, afirmado, cuando produce relaciones que dan placer. Pensemos en las relaciones feudales. Está el lord y el ciervo, que están conectados por una relación de dependencia: el lord protege al siervo. Si esta relación no es abusiva, uno se siente como si estuviera en una relación cálida, de protección. A esto se refería (Karl) Marx cuando decía que el capitalismo hace que todas las relaciones se vean iguales, él lo llamaba “las aguas heladas del egotismo”. Porque Marx y muchos otros veían que la calidez del feudalismo protector se estaba disolviendo debido a la relación contractual igualitaria que propugnaba el capitalismo. Entonces en este entorno se siente incertidumbre, se siente el egoísmo. Debemos decir que una relación feudal no es puramente poder, es también protección y dependencia. “Yo, el hombre, te protejo a vos mujer, la parte más débil de la relación”. Y la gente no se quiere alejar de este concepto porque en este concepto tiene certidumbre, certezas de cuáles son los roles y las diferentes identidades en esta relación. La igualdad y la libertad son algo difícil de lograr.

–¿Cómo influyeron y siguen influyendo las luchas por la libertad sexual y la igualdad de género en la concepción del amor?

–Cómo pensar cómo se puede amar con tantas opciones sexuales, esa es para mí la cuestión crucial. Por ejemplo, el poliamor es una nueva forma que ha surgido, que tiene que ver con cómo tener relaciones múltiples en forma transparente y en forma ética entre los principales miembros de esas relaciones. El poliamor es un ejemplo de amor. Puede ser expresado a través de matrimonios seriales, de las experiencias sexuales o de relaciones monógamas en serie y esto puede ocurrir a través del tiempo o al mismo tiempo. La sexualidad está gobernada por la libertad y la abundancia. La libertad no oculta el hecho de que no nos dice cómo enfrentarnos a tantas opciones, a tantas elecciones. Esta es una idea muy particular de la libertad. Y ahora nos enfrentamos a las consecuencias de la revolución sexual. Existe una gran revolución sexual, hay muchas opciones, no me cabe duda, pero dentro de estructuras sociales bastante tradicionales: la mujer en la familia. La interacción de estos dos conceptos, la revolución sexual y las estructuras sociales tradicionales, es la que produce la asimetría entre el hombre y la mujer. Debemos tratar de manejar, ver cómo hacemos para resolver la amplia opción dentro de esta estructura tradicional.

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